Yo también digo ‘I have a dream’
Yo también digo ‘I have a dream’
Quién iba a pensar que esta célebre frase se convertiría en marbete anunciador del soberanismo catalán. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, preocupado por los resultados de la Diada y quizá un poco fuera de su tiempo ante los problemas socioeconómicos que le acucian, recurre a las palabras de Luther King como cita histórica, cuando es papable que no se trata de las mismas reivindicaciones de entonces.
¿Luchan los catalanes en este momento por los derechos civiles? ¿ Hacia qué plaza del Capitolio marchan unidos? ¿Viven en una situación de “apartheid”, como dice un editorial del País?
Entre todas las posibles agresiones que supuestamente hayan podido sufrir a causa del centralismo, no consta el del colegio con dos grifos, uno para españoles y otros para catalanes. Tampoco un hijo del Ampurdán ha tenido que abandonar el asiento en el autobús para que se siente allí algún campesino de Guadalajara. Vamos a dejarnos de anacronismos. Nada peor que el nacionalismo terruñero para meter por vías racionales el viejo problema del ajuste catalán con España. Aquí en Almería acaba de estallar un incendio de supuesta marginación simplemente porque Susuna Díaz no ha colocado en su Gobierno a un consejero de la tierra.
Esto es como cuando a Del Bosque le obligan a que meta en la selección un medio centro de Cuevas de Almanzora. Qué mala memoria tenemos cuando nos conviene. Durante cuarenta años Franco se vengó de Almería por no haberse levantado a tiempo en su golpe de Estado.
En todo ese tiempo tuvimos gobernadores, jefes de sindicatos, directores de periódicos que no eran de aquí. Fue la Junta de Andalucía, es decir, fue la autonomía lograda por los andaluces en su más alto techo, lo que permitió que el acercamiento del poder político.
No hay que perder la cabeza. Porque por no ser de aquí un consejero no se infiere que estamos olvidados. “I have a dream”, yo también sueño en que ha de llegar un día en que los almerienses no nos sintamos discriminados por una acequia o por una fila de álamos al otro lado de la carretera.