Detenidos en un kebab y refugiados en una casa en el centro de Almería: así cazó la Guardia Civil a los belgas vinculados al asesinato de un policía
Los tres sospechosos fueron arrestados el viernes 16 de octubre en la calle Real y al día siguiente la Guardia Civil registró una vivienda situada en la calle Alborán

Montaje con fotogramas del vídeo publicado por la Guardia Civil del operativo en Almería.
Tres jóvenes de apenas 20 años de edad, vestidos como cualquier chaval que roza la veintena y sentados en la terraza de un kebab. La imagen puede ser la de cualquier grupo de jóvenes en una tarde de viernes, pero lo que escondía ese escenario era un crimen con arma de fuego y un ambicioso operativo policial.
Fue el pasado viernes, 16 de octubre, cuando los agentes de la Guardia Civil vieron dar sus frutos una operación policial internacional que había comenzado tres días antes a más de 2.000 kilómetros de la capital almeriense.
La madrugada del 13 de octubre, al menos seis personas se vieron implicadas en el asesinato con un arma de fuego de un policía belga en la ciudad de Bruselas. Era Nordine El Talbi, un inspector de 41 años y padre de dos hijos al que mataron de un tiro en la cabeza mientras investigaba el robo de un vehículo. Un suceso ocurrido a miles de kilómetros de Almería pero que traspasó fronteras en la Unión Europea hasta llegar a la calle Real, en pleno centro de la ciudad almeriense.
Allí, el operativo, guiado desde Madrid, dio resultados. El trabajo conjunto entre la Guardia Civil y la policía belga se había centrado en dar caza a tres jóvenes residentes en Bruselas y que contaban con numerosos antecedentes de tráfico y que tras verse implicados en la muerte del inspector huyeron con destino a Almería. Querían huir a Marruecos, pero su intención se vio frustrada alrededor de las 19:00 horas del pasado viernes, cuando se encontraban en la terraza de un conocido kebab ubicado en la calle Real y fueron sorprendidos por varios agentes de la Benemérita, quienes, vestidos de paisano, le seguían la pista.
La detención
Forcerjearon, intentaron escaparse, pero los guardias civiles no iban a dejar que se salieran con la suya y así ocurrió. Los tres jóvenes, vestidos de chándal, fueron detenidos ante la atenta mirada de los transeuntes y de otros comensales de este restaurante de comida rápida. Habían cazado a los tres fugitivos y habían frustrado su intento de huir, vía marítima, al país marroquí.
Pero que se encontraran en el kebab de la calle Real no era casualidad. Tenían, a escasos 400 metros, una vivienda en la que se habían refugiado a la espera de coger un ferry o una narcolancha, algo que todavía investiga la Guardia Civil, para poner rumbo al norte de África. Y es que el Puerto de Almería y sus inmediaciones fue la zona cero de todas las actuaciones llevadas a cabo por la Benemérita en Almería, pues la principal sospecha es que su intención era huir hacia Marruecos por vía marítima.
Esa vivienda, ubicada en la calle Alborán, en pleno casco histórico de Almería, fue registrada tan solo unas horas después, el sábado, cuando, como se puede ver en un vídeo hecho público por la Benemérita, más de una decena de agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia vestidos de verde, con cascos, armas y escudos, irrumpieron en esta vivienda de fachada gris.
A prisión
Dentro de esta vivienda, como se puede ver en la grabación de los agentes, no había ninguna persona más, tan solo un sillón, algunos armarios y tres camas que los agntes escudriñaron a fondo para obtener más pistas acerca de las intenciones de estos tres jóvenes, quienes, tras ser detenidos, fueron puestos a disposición de la Audiencia Nacional la mañana de este lunes, 19 de octubre, y enviados a prisión por el magistrado de guardia del Juzgado Central de Instrucción número 2.
Una actuación que estuvo coordinada por la Policía Federal belga, que trasladó a España varias órdenes europeas de detención y entrega a través del oficial de enlace de la Guardia Civil en Bélgica, y que tras dar sus frutos permitió que se detuviera a las seis personas que habían estado implicadas en el asesinato del inspector belga, pues además de los detenidos en Almería se detuvo a otras dos personas en Bruselas y a un menor de edad, de 17 años, en una estación de tren de París y quien, según señalan algunos medios belgas, podría haber sido el responsable de disparar el arma.
Conexión Bélgica-Marruecos
Aunque este hecho está siendo aún investigado por la justicia belga, lo que sí quedó claro desde el principio es que las seis personas vinculadas al crimen eran delincuentes habituales y peligrosos que contaban con numerosos antecedentes relacionados con el narcotráfico en Bruselas. Y es aquí, precisamente, en el mundo del narcotráfico donde aparece una conexión entre Bélgica y Marruecos, a donde pretendían huir los tres arrestados en Almería.
Una conexión que lleva décadas bajo la lupa de las autoridades europeas y que tiene su máxima expresión en la conocida como Mocro Maffia, una de las organizaciones criminales más peligrosas de Europa, asentada tanto en Bélgica como en Países Bajos, y cuya conexión principal con Marruecos es que su origen está relacionado con el tráfico de hachís procedente del Rif marroquí hacia Europa.
Ahora, la Mocro Maffia, que engloba a distintas redes criminales procedentes del norte de África y que comenzó a consolidarse durante la década de los noventa, centra gran parte de sus operaciones en el control del tráfico de cocaína y el puerto de Amberes, en Bélgica, se ha convertido en una de las principales puertas de entrada de 'farlopa' a Europa.
Es en este contexto donde cobra especial interés el destino que habían elegido los tres fugitivos detenidos en Almería. Su intención de alcanzar Marruecos desde la costa almeriense encaja geográficamente con una de las rutas de comunicación entre Europa y el norte de África, aunque, por el momento, no existe confirmación oficial de que los detenidos pertenezcan a la Mocro Maffia ni de que su huida estuviera organizada por alguna de estas redes.