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Un lugar para ser uno mismo: el recreo que rompe etiquetas en el IES Algazul

El 'Friki-Viernes' ofrece al alumnado en un espacio para compartir aficiones sin prejuicios

'Friki-Viernes' en el IES Algazul.

'Friki-Viernes' en el IES Algazul.Ana Tapia

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No todo el alumnado vive el recreo de la misma manera. Mientras para muchos es sinónimo de fútbol, movimiento y rutinas ya establecidas, para otros puede convertirse en un momento incómodo o poco estimulante. Con esa realidad como punto de partida nació en el IES Algazul de Roquetas de Mar el 'Friki-Viernes', una iniciativa educativa que ha logrado transformar el último día de la semana en un espacio alternativo de encuentro, creatividad y convivencia positiva.

El proyecto se desarrolla cada viernes durante el recreo en un aula. Allí, alumnos y alumnas de distintos cursos se reúnen de forma voluntaria para charlar, jugar, escuchar música, dibujar o compartir intereses comunes, sin juicios ni etiquetas negativas.

Esta iniciativa surge desde el Departamento de Convivencia del instituto y está coordinado por Ana Tapia, profesora de Historia. Según explica, la idea nace de una necesidad muy concreta: “El Algazul es un centro muy diverso. Tenemos más de treinta nacionalidades distintas y eso es una riqueza enorme, pero también un reto a la hora de trabajar la convivencia”.

Tapia señala que el recreo, pese a ser un tiempo fundamental para el alumnado, suele quedar fuera de los proyectos educativos. “Es su tiempo libre, su momento para comer y, sobre todo, para socializar. Y normalmente se deja esa socialización a la decisión de cada uno. Nos preguntamos cómo podíamos mejorarla sin imponer nada”.

Reivindicar lo friki

Una de las decisiones clave fue el nombre del proyecto. “La palabra friki a veces se utiliza como algo extraño o negativo”, explica la docente. “Nosotros queríamos apropiarnos de ese término y reivindicarlo. Todos nos sentimos distintos en algún momento, y en la adolescencia aún más. Encontrar a otras personas que se sienten como tú puede ser algo muy bonito”.

De ahí nació el Friki-Viernes: un espacio pensado para quienes disfrutan de las series, los juegos de rol, la música, el dibujo, los juegos de mesa o cualquier afición que, en ocasiones, no encuentra su lugar en el patio.

Una de las claves del éxito del Friki-Viernes es su funcionamiento abierto. No hay listas, ni inscripciones, ni obligación de asistir todas las semanas. “Desde el principio quisimos que fuera entrada y salida libre. No queríamos presionar a nadie. Puedes venir un viernes sí y otro no, o solo cuando te apetezca”, explica Tapia. 

Las actividades tampoco están cerradas de antemano. Aunque el profesorado propone ideas, el peso de la creatividad recae en el alumnado. “Queríamos darles voz. Que ellos propusieran qué hacer”, añade la coordinadora. Juegos de mesa, música, decoración del aula o actividades relacionadas con series forman parte del día a día.

Uno de los ejemplos más recientes es la creación de un pequeño grupo de fans de Stranger Things. “Es una serie que está marcando mucho a esta generación”, reconoce Tapia. “Se nos ocurrió incluso la idea de diseñar chapas o un logotipo entre todos”.

Para quienes participan, el Friki-Viernes se ha convertido en un punto de referencia. Patricia, alumna de 2º de ESO, asegura que acude siempre que puede: “Cada día hacemos cosas distintas. Un día escuchamos música, en Navidad cantamos villancicos… y siempre me lo paso bien”.

Beti, de 3º de ESO, destaca el carácter social de la actividad: “Hablas con personas que no conocías de nada, compartes ideas y ves otras perspectivas. Las propuestas que nos hace Ana son muy divertidas”.

En esa misma línea se expresa Mar, también de 3º de ESO: “Lo que más me gusta es que se integra todo el mundo. No hay diferencias y nadie juzga a nadie. Puedes estar tranquilo siendo tú mismo”. Además, subraya que el 'Friki-Viernes' tiene un impacto más allá del recreo: “Hablas con más personas, pierdes la vergüenza y luego te sientes más seguro para expresar ideas, incluso en clase”.

Un proyecto con futuro

La acogida está siendo positiva y la participación ha ido creciendo con el paso de las semanas. El reto ahora es seguir creando un espacio cómodo para alumnado de distintas edades, desde los más pequeños hasta los mayores y, en caso de que siga creciendo, el centro no descarta buscar alternativas para ampliar el espacio disponible.

Para Ana Tapia, el proyecto ha demostrado algo sencillo pero poderoso: que el recreo también puede educar, conectar y cuidar. “Ojalá existiera en más institutos”, afirma. Porque a veces no hace falta un gran proyecto para cambiar las cosas; basta un aula abierta, ganas de compartir y un lugar donde sentirse aceptado.

En el IES Algazul ya lo saben. Cuando suena el timbre del viernes, no es solo la hora del descanso: es el momento de encontrarse, de ser uno mismo y de dejar las etiquetas fuera. Es, simplemente, el 'Friki-Viernes'.

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