La historia de la chef almeriense que cocina con el corazón y se prepara para pilotar aviones
Formada en la Escuela de Hostelería de Almería, ha colaborado con chefs reconocidos

La chef almeriense Rocío Scaglione.
Hay personas que no eligen su profesión, sino que crecen dentro de ella. A Rocío Scaglione la hostelería le viene de casa. Literalmente. Desde niña vivió entre fogones, mesas, olores y ritmos de cocina que marcaron su forma de entender el trabajo, el esfuerzo y el respeto por quien se sienta a comer.
Hoy es chef y propietaria de IL Capo Mangia, en pleno Paseo Marítimo de Almería, pero sigue cocinando con la misma mezcla de sensibilidad y determinación que aprendió desde pequeña. “La cocina es una forma de expresar lo que eres”, nos reconoce Rocío. Y en su caso, lo que hay es vocación, constancia y mucho corazón.
Una cocina con marca propia
Formada en la Escuela de Hostelería de Almería, Rocío ha construido una cocina mediterránea, justo frente al mar, con esencia italiana, donde la tradición familiar convive con el producto local. Italia es su raíz y Almería su presente. El horno, el fuego y la materia prima son su lenguaje.
Desde entonces, no ha parado. Ha colaborado con el reconocido chef Antonio Gázquez en el restaurante Las Eras y ha participado en iniciativas vinculadas a la promoción de los productos de los invernaderos solares del sur de Europa.
Pero más allá de reconocimientos, Rocío destaca por algo menos visible y mucho más valioso: su forma de vivir la cocina.
Además, es una profesional exigente, sensible, luchadora, que lo da todo en cada servicio y que entiende el restaurante como un espacio donde cuidar al cliente y generar emociones. Quizá por eso sorprende descubrir otra de sus pasiones: la aviación.
Rocío se está preparando para ser piloto de avión. Una afición que, lejos de ser anecdótica, encaja con su carácter: disciplina, precisión, concentración y responsabilidad. “Volar y cocinar tienen más en común de lo que parece”, dice riendo.
Il Capo Mangia es, en el fondo, un reflejo de ella misma. Un restaurante cercano, honesto, sin artificios, donde la cocina se hace con respeto, con técnica y, sobre todo, con alma. Una propuesta que suma talento, raíces y una personalidad que sigue creciendo con los pies en la tierra y la mirada puesta en el horizonte.