El ejidense más antiguo del que se tiene referencia ya tiene nombre y apellidos
Las últimos hallazgos en Ciavieja han revelado una nueva identidad datada en mitad del siglo I

Fragmento de lápida funeraria hallado en Ciavieja que ha permitido dar nombre a un murgitano del siglo I.
El hallazgo de importantes restos arqueológicos puso de relieve hace ya tiempo que los parajes en los que se ubica el municipio de El Ejido cuentan con muchos siglos de historia a sus espaldas. Tiempos pasados en los que fueron otros muchos los moradores de este rincón del Poniente almeriense.
Y ha sido, precisamente, ese trabajo de bucear en los restos que se han podido ir encontrando y documentando lo que ha permitido conocer los nombres de ilustres personajes, principalmente de la época romana, cuya vida y, lo más importante, cuya muerte estuvo ligada a Murgi.
El Ejido
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Fran García
Personajes como Publio Emilio Dafno, Porcia Maura, Lucio Pedanio Venusto, Lucio Pedanio Claro, Lucio Pedanio Lupo, Calpurnia Germana, Publio (de la tribu Quirina), el liberto Severo o Marco Pedanio Moschion con su hija Carchedonia.
¿Y por qué es tan importante la muerte? Básicamente por el hecho de que la epigrafía funeraria se ha convertido en una de las principales fuentes a la hora de obtener información histórica de lo que fue la ciudad romana asentada en El Ejido. De hecho, fue una inscripción epigráfica la que permitió ubicar la reseñada en las crónicas romanas como ciudad de Murgi en el municipio ejidense.
Aprovechamiento de materiales
Ha sido una práctica habitual desde tiempo inmemorial el aprovechar los materiales más cercanos disponibles a la hora de realizar cualquier tipo de construcción. Materiales provenientes de recursos naturales o de otras edificaciones ya viejas o en desuso. Y ha sido esa práctica la que ha permitido el hallazgo de la prueba que conduce el ejidense más antiguo de cuya existencia se tiene constancia.
Y es que, tal y como han publicado recientemente los profesores universitarios Salvador Ordóñez Agulla y Carmen Ana Pardo Barrionuevo en el 'Fichero Epigráfico de la Facultad de Letras de Coimbra', en las últimas excavaciones realizadas en Ciavieja, además de aflorar diversas estructuras que relacionan, muy probablemente, con un edificio termal, también aparecieron muchos elementos cotidianos y se encontraron materiales que habían sido reaprovechados. Y entre estos materiales apareció un fragmento de una pequeña lápida funeraria de mármol.
Según sostienen los investigadores en su publicación, esta pequeña lápida, muy probablemente, fue trasladada hasta este lugar “desde la necrópolis de la entrada sureste de la ciudad, ubicada en los márgenes de la antigua vía Augusta, actualmente la N-340”.
Sin duda, una tesis muy plausible ya que, según indican, “las tumbas romanas conservadas distan de la zona del hallazgo algo menos de 270 m en línea recta, por lo que parece muy factible la amortización de una zona de necrópolis cercana, hoy prácticamente perdida”.
Y volviendo a la pregunta del principio, ¿cuál es el nombre de este ejidense más antiguo del que se tiene constancia? Pues según Ordoñez y Pardo, el nombre de este joven sería el de Valerio Fusco (o menos probablemente Tusco). Y lo de la variabilidad en el apellido tiene que ver con que la inscripción no está completa ya que faltan las primeras letras tanto del nombre (praenomen) como del apellido (cognomen).
No obstante, en la referenciada publicación realizada en la Facultad de Letras de Coimbra argumentan como, tras el estudio de diversas posibilidades y la prevalencia de nombres y apellidos existentes en la zona en época romana, esa combinación, la de Valerius Fuscus o Tuscus sería la más factible.
¿Qué sabemos de este ejidense?
La epigrafía funeraria da importantes pistas, a veces, en relación a la persona a la que hace referencia. Sobre todo, si se trata de un personaje ilustre. Sin embargo, en el caso que nos ocupa es poca la información que hay al respecto. Aunque sí hay un dato importante, el hecho de que se trata de una persona que falleció joven. En concreto, a los 15 años de edad. De hecho, ese es el otro detalle reseñable que aparece recogido en la lápida.
Así, en la primera línea de la misma está el nombre, en la segunda lo que aparece es el apellido y en la tercera está la referencia a la edad del fallecimiento.
Pero además de esos datos básicos, también es importante tanto el material utilizado como el tipo de expresiones que se usan o no en el epitafio, ya que esto también aporta información valiosa. Y en este apartado, cobran importancia detalles como, por ejemplo, “la presencia de la fórmula final HSE (hic situs est) sin el acompañamiento de STTL (sit tibi terra levis)”, destacan los investigadores.
De este modo, basándose en este detalle y en otros como “el tipo de letra empleado y la simplicidad del conjunto del texto”, Ordoñez y Pardo han datado esta lápida en la mitad del siglo I después de Cristo, lo que coloca el que aquí aparece como el nombre más antiguo del que se tiene referencia.

Sala de la Colección Arqueológica de El Ejido en la que se encuentra el mosaico romano recuperado del yacimiento de Ciavieja.
Por tanto, se trata de un elemento de un importante valor. Y de ahí que el Ayuntamiento de El Ejido haya solicitado al Museo de Almería el depósito de la lápida para ser expuesta en la Coleción Arqueológica de El Ejido (CAEE).
Y es que, tal y como han querido resaltar desde la propia Colección Arqueológica de El Ejido, “hallar en una lápida el nombre de una persona cuya existencia no mereció en su momento la atención de los cronistas puede interpretarse como una pequeña victoria de la vida cotidiana sobre el olvido”.