La maga de la tinta china con sede en Adra: sus acuarelas se transforman en camisetas y mochilas
Después de diez años en Madrid y un viaje largo por Alemania, la trajo de vuelta a Almería hace ahora unos cuatro años

Gatalina Tintachina
Laura Rodríguez, natural de Adra, ha vuelto a casa después de veinte años fuera. Lo hace con una mirada distinta, cargada de experiencia y con un proyecto artístico que nace precisamente de ese regreso: Gatalina Tintachina, una propuesta personal donde la ilustración, la tinta china y la acuarela dialogan con el paisaje, la memoria y la calma del Mediterráneo que baña la provincia almeriense.
Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Granada, la artista de cuarenta años amplió su formación hacia las artes escénicas, estudiando danza en el Conservatorio de Granada y diplomándose en Interpretación en Madrid. Allí desarrolló su carrera profesional como bailarina y actriz durante una década, en un entorno creativo intenso que, con el tiempo, le pidió pausa.
A día de hoy, buena parte de su obra artística se puede encontrar en espacios como las estanterías de Paseo 79 Concept Store, en pleno casco histórico de la capital. Además, ya de forma más personal en ferias de arte y artesanía por Rodalquilar, Las Negras y La Isleta del Moro con Arte Rastrillo, y en Almería, Roquetas o Granada.

Una de las ilustraciones de la artista almeriense Gatalina Tintachina
"Irme de Almería fue lo mejor que pude hacer"
La relación de Laura con Almería se ha transformado con los años. “Irme fue lo mejor que pude hacer para volver”, afirma. Desde la distancia aprendió a valorar una tierra que hoy define como refugio y belleza natural: su luz, sus cielos cambiantes, los amaneceres y atardeceres que describe como “acuarelas vivientes”.
Ese entorno influye directamente en su proceso creativo. “Aquí tengo espacio y tiempo. Espacio físico, luminoso, y tiempo mental para rendirme al proceso sin la presión constante de la jungla urbana”. A eso se suma lo cotidiano y lo esencial: la cercanía de la familia, la vida sin prisas y, como dice ella, “poder comerme unas lentejas de mi madre improvisadamente”.
La tinta china y la acuarela como ejes de su trabajo
Lo que más le atrae de estos materiales es precisamente la falta de control absoluto. “Me gusta no saber cómo va a acabar la obra. Inicio el proceso y decido según cómo responde el agua. Es un diálogo constante”. Fondos que nacen como manchas acaban convirtiéndose en cielos, paisajes o escenas marinas, sobre los que después aparece la parte figurativa en tinta negra.
En otras ocasiones el proceso se invierte y parte de una idea más concreta, como en sus obras dedicadas a lugares emblemáticos del paisaje almeriense. Aun así, siempre busca que el resultado tenga un componente expresivo y emocional más allá del realismo.
Aunque ahora se centra en las artes plásticas, su pasado escénico sigue presente. “Cada ilustración es un escenario”, explica. “Siempre hay tiempos, emoción y una historia que se completa con la mirada del espectador”.

@gatalinatintachina en Instagram
Arte local con las playas de Cabo de Gata como escenario
Desde su regreso, Laura se ha integrado activamente en el tejido cultural almeriense, algo que la sorprendió gratamente. “Descubrí una cantidad y calidad de artistas que no esperaba”. Forma parte de la Asociación de Ilustradores de Almería (AIPAL), desde donde se impulsan exposiciones, colaboraciones y formación para fortalecer el sector creativo local.
Para ella, el arte es una herramienta esencial para construir identidad. “Es la huella de lo vivido como pueblo. En un mundo tan acelerado, necesitamos más que nunca parar, mirar, conectar y no perder lo que somos”.
Desde cuadernos hasta bastidores decorativos
Muchas de sus ilustraciones terminan transformadas en camisetas, láminas, tote bags y otros objetos. Sin embargo, la obra siempre nace sin pensar en el formato final. “Primero está la pintura; después veo dónde puede vivir”. La idea de llevar el arte al día a día surgió casi por casualidad, escuchando a dos visitantes en un mercado artesanal: “Me encanta, pero luego no sé qué hacer con esto”. La respuesta fue clara: “Pues llévatelo puesto”.
Hoy, además de piezas más habituales, Gatalina Tintachina ofrece productos artesanales realizados por la propia artista, desde cuadernos y marcapáginas hasta bastidores decorativos o posavasos, con nuevas ideas en proceso.

Una de las acuarelas de Gatalina
Un 2026 lleno de proyectos: un cuento infantil y un mural
El año arranca con intensidad en el taller, donde trabaja en nuevos encargos y en la ilustración de un cuento infantil que llega desde Granada. A nivel expositivo, su obra puede verse actualmente en Aguadulce, y en los próximos meses llevará la muestra No solo Manchas a Clasijazz, además de participar en exposiciones colectivas con AIPAL.
Entre los retos más ilusionantes está la realización de un mural para el festival Alma de Almócita, un proyecto que une arte, territorio y comunidad, valores muy presentes en su trabajo.