No hay puntos pequeños: el ascenso del Almería se gana día a día
Cada punto que se logra hoy evita depender de las urgencias, las cuentas y los milagros del final de de temporada

García Pimienta acude a saludar a la afición tras el empate con el Oviedo.
La frase se ha convertido en una constante cada vez que comparece ante los medios. García Pimienta insiste en que el campeonato es largo y que todavía queda mucho por recorrer. Lo dice después de las victorias, cuando todo invita al optimismo, y lo repite mirando al futuro. Puede parecer un tópico de entrenador, pero detrás de esas palabras se esconde una idea mucho más profunda. El técnico del Almería quiere construir una cultura competitiva basada en el trabajo diario, convencido de que los ascensos empiezan a conquistarse mucho antes de las jornadas decisivas.
No es una reflexión casual. El fútbol está lleno de equipos que se acostumbran a aplazar objetivos pensando que habrá tiempo para recuperarlos más adelante. Pimienta parece considerar ese planteamiento un error. Cada entrenamiento, cada partido y cada punto sumado forman parte de una construcción mucho más ambiciosa. El empate frente al Real Oviedo, además de costar el liderato, sirvió para recordar que los detalles del presente tienen consecuencias directas sobre el futuro. Y eso es precisamente lo que preocupa al entrenador rojiblanco.

El entrenador del Almería está feliz con la respuesta de sus futbolistas.
Del discurso de Rubi a la filosofía de Pimienta
La pasada temporada era Rubi quien recordaba una y otra vez que todo se decidiría en las diez últimas jornadas. El argumento tenía lógica porque los grandes objetivos suelen resolverse cuando la presión alcanza su punto más alto. Sin embargo, García Pimienta parece interpretar el camino de otra manera. El actual técnico no discute la importancia del tramo final, pero entiende que llegar a él con una buena cosecha puede marcar la diferencia entre competir con tranquilidad o verse obligado a remar contra corriente. Por eso cada resultado cuenta tanto ahora como en primavera.

Pimienta y Calero se saludan antes de medir fuerzas con Almería y Oviedo.
Cada punto cuenta para el futuro
Cuando el Almería pierde o empata de forma inesperada aparece otro escenario. El propio entrenador ha dejado entrever en varias ocasiones que le preocupa especialmente el día después de un tropiezo. No por el resultado aislado, sino por todo lo que genera alrededor. La Segunda División castiga cualquier relajación. Un par de malos resultados pueden hacer desaparecer ventajas construidas durante semanas. De ahí que el empate ante el Oviedo dejara un sabor amargo pese a encontrarnos todavía lejos de la recta final del campeonato.
Pimienta sabe que no existen puntos pequeños. Todos pesan igual en la clasificación y todos terminan apareciendo cuando se hacen las cuentas. Por eso insiste en la necesidad de mantener el nivel competitivo jornada tras jornada.

El entrenador del Almería contemplando su obra inacabada.
Un Almería hormiga para evitar el riesgo
La imagen que mejor define la idea del entrenador es la de una hormiga. Un equipo que trabaja sin descanso, que acumula esfuerzos y que llena poco a poco sus alforjas de puntos sin esperar soluciones milagrosas. El Castellón ocupa ahora el liderato, pero nadie considera que eso le convierta automáticamente en campeón. Del mismo modo, cuando el Almería miraba la clasificación desde arriba tampoco tenía garantizado el ascenso. Lo que sí demuestra estar arriba es que se está haciendo el trabajo correctamente.
En el club saben que la experiencia reciente deja una enseñanza evidente. Dos eliminatorias de Play Off perdidas son motivo suficiente para comprender que dejarlo todo para el final aumenta los riesgos. Mohammed Al-Khereiji desea un ascenso directo que evite sobresaltos y Pimienta comparte plenamente esa filosofía.