Antas

Antas arropa a Tomás Cano en su Boda de Plata sacerdotal

Reforzada su fe con el aniversario, Cano afirma que “la sociedad tiene hambre de Dios”

La Iglesia de la Virgen de la Cabeza fue el escenario de un día emotivo para Tomás Cano.
La Iglesia de la Virgen de la Cabeza fue el escenario de un día emotivo para Tomás Cano.

La plaza de la Iglesia quedó pequeña para demostrar el cariño que Antas y otras muchas parroquias por las que ha pasado tienen a Tomás Cano. Han pasado 25 años desde que la Virgen de la Cabeza presidiera su primera misa en su pueblo natal y, en su compañía, quiso celebrar una vocación que en estos años él mismo señala que no ha hecho más que afianzarse.


Albanchez, Albox, El Ejido, Almería capital, don Tomás se ha sentido querido. “En 25 años uno se da cuenta de lo buena que es la gente, de lo que quieren a los sacerdotes; pese a la crisis, pese a todo, siempre sale la bondad de la gente; lo que para el sacerdote es un reflejo de la bondad de Dios”. Lo cierto es que para los presentes, amigos, vecinos, parroquianos, miembros de múltiples cofradías de toda la provincia, no sólo fue su bondad, sino la gran cercanía, humildad y vocación de servicio la que les llevó a apuntarse en el calendario la fecha del 23 de septiembre para desplazarse hasta Antas y disfrutar de la alegría de un hombre que consagró su vida para hacer más fácil la vida de los demás.


Descubrimiento
“También descubres lo que Dios hace con uno. Dios confía en uno pese a sus limitaciones”, es la gran reflexión que hace quien durante años fuera Vicario General de la Diócesis de Almería ante un aniversario que no hace más que reforzar su fe y vocación. En sus palabras, “estos 25 años ha sido un descubrimiento del amor, llenarse del amor de Dios para ser transmisor. En el fondo la sociedad tiene hambre de Dios”.  La sociedad sin duda ha cambiado en estos años, ha cambiado con ella la religiosidad, la forma de ver el mundo de los jóvenes y, con todo ello, “ha cambiado el modo que se tiene que llevar el Evangelio”. Para Tomás el Cura, el hijo de Julia y Frasquito, tal y como se le conoce en Antas, la crisis económica ha sido también el reflejo de una crisis de valores y moral; “claro que hay gente joven muy valiosa, pero se señalan siempre las piedras, y el sacerdote ha tenido que adaptarse a las demandas de la sociedad”.


Invitados
Un millar de personas le acompañaron en sus Bodas de Plata; cientos de vecinos de Antas, pero también cuatro autocares llegados de los distintos municipios a los que más vinculado ha estado en su trayectoria pastoral; y muchos sacerdotes amigos, algunos de ellos diáconos el día de su primera misa. Una gran acogida que llevó a don Tomás a agradecer haberse decidido a realizar la celebración y poderse encontrar con cientos de personas agradecidas por su dedicación.




Junto a la capilla de San Roque, en La Era, Tomás, su familia y la ayuda de muchos, organizaron una pequeña fiesta con el deseo latente de festejar todos las Bodas de Oro.


 

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