Ni Embarba vive de los galones en el Almería de Pimienta
Cómo estará el nivel de la plantilla para que un futbolista de su categoría se quede sin participar en tres de los diez partidos de LaLiga

La soledad de Embarba en el partido frente al Leganés.
Hay datos que explican por sí solos el momento que atraviesa un equipo. El Almería de García Pimienta lidera la categoría, compite con la fiabilidad de los candidatos al ascenso y ha elevado tanto el listón interno que hasta un futbolista del prestigio de Adri Embarba tiene que esperar su turno. Lo que hace muy poco habría parecido imposible hoy forma parte de la normalidad en un vestuario donde nadie tiene garantizado el sitio.
El extremo madrileño ha pasado de ser una presencia casi obligatoria en las alineaciones rojiblancas a contemplar tres encuentros completos en el banquillo. No se trata de una lesión ni de una sanción. Es simplemente la consecuencia de una competencia feroz que obliga a todos a mantenerse en alerta. Si hasta Embarba se queda fuera, queda claro que en este Almería jugar se ha convertido en un privilegio.

Rostro serio de Adri Embarba en la celebración del triunfo en San Sebastián.
De fijo para todos a una pieza más
Embarba aterrizó en el Almería en la temporada 2022-23 procedente del Espanyol para reforzar al equipo de Rubi en Primera División. Desde entonces se acostumbró a formar parte de los planes de todos los entrenadores. Ya fuera en la máxima categoría o en Segunda, su continuidad estaba fuera de toda duda.
Su experiencia, calidad y compromiso le convirtieron en uno de esos futbolistas que parecen inmunes a las rotaciones. Siempre estaba. Siempre contaba. Siempre aparecía. Por eso resulta tan llamativo lo que está sucediendo en el inicio de esta temporada. En apenas diez jornadas de campeonato ya acumula tres partidos sin participar.

Pimienta lo dejaba en el banquillo, a la derecha junto a Álex Sola.
La competencia aprieta como nunca
La primera vez ocurrió en la quinta jornada en El Arcángel frente al Córdoba. Aquella ausencia se interpretó como una decisión puntual dentro de una temporada muy larga. Sin embargo, las dos últimas jornadas han confirmado que en el Almería de García Pimienta nadie vive de los galones.
Ni siquiera la lesión de Chirino, que parecía abrir una puerta en las bandas, alteró los planes del entrenador. Embarba volvió a quedarse sin jugar mientras observaba desde el banquillo el trabajo de sus compañeros.
La explicación está en el extraordinario rendimiento colectivo. Cipenga atraviesa un momento estelar por el costado izquierdo y por la derecha tanto Luna como Chirino habían ganado protagonismo en la estructura del técnico. La competencia se ha disparado y las decisiones son cada vez más difíciles.

Cipenga se adueña de la banda izquierda por donde solía Embarba.
Un arma para las grandes batallas
Lejos de convertirse en un problema, la situación de Embarba representa una de las mejores noticias para el líder de la categoría. García Pimienta dispone de alternativas de enorme nivel y puede administrar esfuerzos sin que el equipo se resienta. La temporada es larga, el calendario empieza a endurecerse y llegarán partidos donde la experiencia del extremo puede resultar decisiva.
Nadie en el club duda de su importancia ni de su capacidad para recuperar protagonismo cuando la situación lo requiera. Al contrario. Tener a un futbolista de su categoría esperando una oportunidad habla muy bien de la profundidad de la plantilla rojiblanca. Chirría verlo fuera de la foto principal cuando se reparte el éxito, pero también sirve para medir la dimensión de este Almería. Lo nunca visto no es que Embarba se quede en el banquillo. Lo verdaderamente extraordinario es que haya tantos jugadores rindiendo a un nivel tan alto como para dejarle sin minutos.