Pulpí

Los negativos imperan en los primeros test rápidos del cribado de Pulpí

Una buena organización y la colaboración ciudadana marcan el primer día de pruebas masivas

Un joven profesional sanitario coge varios papeles de la mesa que, solitaria, preside el interior del Pabellón Municipal de Pulpí y sale al patio exterior con ellos. Frente a la puerta un grupo de seis o siete personas espera el resultado. Ahí espera un hombre mayor, visiblemente nervioso y en pie; otra mujer, algo más joven, ha decidido sentarse en un bordillo y esperar tranquila... Al fin aparece el sanitario y les comunica en voz alta los resultados. "¿Núméro cincuenta? Negativo; ¿Número treinta y seis? Negativo...". Y así, cada diez o quince minutos.


La de hoy ha sido una mañana de negativos en el Pabellón Municipal de Pulpí, aunque no está todo dicho. Aún tiene que pasar por el Pabellón Municipal la mayor parte de los casi 400 pulpileños convocados para participar en este cribado masivo de la población, después de que el índice de contagio haya superado en los últimos días los 500 casos por cada 100.000 habitantes. El procedimiento que tanto hoy como mañana seguirán los vecinos convocados que decidan asistir (los hay también que no han acudido a su cita, aunque son los que menos) es simple.


Los vecinos convocados llegan hasta la puerta del pabellón sin colas ni aglomeraciones, ya que todos ellos recibieron el día anterior en su teléfono un SMS con la hora a la que fueron citados. Posteriormente se sientan en una de las dos sillas disponibles para las pruebas, situadas en mitad de un desangelado pabellón deportivo que fue ideado para otros usos bien distintos, y se les adjudica un número que evite tener que nombralos por su nombre y apellidos cuando esperan en grupo los resultados.


FOTOGALERÍA: Primer día del cribado masivo de test en Pulpí.


Antonia, pulpileña de 70 años, es uno de esos números que ha mencionado el celador. Tras conocer su negativo, se muestra encantada de haber "cooperado" para intentar "terminar con esto", resume en referencia a la expansión de la pandemia. La mayoría de los vecinos han recibido de buena gana el SMS, ya que les ha permitido conocer su estado de salud y si son portadores asintomáticos o no de la covid-19.



El único trámite que deben realizar es el de desplazarse al pabellón, dejar que el profesional sanitario introduzca los bastoncillos por la nariz y boca y esperar diez o quince minutos al resultado de la prueba. "Hacía tiempo que no me hacían llorar", reconoce entre risas pero aún con alguna lágrima Estefanía, otra vecina de 44 años a la que la sensación del bastoncillo no le ha sentado del todo bien pero considera que lo sanitario compensa con creces. Se muestra "contenta de que se tomen estas medidas" y de que esté "tan bien organizado".


Sobre la organización, la directora de Enfermería del Hospital La Inmaculada de Huércal-Overa, Catiana Soriano, celebra que la primera de las dos jornadas de cribado se esté "desarrollado perfectamente". Soriano detalla que los vecinos están "viniendo con mucho orden, manteniendo las distancia... Hay algunos a los que se les ha pasado ya la hora pero prevemos que vendrán después", confía.


Para este jueves están llamadas a pasar por el pabellón de Pulpí la mitad de las 361 personas emplazadas a someterse al test. Mañana será el momento de tomar nuevas decisiones o mantener las medidas que están en marcha cuando pase por el pabellón el resto de vecinos y las autoridades municipales y sanitarias tengan, al fin, una fotografía más fidedigna de cuál es la situación de la pandemia en este municipio. Por el momento, la inmensa mayoría de los resultados 'cantados' durante las primeras horas de test coinciden en mostrar la posibilidad más optimista: negativos.

 

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