La Voz de Almeria

UD Almería

El Almería no compra el cuento de la Segunda

El tópico reaparece cuando llegan los problemas, pero desaparece cuando encadenan las victorias

Los jugadores del Almería saludando a su afición con Pimienta a la cabeza.

Los jugadores del Almería saludando a su afición con Pimienta a la cabeza.Juan Sanchez Fotografia

Tony Fernández
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LA OPINIÓN DEL DÍA: La frase forma parte del paisaje habitual de la categoría. Se escucha en las salas de prensa, en las tertulias de radio, en las gradas y en las redes sociales. Cuando un equipo pierde sobre la bocina, cuando deja escapar una ventaja que parecía definitiva o cuando recibe una goleada inesperada, aparece de inmediato la explicación más socorrida: “esto es la Segunda”. Tres palabras capaces de resumir cualquier contratiempo y de convertir lo ocurrido en una especie de fenómeno inevitable.

Sin embargo, el tópico presenta una curiosa contradicción. Desaparece cuando llegan las victorias. Nadie habla de la imprevisibilidad de la categoría durante una racha triunfal. Nadie recurre a ella cuando los goles entran, los partidos se resuelven con autoridad y los puntos caen uno tras otro. Entonces todo responde al trabajo, a la calidad y a las buenas decisiones. La Segunda solo parece existir cuando toca explicar algo que no ha salido como se esperaba.

Dos goles en dos minutos no es algo habitual entre equipos grandes.

Dos goles en dos minutos no es algo habitual entre equipos grandes.Juan Sanchez Fotografia

La excusa que nunca falta

El fútbol español ha convertido esa frase en una especie de refugio colectivo. Ante cualquier tropiezo aparece una categoría presentada como indomable, caprichosa y fuera de control. Como si los errores propios carecieran de importancia y todo dependiera de una competición que castiga sin previo aviso.

La realidad es bastante diferente. Hoy la Segunda División cuenta con clubes profesionalizados, cuerpos técnicos amplios, departamentos de análisis, tecnología aplicada al rendimiento y plantillas confeccionadas para competir al máximo nivel. La igualdad existe y la exigencia también, pero reducir cualquier resultado inesperado a una frase hecha supone simplificar demasiado lo que ocurre en el césped.

Sergio Arribas se lamenta tras el inesperado empate ante el Oviedo.

Sergio Arribas se lamenta tras el inesperado empate ante el Oviedo.Juan Sanchez Fotografia

Cuando se gana nadie se acuerda

El mejor ejemplo lo ha vivido el propio Almería. Durante la racha de siete victorias consecutivas nadie recurrió al famoso tópico. El equipo era sólido, competitivo, fiable y candidato al ascenso. Todo se explicaba desde el trabajo de la plantilla y las decisiones del entrenador.

Bastó un empate inesperado para que volviera a escucharse aquello de “esto es la Segunda”. Como si la categoría fuera la responsable de lo ocurrido. Lo curioso es que el rival era el Real Oviedo, uno de los equipos llamados a luchar por los mismos objetivos. Empatar contra un aspirante al ascenso nunca puede interpretarse como una desgracia. Lo importante es analizar las causas, corregir los errores y seguir creciendo.

Empatar entra dentro del juego y no tanto la forma.

Empatar entra dentro del juego y no tanto la forma.Juan Sanchez Fotografia

Conocer la categoría para dominarla

Si algo ha demostrado el Almería de García Pimienta es que las explicaciones fáciles sirven de poco. Su discurso rara vez se detiene en las excusas. Cuando gana busca aspectos que mejorar y cuando no lo hace centra la atención en los detalles que deben corregirse. Esa mentalidad es precisamente la que permite competir arriba durante toda una temporada.

La Segunda sigue siendo una categoría apasionante, probablemente la más exigente del fútbol español por igualdad, presión y competitividad. Los estadios se llenan, la lucha por el ascenso es feroz y cada jornada altera la clasificación. Pero precisamente por eso merece algo más que un tópico repetido hasta la saciedad. Porque la Segunda no es un cuento. El verdadero éxito consiste en entenderla, dominarla y dejar de utilizarla como explicación universal cada vez que las cosas no salen bien.

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