Julio Ruiz, bailaor almeriense: “Estoy haciendo mi propio exilio desde Roquetas hasta París”
El roquetero residirá en el Colegio de España en la capital gala para investigar la vida y obra de Agustín Gómez Arcos

El bailaor y coreógrafo roquetero Julio Ruiz.
Julio Ruiz (Roquetas de Mar, 1993) hace las maletas a toda prisa. Acaba de pasar un mes ensayando diez horas diarias para una producción que se estrena en Madrid y apenas dispone de 48 horas antes de poner rumbo a París.
Allí le espera una residencia artística en el Colegio de España, donde investigará la vida y la obra de Agustín Gómez Arcos, el escritor almeriense que encontró en Francia la libertad para desarrollarse.
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Ruiz, que acaba de publicar ‘Un tiro te peguen’, libro sobre el proceso creativo y la dramaturgia de tres de sus obras, comparte con él la necesidad de romper límites y encontrar un lugar propio desde donde crear.
De nuevo en París.
Sí, es un nuevo hito en mi carrera. Lo siento como un antes y un después. El Colegio está dentro de la Ciudad Universitaria de París, un lugar emblemático por el que han pasado artistas como Eduardo Chillida y al que también estuvo vinculado Agustín Gómez Arcos.
¿Cuándo descubriste a Gómez Arcos?
A finales de 2024, una amiga me regaló ‘El cordero carnívoro’ y me dijo que tenía que leerlo. No había sentido algo así en mi vida. Me reventó la cabeza su manera de escribir, cómo aparecían el ser andaluz y la herida. Cuando terminé el libro, quise saber quién era aquel hombre y descubrí que había sido una eminencia en Francia, con una obra traducida a numerosos idiomas, mientras que en Almería, apenas lo conocíamos.
¿Qué encontraste en él?
Vi que se había tenido que ir porque aquí no pudo ser y me enfadé mucho. Me crié en Roquetas sin referentes ‘queer’, sin personas que rompieran lo establecido en el arte. Me habría gustado conocerlo antes, saber que alguien como él existía. Quizá habría tomado otros caminos flamencos, quizá no, pero habría tenido otra referencia. Lo primero que me identifica con él es la herida.
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¿Hasta qué punto tu marcha a París es también una forma de exilio?
Siento que estoy haciendo mi propio exilio desde Roquetas hasta París. Llevo diez años viviendo en Madrid y noto que el ambiente está muy hostil, que están cambiando mucho la cultura y la forma de crear. Me voy en busca de respuestas y también para entender qué sintió Agustín. Me da mucha tristeza pensar que tuvo que marcharse para encontrar un hogar en otra lengua. Francia le dijo: “Tú aquí sí puedes ser. Voy a encontrarme con Agustín”.
¿Cómo se baila a un escritor?
No lo sé todavía. Ese es el reto. No quiero hacerle un homenaje, ni ser él, ni hacer un exorcismo. Eso ya lo hice con las tres mujeres de mi familia. Quiero contar quién fue Agustín, qué representa para mí y qué me mueve de él. Esta vez quiero acercarme desde el flamenco más tradicional y ortodoxo. Cuando lo leo, veo flamenco en su palabra, en el ritmo y en su imaginario. Quiero descubrir cómo aparece en el flamenco y cómo puedo contarle a alguien que trabaja en un supermercado quién fue este escritor.
¿Qué te gustaría provocar en el público?
Que después de ver la obra se fuera a buscar un documental sobre él o a comprar sus libros. Si alguien descubre a Agustín Gómez Arcos gracias a lo que hago, habré conseguido algo importante. Hay una frase suya que me interesa mucho: “Uno no se rebela por odio, sino por amor”. Tiene que ver con mi trabajo. Cuando presento mi herida ante el público, me estoy revelando por amor.
‘Un tiro te peguen’ nace de una agresión. ¿Cómo viviste esa oleada de insultos?
Al principio ni siquiera me enteré. Después de bailar en la Bienal de Sevilla con un abrigo de pelo, algunos artistas y amigos me llamaron porque el vídeo se estaba haciendo viral y tenía miles de insultos. Cuando lo descubrí, tampoco le di demasiada importancia. Fue una semana después, hablando con la gente, cuando tomé conciencia. Entonces pensé que tenía que contarlo. Si hay alguien más joven que no se atreve a hacer algo por miedo a lo que digan, quiero decirle que no deje de hacerlo porque alguien le insulte. Si les molesta la pluma o el pelo, más pelo y más pluma.
¿La escritura te permite llegar donde no llega la danza?
La escritura me abre otro horizonte porque, como no me considero escritor, siento que puedo hacer lo que quiera sin preguntarme si está bien o mal. Pero me hace más vulnerable. La danza es efímera; una obra puede olvidarse. El libro permanece en una estantería y cualquiera puede volver a entrar en mi intimidad. La palabra se queda para siempre.
¿Qué esperas encontrar en París?
Quiero buscar a Agustín, recorrer los lugares por los que pasó y descubrir qué respuestas encuentro. Puedo estar en la residencia entre cuatro meses y dos años, así que también tendré que ver cómo dialoga esa experiencia con mi vida y mi relación con España y Europa. No quiero cambiarlo todo, pero sí darme la oportunidad de investigar. Me voy con muchísima ilusión. Ahora empieza el verdadero reto: descubrir cómo contar a Agustín desde mi flamenco.