Tyquan, el niño que vivió por un milagro del Cura Valera: "Sin él no estaría aquí, lo pienso todos los días"
Tyquan Hall, junto a sus padres, acuden en Huércal-Overa a la beatificación del Cura Valera y da una rueda de prensa junto al doctor Juan Sánchez, el médico almeriense que le rezó a Salvador Valera Parra

Robin, la enfermera que presenció la recuperación del bebé; el doctor almeriense Juan Sánchez; Tyquan Hall, el niño que sobrevivió gracias a un milagro del Cura Valera; y sus padres.
No podían faltar a un evento histórico en el que son, en cierta medida, protagonistas o, al menos, colaboradores necesarios. Este sábado, a partir de las 11 horas de la mañana, la Iglesia hará oficial lo que lleva siendo una realidad durante dos siglos en Huércal-Overa: el Cura Valera subirá a los altares. Y en la beatificación estará Tyquan Hall junto a su familia. Él es el niño estadounidense que vive gracias a un milagro del Cura Valera.
Cuando faltan menos de 24 horas para el acto que se celebrará en el Espacio de Usos Múltiples de Huércal-Overa y que se retransmitirá en televisión a nivel nacional en Trece, Tyquan ha hablado para los medios de comunicación. Junto a él estaban su padre y su madre, visiblemente emocionados, y una pieza clave en esta historia: el doctor Juan Sánchez, el médico originario de Huércal-Overa que rezó al Cura Valera cuando había dado por perdida la vida del bebé recién nacido.
Huércal-Overa
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Álvaro Hernández
"Tengo que darle las gracias a él, porque sino, no estaría aquí. Pienso todos los días en el Cura Valera", aseguraba rotundamente Tyquan, un joven que tiene solo 19 años y es la prueba viva de que los milagros existen. No solo porque sobrevivió cuando parecía imposible, sino porque de aquella hora larga sin respiración tendrían que haberle quedado secuelas irreversibles. Y no hay ni rastro de ellas.
A Tyquan empezaron a contarle su historia cuando apenas tenía cinco años. "No era algo que me creyera, pero con el tiempo empecé a entender lo que pasó... y es impresionante que me haya pasado a mí", explicaba el joven ante la prensa.
Lo que le pasó lo detallaba el propio Juan Sánchez. "Tyquan nació en una situación que me encuentro con bastante frecuencia: no es raro, niños que nacen sin respiración... Con estimulación a veces responden. Él nació y empecé con el proceso, pero no respondía. Estuvo pálido, gris, y con la saturación muy baja. Estuve una hora intentando resucitarlo pero los pulmones no ventilaban. Ya no sabía qué más podía hacer. Esperamos diez minutos más y después me fui a hablar con los padres... Algo que me sorprendió de mí mismo fue pensar en el Cura Valera en ese momento y pedirle que le curara. Cada vez que pienso eso, me pongo...", cuenta Sánchez entrecortado por la emoción.
Junto a él, unos padres que pasó del luto a la incredulidad en aquel hospital de Providence en el que el médico español llegó a comunicarle el fallecimiento del bebé que habían tenido. La escena, rememorada por Juan Sánchez, tiene incluso un punto cómico: Robin, la enfermera que quedó al cuidado del bebé (y que también está en Huércal-Overa), entró como un torbellino en la habitación en la que Sánchez estaba anunciando la muerte del bebé. "¿Por qué entraba a interrumpirme con tantas prisas, si el bebé está muerto?", pensó entonces el doctor.
Robin le comunicaba al doctor que el bebé respiraba con normalidad. "Tuve que ir a comprobar que el bebé había dejado de estar pálido, estaba rosado.. Y volver a la habitación a decirles que olvidaran todo: 'Les prometo que no soy un estúpido haciendo Medicina. He visto esto muchas veces y no tiene explicación'", recuerda el médico almeriense que dijo para excusarse ante los padres de Tyquan.
Los padres de Tyquan, por su parte, apenas pudieron participar en la rueda de prensa. "Cuando me dijeron que había muerto fue devastador. Y cuando me dijeron que estaba vivo… me sentí genial y muy agradecida. Es un milagro", pudo decir su madre, antes de romper a llorar.
De las dudas científicas a la fe más rotunda: el milagro del Cura Valera
Para Sánchez, todo es doblemente especial. No solo intermedió para que el Cura Valera obrase un auténtico milagro, golpeando así para siempre en los cimientos de su fe, sino que además todo viene a celebrarse en su Huércal-Overa natal, junto a los suyos.
"Estoy inmensamente feliz. El hecho de que sea ahora oficial la santidad del Cura Valora le da un valor y un estímulo al pueblo que estoy muy feliz. Para mí, el hecho de ser parte de esto me hace sentir especial. Esto no va de mí, va del Cura Valera pero haber contribuido en esto me hace inmensamente feliz", explicaba el doctor.
La fe del pueblo de Huércal-Overa vive en las casas, entre las familias y pasa de generación en generación. De hecho, Sánchez recuerda que, cuando vivió el milagro del pequeño Tyquan, estuvo dos días reflexionando sobre lo que había presenciado. Al no encontrarle explicación, decidió contárselo a su padre. "Y él me dijo: 'Esto ha sido un milagro del Cura Valera'. Fue él quien habló con el párroco y quien inició todo el proceso", recuerda el doctor, que solo se lamenta de que su padre no haya vivido para estar presente en este momento histórico para Huércal - Overa.
Para Juan Sánchez, que estuvo acompañado durante la rueda de prensa por su hijo, el milagro del Cura Valera supuso un cambio radical en su forma de ver las cosas. "Yo soy católico pero soy científico y un medico necesita tener una explicación, el tratamiento no lo damos rezando", planteaba el doctor ante los medios.
"Las dudas en mi fe vienen de tener una mentalidad científica. Y esas dudas se han disipado por completo cuando me he dado cuenta de que no todo es a+b=c", reconoce Sánchez, que afirma sin pudor: "Mi padre era muy religioso y no estoy a ese nivel pero reconozco que creo en Dios. Esto ha sido una prueba muy clara".
"Hay algo por encima de nosotros", asegura rotundo Sánchez, que reconoce que, a raíz de aquel milagro del Cura Valera "le he pedido más de una vez...".
Con el obispo de Almería, representantes de la Conferencia Episcopal Española y el alcalde de Huércal - Overa, Domingo Fernández, presentes en la rueda de prensa, el mundo ha podido conocer los rostros del milagro.
Un médico almeriense que creyó en el Cura Valera, una enfermera cuya fe es ahora más sólida que nunca y un niño que ha viajado desde el otro lado del charco para conocer Huércal-Overa lo muestran: el Cura Valera es beato.