El partido de los niños lo ganó el abuelo del Almería
El Sanse firmó su mejor partido de la temporada, pero los errores propios y un enorme Andrés Fernández acabaron reforzando la inercia ganadora del líder

Andrés Fernández está hecho un chaval y lo demostraba en Zubieta.
LA OPINIÓN DEL PARTIDO: La juventud tiene muchas virtudes en el fútbol. Atrevimiento, energía, valentía y una fe inquebrantable en lo que se hace. El Sanse exhibió todas ellas ante el líder de Segunda. Los cachorros de la Real Sociedad jugaron un partido grande, seguramente el mejor de la temporada, y durante muchos minutos hicieron sentir incómodo a un Almería que no logró imponer su habitual dominio. Pero la categoría no entiende de méritos ni de buenas intenciones. Entiende de goles, de errores y de áreas.
Cuando se enfrentan la ilusión de los jóvenes y el oficio de los aspirantes al ascenso suele acabar imponiéndose la experiencia competitiva. Eso fue exactamente lo que ocurrió en Zubieta. El filial realista puso el juego y las sensaciones. El Almería puso el oficio, las paradas de Andrés Fernández y esa inercia ganadora que acompaña a los equipos que empiezan a sentirse capaces de cualquier cosa. El resultado fue otra victoria rojiblanca, la séptima consecutiva, una de esas que acercan más al ascenso que algunas goleadas brillantes.
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El primero del líder llevó la firma de Cipenga.
El decálogo rojiblanco
- El Almería suma siete victorias consecutivas y sigue lanzado
- El Sanse firmó seguramente su mejor partido de la temporada
- La guardería de la Real compitió sin complejos ante el líder
- Los errores locales terminaron marcando la diferencia
- Andrés Fernández sostuvo al Almería en los peores momentos
- García Pimienta vio sufrir a su equipo más de lo esperado
- El líder aprendió a ganar sin dominar el balón
- Zubieta exigió la mejor versión defensiva de los rojiblancos
- Los candidatos al ascenso también vencen cuando no brillan
- El Almería sale reforzado de una tarde incómoda y sigue arriba
El mejor Sanse mereció más
Pocas veces una derrota deja tantas buenas sensaciones. El filial de la Real fue valiente desde el primer minuto, movió el balón con criterio, aceleró cuando debía y encontró caminos para llegar a la portería rojiblanca. No jugó como un equipo asustado por el líder sino como un grupo convencido de sus posibilidades. Durante largos tramos obligó al Almería a defender muy cerca de su portería y encontró situaciones para hacer más daño. Su problema fue el de tantos equipos jóvenes: competir bien y equivocarse demasiado. Ante un rival menor quizás hubiese bastado. Ante el líder resultó una condena.

García Pimienta no tuvo un partido plácido en San Sebastián.
Andrés Fernández y el valor de los veteranos
Cuando el partido más exigía al Almería apareció el hombre que mejor interpreta la categoría. Andrés Fernández sostuvo al equipo cuando el encuentro amenazaba con igualarse y ofreció esa seguridad que sólo proporcionan los años y la experiencia. Mientras el Sanse derrochaba talento juvenil, el portero rojiblanco respondía con jerarquía. Sus intervenciones mantuvieron en pie al Almería en los momentos más delicados y permitieron que el equipo siguiera creyendo en una victoria que no estaba siendo sencilla. Si los errores del rival ayudaron al líder, las manos de Andrés terminaron de completar la faena.

La guardería de la Real Sociedad firmó un gran partido.
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Los candidatos también ganan así
Probablemente García Pimienta no salga del todo satisfecho con lo visto en la segunda mitad. Su equipo sufrió más de la cuenta y estuvo lejos de la autoridad mostrada en jornadas anteriores. Pero también hay una lectura positiva. El Almería sigue descubriendo nuevos registros para competir. Hace meses parecía un equipo que necesitaba el balón para gobernar los partidos. Ahora es capaz de sobrevivir sin él. Aprende a sufrir, a resistir y a esperar su momento. Son cualidades imprescindibles para subir de categoría y que distinguen a los aspirantes reales de los simples animadores del campeonato.