La Voz de Almeria

Opinión

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Allá cada cual con sus preferencias argumentales, pero quizás –sólo lo apunto como sugerencia- convendría diluir con algo de sentido común la densa emanación poética que impregna algunas recientes declaraciones políticas en esta floreciente precampaña almeriense. No contento con anunciar para el Ayuntamiento un pueril e insólito “Consejo de niños” (que canten los niños, como Betty Missiego), el candidato socialista, Juan Carlos Pérez Navas, ha proclamado en carta rubricada su deseo de ser alcalde en un Ayuntamiento “con ventanas y puertas abiertas”.



Transparencia Es de suponer que el candidato socialista pretendía de este modo un guiño lírico a esa absurda carrera por la ejemplaridad fingida que algunos llaman transparencia. Y así, si antes todo tenía que ser sostenible, ahora todo debe ser transparente. Pero no nos fijemos en el uso y abuso de las consignas precocinadas.



Edificio Quedémonos en el prodigioso don de la oportunidad de Pérez Navas al reclamar la simbólica apertura de puertas y ventanas en un edificio, el Ayuntamiento, que precisamente está desde hace una década en plena corriente, con las puertas, ventanas, techos, suelos y escaleras no ya abiertas, sino en puro escombro por culpa de la manifiesta incapacidad de gestión de los socialista de la Junta sevillana, que son por más señas sus jefes directos.


Quizás el candidato socialista no haya reparado en ello, pero le recuerdo que si por la voluntad de los almerienses fuera elegido alcalde, habría de ocupar un despacho provisional, ya que el que él mismo ocupó hace años cuando fue teniente de alcalde, está abandonado y en ruina y sigue a la espera de que alguien en la Junta socialista de Sevilla decida cumplir la promesa de rehabilitar nuestro Ayuntamiento para los Juegos Mediterráneos de 2005. Así siguen las cosas.


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