La Voz de Almeria

UD Almería

El Oviedo le da un San Jacobo de cena al Almería

La segunda parte ya venía torcida entre la interminable espera por la lesión del árbitro y los errores del VAR, pero nadie imaginaba un final cruel

Jacobo dejaba mudo el Mediterráneo y al Almería sin su récord.

Jacobo dejaba mudo el Mediterráneo y al Almería sin su récord.Juan Sanchez Fotografia

Tony Fernández
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LA OPINIÓN DEL PARTIDO: Todo parecía escrito para otra noche grande en el Mediterráneo. El Almería mandaba sin necesidad de sacar toda la artillería, ganaba 2-0 y tenía el partido donde quería. La grada disfrutaba viendo a un líder sólido, seguro y con pinta de ampliar distancias en la clasificación. El Real Oviedo, uno de los aspirantes al ascenso, estaba controlado y cada minuto acercaba más una victoria de prestigio. El récord seguía intacto, las sensaciones eran magníficas y el equipo de García Pimienta navegaba con rumbo firme. Hasta el descanso todo cuadraba. Demasiado bonito para ser verdad en una Segunda División que nunca regala nada.

Algo cambió durante aquella larga espera antes de reanudarse el encuentro. El parón le sentó mejor al Oviedo que al Almería. Los azules regresaron enchufados, convencidos de que todavía tenían vida, mientras los rojiblancos fueron perdiendo el control emocional del choque. Aun así, el reloj avanzó hasta el minuto 87 con un tranquilizador 2-0. Parecía imposible escapar de la victoria. Entonces apareció Jacobo. Tres minutos bastaron para borrar sonrisas, silenciar el estadio y recordar una vez más que en Segunda nadie firma la rendición antes de tiempo. El San Jacobo estaba servido y le tocó cenárselo al Almería.

Jacobo asestaba un golpe muy duro al líder de Segunda ante su afición.

Jacobo asestaba un golpe muy duro al líder de Segunda ante su afición.Juan Sanchez Fotografia

El decálogo rojiblanco

  1. El Almería tenía el partido ganado y lo dejó escapar
  2. El 2-0 al descanso parecía una renta definitiva
  3. La larga interrupción cambió la atmósfera del encuentro
  4. El Oviedo regresó del parón mucho más enchufado
  5. El líder perdió control y presencia en la segunda mitad
  6. El VAR volvió a generar desconcierto y nervios
  7. Calero movió las piezas y mantuvo vivo a su equipo
  8. Jacobo necesitó tres minutos para cambiar la historia
  9. Se escapó una victoria que ya estaba en el bolsillo
  10. El récord vuela, pero el liderato sigue siendo rojiblanco

Un partido que parecía cerrado

Lo más difícil estaba hecho. Ganar a un rival directo exige acierto, oficio y personalidad. El Almería había puesto todo eso sobre el césped durante muchos minutos. Sin deslumbrar pero siendo superior. El problema fue pensar que el encuentro estaba amortizado. El Oviedo nunca dejó de creer y encontró premio cuando el líder ya tocaba la victoria con los dedos.

Esta vez el reloj vestía de azul y no la rojiblanca.

Esta vez el reloj vestía de azul y no la rojiblanca.Juan Sanchez Fotografia

Jacobo apagó el Mediterráneo

Hay futbolistas que cambian una temporada y otros que cambian una noche. Jacobo eligió el Mediterráneo para convertirse en protagonista. Dos goles en tres minutos, dos puñaladas directas al corazón rojiblanco y una actuación que será recordada durante mucho tiempo. Cuando el Almería veía el récord más cerca, apareció el delantero para firmar uno de esos finales crueles que tanto abundan en la categoría.

Sergio Arribas volvía a marcar pero su gol no mitigó la decepción.

Sergio Arribas volvía a marcar pero su gol no mitigó la decepción.Juan Sanchez Fotografia

La Segunda no perdona a nadie

Buscar culpables sería demasiado sencillo. No fue cuestión de cambios ni de planteamientos. Fue una lección más de una competición salvaje. El Almería encadena ocho jornadas sin perder, sigue siendo líder y continúa enviando señales de grandeza. Pero también comprobó que ningún rival baja los brazos y que un partido no termina hasta que el árbitro señala el final. El Oviedo también juega, también sueña con Primera y lo demostró.

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