Una pequeña bodega de Toro recorrerá más de 750 kilómetros para presentar sus vinos en Almería
Esteban Sánchez Maillo, director de la bodega zamorana, llegará a La Cañada los días 14 y 15 de noviembre con cinco referencias para celebrar el segundo aniversario de 'El Rincón de Manolo'

Vinos Díscolo de la bodega Cuatro mil Cepas.
Una pequeña bodega de la Denominación de Origen Toro viajará desde El Pego, en Zamora, hasta La Cañada para acercar sus vinos al público almeriense. Su director, Esteban Sánchez Maillo, será el encargado de presentar cinco referencias en una cata especial organizada con motivo del segundo aniversario de El Rincón de Manolo, un establecimiento que ha convertido los vinos de esta denominación en una de sus señas de identidad.
La cita tendrá lugar en dos sesiones: el sábado 14 de noviembre, por la noche, y el domingo 15, a mediodía. Ambas incluirán una selección de cinco vinos acompañados de un menú degustación, con un precio de 66 euros por persona y plazas limitadas.
Cinco vinos para descubrir en Almería
La propuesta permitirá conocer distintas elaboraciones de la bodega, entre ellas algunas de las referencias que han despertado el interés de Manolo Estrada. Una de ellas es Cinco Copas, el vino que el responsable de El Rincón de Manolo sirve habitualmente en el establecimiento. También destaca Díscolo, una de sus apuestas seguras, y Díscolo Magnífico, una elaboración más exclusiva que ronda los 100 euros por botella.
Este último pasa 42 meses en barricas nuevas de roble francés de grano fino, una crianza prolongada que, junto a la selección de las barricas, lo sitúa entre las referencias más especiales del proyecto. Manolo lo describe como un vino singular: "Es un producto único. No es un vino que te recuerde a otro".

Instalaciones de la bodega de Toro.
La bodega trabaja además con otras elaboraciones, entre ellas un vino blanco que ha sorprendido especialmente a Manolo y un vino criado en ánfora que, en el momento de la conversación, todavía no había llegado al mercado. La cata será una oportunidad para conocer de primera mano la filosofía de la casa y escuchar las explicaciones de su director.
De El Pego a La Cañada
Detrás de esta visita está el vínculo que Manolo Estrada ha ido construyendo con los vinos de Toro. Su interés por esta denominación le llevó a conocer distintas bodegas hasta que, a través de un contacto, le recomendaron visitar el proyecto de Esteban Sánchez Maillo.

Manolo junto a Esteban el propietario de la bodega.
La visita terminó de convencerlo. "Cuando llegué y vi aquello me quedé sorprendido. Es una bodega súper moderna y el trato de Esteban fue espectacular. Es un señor, tiene un señorío", recuerda Manolo, que ya ha estado en las instalaciones en dos ocasiones.
De aquella primera impresión surgió una relación que ahora tendrá continuidad en Almería. Manolo propuso a Esteban viajar hasta La Cañada para participar en el aniversario del establecimiento y presentar personalmente sus vinos. El director aceptó la invitación y será quien acompañe a los asistentes durante las dos sesiones de noviembre.
Una pequeña bodega con viñedos de hasta 95 años
El proyecto vitivinícola está ligado a El Pego, en la provincia de Zamora, dentro de la D.O. Toro. La bodega trabaja con seis parcelas que suman 20,5 hectáreas, plantadas principalmente con Tinta de Toro y cepas de entre 40 y 95 años. Desde 2015 elabora vinos ecológicos y apuesta por una viticultura que busca expresar las características de sus viñedos y del entorno.

Uno de los vinos de Díscolo.
Una de las particularidades que más llamó la atención de Manolo durante su visita fue la dimensión de los depósitos. La bodega trabaja con pequeños recipientes, algunos de apenas 1.000 o 2.000 litros, que permiten elaborar por separado distintas partidas de uva según alcanzan su punto óptimo de maduración.
"Todo son microvinificaciones. Van seleccionando la uva y, cuando tienen una partida que está perfecta para vinificar, la trabajan por separado. Si dos o tres días después tienen que volver a hacerlo, lo hacen", explica Manolo.
La filosofía es trabajar cada parcela y cada partida con detalle, en lugar de reunir toda la uva en grandes depósitos. Una forma de elaboración que define la personalidad de una pequeña bodega que, durante dos días, trasladará una muestra de sus vinos desde Toro hasta La Cañada.