Álex Sola vuelve a casa, pero Pimienta le da portazo
El lateral donostiarra regresaba a San Sebastián con la ilusión de tener minutos y la lesión de Chirino se la puso botando al entrenador

Álex Sola con la mano en la mejilla relegado al banquillo.
Había algo especial en esta convocatoria. No era un viaje más para Álex Sola. El calendario le devolvía a San Sebastián, la ciudad donde aprendió a jugar al fútbol, donde creció persiguiendo un sueño y donde empezó a construir una carrera que ahora intenta consolidar en la UD Almería. El lateral rojiblanco viajaba con la ilusión lógica de quien vuelve a casa y con el deseo de demostrar que está preparado para ganarse un sitio en los planes de García Pimienta.
La oportunidad parecía escrita por el destino. Chirino cayó lesionado antes de la media hora y el banquillo rojiblanco comenzó a moverse. Todo apuntaba a que había llegado el momento de Álex Sola. El guion parecía perfecto para un futbolista que esperaba una ocasión así desde hacía semanas. Pero el fútbol no entiende de sentimentalismos ni atiende a los deseos del corazón. Pimienta eligió otro camino, dio entrada a Jon Morcillo y dejó al donostiarra sentado en el banquillo de su propia casa.

Entrar en la lista de convocados ya era un premio para Álex Sola.
Canción triste de Álex Sola
- Volver a la dinámica del grupo fue el primer paso
- Entrar en la lista de convocados un gran premio
- Volver a Zubieta iba directamente a su corazón
- El fútbol le abría la puerta por la lesión de Chirino
- El entrenador tenía otros planes y Álex Sola no jugó
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El viaje valía más que tres puntos
Para Álex Sola, formar parte de la expedición a San Sebastián suponía mucho más que una convocatoria. Después de una semana de trabajo silencioso, de entrenamientos y paciencia, regresaba a un escenario cargado de recuerdos.
Allí estaban sus raíces futbolísticas, los amigos que han acompañado su carrera y una ciudad que sigue considerándolo uno de los suyos. Cada paso por los alrededores del estadio tenía un significado especial para un futbolista que nunca ha escondido el cariño que siente por su tierra.
El simple hecho de volver ya era importante. Pero la ilusión era aún mayor porque sentía que podía llegar su oportunidad.

La lesión de Chirino le abría la puerta de par en par pero...
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La lesión que pudo cambiar todo
Cuando Chirino pidió el cambio por lesión, muchos pensaron inmediatamente en Álex Sola. Era la sustitución natural. La ocasión que esperaba. El lateral veía cómo se abría una puerta que llevaba tiempo buscando. Durante unos segundos imaginó el regreso soñado. Saltar al césped en San Sebastián con la camiseta del Almería y demostrar que está preparado para competir al máximo nivel. Todo parecía encajar.
Sin embargo, la decisión de García Pimienta fue diferente. El técnico apostó por Jon Morcillo y reorganizó al equipo sin recurrir al lateral donostiarra. La oportunidad desapareció tan rápido como había aparecido. El fútbol puede resultar tan emocionante como cruel. Y esta vez le tocó a Álex Sola vivir la cara menos amable del juego.

García Pimienta tenía otros planes y dejaba a Álex Sola en el banquillo.
Un profesional que mira hacia adelante
Lejos de mostrar gestos de frustración, Álex Sola asumió la decisión con la profesionalidad que le caracteriza. Celebró la victoria del equipo, compartió momentos con familiares y amigos y volvió a sentirse cerca de una competición que sabe que tarde o temprano volverá a disfrutar sobre el césped. Porque si algo ha demostrado a lo largo de su carrera es capacidad para levantarse. Su historia nunca ha sido la de los atajos sino la de la perseverancia.
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San Sebastián no le regaló los minutos que esperaba ni el regreso soñado frente a los suyos. Pero sí le recordó de dónde viene y por qué sigue luchando. Álex Sola firmó por el Almería para triunfar. La puerta se le cerró esta vez cuando parecía abierta de par en par. Pero nadie en el vestuario duda de que seguirá llamando hasta encontrar su sitio. Porque los futbolistas que no dejan de insistir suelen acabar encontrando recompensa. Y el donostiarra todavía tiene muchas páginas por escribir vestido de rojiblanco.