El Almería se mira en el espejo de la Segunda
Comprobó ante el Real Oviedo que el ascenso no entiende de jerarquías y que en la categoría abundan rivales capaces de castigarte en un descuido

Grandísimos entrenadores haciendo de la Segunda una categoría de Primera.
El partido dejó una sensación amarga porque el Almería tuvo la victoria en la mano durante 87 minutos y la vio escapar en apenas dos. Pero reducir lo ocurrido a un simple error sería injusto. Delante estaba uno de esos equipos construidos para ascender, un rival con oficio, talento y un entrenador curtido en mil batallas. El Real Oviedo demostró en el Mediterráneo por qué es uno de los grandes candidatos a acabar en Primera. El empate duele porque llegó al final, pero también porque recordó una verdad incómoda: nadie está solo en la carrera por el ascenso.
Durante buena parte del encuentro, el plan rojiblanco funcionó. Hubo control, piernas, energía y personalidad. No fue un problema físico ni de gestión del esfuerzo. Simplemente apareció un adversario de la misma especie, uno de esos conjuntos que nunca se entregan y que entienden que los partidos duran hasta el último silbido. El Almería sumó un punto ante un rival directo y sigue firme, pero el encuentro deja una enseñanza que conviene grabar a fuego para los próximos meses.
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El Almería acabó frustrado por el empate pero sumando que es lo que importa.
La Segunda no entiende de favoritos
El peligro de sentirse superior es caer en una trampa que esta categoría castiga sin piedad. El Almería tiene una de las mejores plantillas de la división y un nivel competitivo indiscutible, pero enfrente aparecen cada semana equipos con argumentos muy parecidos. El Oviedo llegó al Mediterráneo con la convicción de quien se siente preparado para subir y acabó encontrando premio cuando parecía derrotado. Si el conjunto rojiblanco mira por encima del hombro a rivales de este calibre estará cometiendo un error de cálculo. La Segunda es una jungla donde los escudos pesan poco y los detalles lo son todo.
Un rival de su misma especie
Los equipos de Calero tienen una cualidad muy reconocible: nunca desaparecen de los partidos. Cuando parecía que el Almería tenía controlado el escenario, el Oviedo encontró la forma de empujar, crecer y meter a los rojiblancos en su área. Los asturianos no regalaron un balón y acabaron jugando el tramo final con el convencimiento de que todavía había algo que rescatar. Lo lograron porque cuentan con futbolistas de nivel y porque su entrenador domina esos momentos donde otros pierden los nervios. Nadie puede sorprenderse de ver a un equipo suyo remontando una situación límite.

El Almería vuelve a poner a cero el contador de victorias.
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El punto vale más de lo que parece
La frustración del vestuario es comprensible porque la victoria estaba muy cerca. Pero una lectura fría obliga a ampliar el foco. El Almería suma ante un rival que persigue exactamente el mismo objetivo. Mantiene una dinámica extraordinaria de ocho jornadas sin perder, con siete victorias y un empate, una racha que cualquier aspirante firmaría sin pensarlo dos veces. La reacción emocional tras el pitido no debe ocultar la realidad. Esto será largo, durísimo y lleno de curvas. El empate recuerda que nadie puede hacer cuentas antes de tiempo y que los partidos solo terminan cuando lo decide el colegiado. Ante el Real Oviedo no se perdieron todas las ganancias de la noche. Se añadió un punto más al camino. Y en una carrera tan exigente como la del ascenso, también hay empates que enseñan tanto como las victorias.