Los retos de José Guirao, nuevo ministro de Cultura

El almeriense es un reputado gestor cultural que dirigió el Museo Reina Sofía

José Guirao, durante un acto reciente celebrado en Madrid.
José Guirao, durante un acto reciente celebrado en Madrid. La Voz

El almeriense José Guirao (Pulpí, 1959) es el nombre elegido por Pedro Sánchez para sustituir como ministro de Cultura a Màxim Huerta, quien dimitió ayer, solo unas horas después de difundirse que había cometido fraude a Hacienda. 


El nombre de Guirao, un experimentado gestor cultural que ha dirigido el Museo Reina Sofía, la Casa Encendida y fue director general de Archivos del Ministerio, sonaba ya en los círculos políticos y culturales de Madrid cuando se conformaba el nuevo Gobierno. 




Trayectoria

El pulpileño, quien fue concejal en su municipio natal además de diputado de Cultura con el PSOEy director general de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía, se convierte así en el segundo almeriense en ocupar una cartera ministerial. El primero fue José Barrionuevo de Berja, quien fue ministro de Interior y luego de Obras Públicas con Felipe González. Desde entonces no ha habido ningún otro político de esta tierra en sentarse en el Consejo de Ministros. José Guirao es licenciado en Filología Hispánica y desde 2014 es director de la Fundación Montemadrid





En declaraciones ayer mismo a la Cadena SER, el nuevo ministro de Cultura y Deporte se marca dos grandes objetivos para su mandato: la fiscalidad y las enseñanzas humanísticas y artísticas. "Los temas de fiscalidad son del ministerio de Hacienda pero todo el sector cultural está con el tema del IVA -han bajado algunos pero quedan otros casos- y la ley de mecenazgos o incentivos fiscales. Todos los temas de fiscalidad corresponden a Hacienda pero habrá que debatirlos. El sector viene reclamando durante mucho tiempo y hay que intentarlo", se propone.


El segundo reto lo tendrá que discutir con Isabel Celaá. "Siempre he sido muy reivindicativo, no sé si con éxito, pero creo que las humanidades en el currículo escolar, como la literatura, la filosofía, la historia del arte, deberían tener un mejor tratamiento. No son mis competencias, habrá que hablarlo con la ministra de Educación. La educación ha tenido una deriva lógica hacia la tecnología, pero proyectos sin alma nos dejan muy desprotegidos", concluye.

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