La Voz de Almeria

Sucesos

Violencia, agresión sexual, drogas y santería: el infierno en el que Bárbara y Juan David convirtieron la vida del pequeño Luca

La joven, embarazada, y su pareja sentimental, con una orden de alejamiento de ella y del menor, han entrado en prisión tras someter al menor a una vida de violencia que terminó con su muerte y abandono

Bárbara y su pareja sentimental, Juan David, junto al pequeño Luca.

Bárbara y su pareja sentimental, Juan David, junto al pequeño Luca.La Voz

Miguel Antonio Rodríguez Cárdenas
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Luca solo tenía cuatro años cuando perdió la vida, presuntamente, a manos de su madre y de la pareja de esta. Cuatro años en los que su día a día estuvo marcado por los malos tratos, la violencia y la desatención por parte de su progenitora, Bárbara, de 21 años y toxicómana, y por el hombre con el que ella había decidido compartir la vida, Juan David, quien tenía una orden de alejamiento de la joven venezolana y del hijo de esta.

Las agresiones, verbales y físicas, eran tan habituales contra el menor de edad que la muerte del pequeño Luca, aunque dolorosa, es algo que no era inimaginable para quienes conocían la situación de la familia, asentada en Garrucha y que ahora residía en la localidad vecina de Vera. Luca pasaba días sin ir a su centro educativo, el colegio Ex Mari Orta, y cuando lo hacía, a pesar de su corta edad, asistía solo y en muchas ocasiones llegaba con moratones e incluso con el brazo en cabestrillo.

Violencia habitual

"Se ha caído", "ha sido jugando" y otras excusas salían de la boca de su madre y de la pareja de esta cuando tenían que explicar las razones por las que Luca siempre tenía algún daño. Pero no siempre eran creíbles, hasta tal punto de que hace tan solo unos meses Bárbara, una joven veinteañera que convivía a diario con las drogas, fue detenida e investigada por las agresiones a su hijo.

Lo mismo le ocurrió a Juan David, el venezolano que ejercía de padrastro de Luca y que convirtió la vida del pequeño en un auténtico infierno en el que el niño de 4 años vivía con tanto miedo que incluso cuando Juan David le ofrecía su mano para caminar hacia el colegio, este se protegía por si le pegaba. Así lo grabaron vecinos de la familia en un vídeo sobrecogedor en el que el varón golpea y tira al suelo al pequeño, quien no para de llorar.

El cadáver, abandonado en una playa

Era el día a día de Luca una pesadilla que terminó de la peor manera el pasado miércoles, 3 de diciembre, cuando su cadáver fue hallado en un búnker abandonado en la playa de Marina de La torre, en Mojácar. Allí estaba el pequeño, de tan solo cuatro años de edad, con signos evidentes de violencia física y, tal y como confirmaría horas después la autopsia, tras haber sufrido también una agresión sexual.

Los responsables, su madre y la pareja de esta, quienes esperaban un hijo en común (ella estaba embarazada de 5 meses) a pesar de que el pasado 20 de octubre, la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia número 1 de Vera, competente en Violencia sobre la Mujer, había dictado una orden de alejamiento sobre Juan David, quien no podía acercarse ni a Bárbara ni a Luca.

Orden de alejamiento

Pero Bárbara no quiso separarse de él, a pesar de que esta decisión terminó costándole la vida a Luca, el niño al que había dado a luz cuatro años antes y cuyo padre biológico residía en otro municipio de la provincia de Almería. Ni quiso separarse del que iba a ser el padre de su segundo hijo, ni quiso dejarlo solo el día que ellos acabaron con la vida de Luca, pues, tal y como explican fuentes cercanas a la investigación, aunque tras la revisión de las cámaras de seguridad se les vio a los dos con el cadáver del menor, ella envió un audio de WhatsApp a Juan David diciéndole que algo le pasaba a su hijo, que no reaccionaba, y asegurando que estaba sufriendo alucinaciones.

Pero, según la investigación, que se encuentra bajo secreto de sumario, todo podía ser un plan premeditado para encubrir al venezolano Juan David, aficionado a la santería. Y es que, el presunto asesino de Luca, se habría encargado de reenviar este audio para evitar que le culparan de la muerte del niño de 4 años y cuando en la madrugada del jueves 4 de diciembre fue detenido, él ya tenía pensado huir: había comprado un billete de autobús a Madrid, pero nunca se subió al bus.

¿Y las administraciones?

Y acabó detenido, como también acabó Bárbara, después de abandonar a Luca en una caseta de playa, donde su cadáver fue hallado después de que sus familiares denunciaran su desaparición. Ahora los dos responsables del crimen del pequeño han ingresado en prisión provisional, después de que, ante la jueza de guardia, Juan David, declarara y Bárbara, por su parte, se acogiera a su derecho a no declarar.

Pero las preguntas se amontonan para la familia y para todos los que conocían la situación, y hay una cuestión que sobresale por enima del resto: ¿Por qué las autoridades no hicieron nada?

La realidad es que la familia del pequeño había acudido días antes al cuartel de la Guardia Civil de Garrucha para pedir que investigaran qué estaba sucediendo en esa vivienda en la que la violencia era habitual. Además, el jueves 4 de diciembre, 24 horas después de que fuera encontrado muerto Luca, los Servicios Sociales de la Diputación Provincial de Almería tenían previsto entrevistarse con la familia. 

En este sentido, el abogado del abuelo materno del menor, José Luis Martín, ha calificado de “fracaso absoluto” los protocolos de protección. Según sostiene, había indicios claros de que el niño estaba siendo víctima de violencia física y de desatención, señales que, asegura, fueron pasadas por alto tanto en su centro escolar como por las fuerzas de seguridad antes del crimen.

Algo falló en las administraciones cuya actuación no ha podido llegar para salvarle la vida a un niño que nunca pudo ser niño, que vivió en una casa donde la violencia era habitual y que compartió sus últimos días de vida con una madre adicta a la droga, un padrastro aficionado a la santería y que le maltrataba y en un piso patera donde su espacio vital se reducía a una habitación en una vivienda compartida con otras familias inmigrantes.

Ahora, el padre de Bárbara, quien roto de dolor aseguró que su hiza actuó influenciada por su pareja, ha asegurado que pedirá la custodia del bebé que espera la madre, quien está embarazada de cinco meses.

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