El bailaor almeriense que revoluciona el flamenco: “Si les molesta la pluma, más pluma van a tener”
Julio Ruiz presenta este miércoles en el Festival de Jerez su espectáculo ‘La familia’

Julio Ruiz, en una imagen de su espectáculo ‘La familia’.
Tres figuras clave en su vida—su abuela, su tía y su madre— han servido de inspiración al bailaor y coreógrafo almeriense Julio Ruiz (Roquetas de Mar, 1993) para crear su último espectáculo, ‘La familia’.
Una propuesta con la que explora los legados emocionales que se transmiten de generación en generación y que este miércoles 25 de febrero, casi nueve meses después de su estreno absoluto en la Bienal de Flamenco de Madrid, llega al XXX Festival de Jerez.
El Centro Social Blas Infante de la localidad gaditana acoge una pieza que aúna escritura, danza, ‘performance’ y flamenco y que ha situado a su creador, aplaudido por la crítica como un referente de la nueva generación de bailaores, en objeto de odio en las redes sociales por su forma de ser y estar sobre un escenario, por su radical y valiente manera de entender el arte.
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Él, cuenta a este periódico en conversación telefónica desde Ámsterdam, donde ha disfrutado de una residencia, vive esta situación “con responsabilidad”, aunque “tranquilo”. “Quizás porque desde niño he sufrido no sé si llamarlo ‘bullying’, pero sí que me dijeran maricón en el colegio cada día. No le quito valor: hay gente que llega a suicidarse”, asegura.
Lo que tiene “claro” Ruiz es que él no se coloca “el traje” del victimismo. “Nunca lo he hecho, no me queda bien. Lo que sí hago es hacerlo público. Yo soy responsable de los espectáculos que realizado y también de contar lo que está pasando”, afirma.
Insultos en redes
El almeriense se refiere a los insultos cargados de bilis y homofobia que ha recibido tras viralizarse pequeños fragmentos de ‘La familia’, subtitulado ‘Un cuento de Julio Ruiz’.
Una fábula en la que encarna a una cucaracha (con falda y blusa negra), a una zorra (con un abrigo de piel) y a un cisne (con vestido y falda blanca que suelta plumas cuando da vueltas). El vestuario, diseñado por Ernesto Artillo y confeccionado por Carlota Caro, ha sido galardonado en los XVI Premios Andaluces de la Danza.
“Ven cinco segundos y me desean la muerte. Ya no es la homofobia encerrada ahí, es el odio tan grande que despierta un vídeo. Pienso que es también una expresión de la España que estamos viviendo, y que ojalá tome otro camino”, expresa con voz calma.
Exabruptos en los que ve además trazas de “machismo”, ya que en la mayoría de las ocasiones los recibe en femenino, “como si por ser así me hiciera más daño o se me quitara valor”.
Lo que tiene claro es que “no va a cambiar” su manera de entender el arte. “Si les molesta la pluma, nunca mejor dicho, más pluma van a tener. Y si les molesta el pelo, más pelo van a tener”, manifiesta sin dudar. “Todo esto me da más fuerza para crear. El artista está aquí para contar la verdad, para incomodarte”, sostiene, si bien nunca buscó la “provocación gratuita” durante la concepción de la obra. “Estoy hablando de la familia a través de un cuento, y me visto de blanco porque ahí soy un cisne. Y si hay quien va por la calle con un abrigo de pelo de Zara, ¿cómo puede molestar verme así?”.
Ruiz, único bailaor becado por el Centre National de la Danse y la Cité Internationale des Arts de París, piensa asimismo que creaciones como esta, o su anterior montaje, ‘Tocar a un hombre’, irritan a los sectores más conservadores del arte jondo. “Es como si el flamenco no me perteneciera y no pudiera hacer con él lo que me diera la gana”, plantea.