Cuando jugar es proteger: la historia detrás de la unidad canina de la Policía Local de Berja
Marián López, amante de los animales y del servicio público, ha cumplido ambos sueños junto a Hera

Marian junto a Hera durante la exhibición realizada en el IES Villavieja.
Por los diferentes rincones de las calles de Berja, donde el saludo cercano aún forma parte del día a día, hay una silueta inconfundible que camina firme junto a su guía. Es la de Hera, una joven pastora belga malinois que se ha convertido en pieza clave una unidad canina de la Policía Local de Berja que comparte con Marián López, agente y guía canina, quien no oculta que vive “un sueño desde pequeña”.
Y es que la labor que realiza esta unidad, operativa en el municipio virgitano desde diciembre de 2024, va mucho más allá de lo que muchas veces los ciudadanos vemos en la calle. Controles preventivos de tráfico para la detección de sustancias psicotrópicas, patrullas a pie en parques y zonas de máxima afluencia, presencia en eventos deportivos y fiestas patronales, vigilancia en las inmediaciones de colegios e institutos… Todas estas tareas forman parte de un trabajo diario que combina prevención, cercanía y compromiso.
“Al final nos hace ser una policía de proximidad en el municipio”, explica Marián. Y esa proximidad se ha hecho especialmente visible, por ejemplo, durante la reciente Semana Cultural del IES Villavieja, donde la unidad canina participó con una charla y una exhibición que dejó huella entre los jóvenes.

Charla de la unidad canina de la Policía Local de Berja en el IES Villavieja.
Primero llegó la concienciación, explicando las consecuencias físicas, administrativas y penales del consumo de estupefacientes. Y después, la parte que más impresionó a los estudiantes, la demostración práctica en el patio en la que Hera, especializada en detección de sustancias, mostró su capacidad de trabajo junto a Marián. “Fue una pequeña pincelada de todo lo que hacemos, porque detrás hay muchísimo trabajo”, reconoce la agente.
Formación intensa y permanente
Lo que para el público parece casi un juego, es en realidad el resultado de una preparación constante. Tanto es así que Hera llegó con apenas ocho meses, “súper chica y todavía en formación”, destaca su guía. Y ha tenido que adaptarse al patrullaje, al ruido, a los turnos y al ritmo de la calle.
Marián, por su parte, también se ha formado intensamente como guía canino en detección de sustancias y ha recorrido media España ampliando conocimientos, desde Girona hasta Murcia o Madrid. “Esto es como el colegio: empiezan en el parvulario y siguen toda la vida”, resume.
Y todo ello para sacar el máximo partido a la mejor herramienta de Hera, su capacidad olfativa, puesto que estos canes cuentan con alrededor de 250 millones de receptores olfativos frente a los cinco millones del ser humano. “Muchas veces ella tira de mí porque ya está oliendo algo que yo ni he percibido”, cuenta Marián.
Y lo mejor de todo es que gracias a esa extraordinaria ventaja biológica, la unidad logra retirar droga de la calle y detectar conductores bajo los efectos de sustancias estupefacientes. “Para mí es una gran satisfacción”, destaca su guía.
"Ella no va a trabajar, va a jugar".
Más allá de cifras y estadísticas, también es importante resaltar el vínculo entre ambas ya que Hera no entiende de turnos ni de responsabilidades porque, para ella, cada jornada es un juego. “Ella no va a trabajar, ella va a jugar. Cuando vamos hacia el servicio va nerviosa porque sabe que viene su mordedor, su pelota…”, relata Marian con una sonrisa. “Su cabeza está pensando que está conmigo y que vamos a jugar”.
Por tanto, sin duda, esa conexión, forjada desde que la perra tenía apenas tres meses, es la base de todo. Y es que no solo importa la raza, los malinois son perros potentes y enérgicos, habituales en cuerpos de seguridad, sino también el individuo y, sobre todo, el trabajo diario. “Podría haber salido bien o mal. Por eso me conciencié mucho de formarme y trabajar mucho con ella. Y creo que vamos por buen camino”, confiesa Marián.

Demostración de Marián y Hera en el IES Villavieja de Berja.
Por todo ello, esta Policía Local virigitana no esconde su gratitud hacia el Ayuntamiento y la Jefatura por apostar por esta herramienta “tan maravillosa y fundamental”. Y lanza un mensaje claro a alcaldes y responsables policiales: invertir en unidades caninas es invertir en prevención, seguridad y cercanía.
De este modo, en Berja, entre patrullas y juegos, una perra y su guía recuerdan que servir a los demás también puede ser un sueño cumplido.