Cómo nació y sobrevivió el restaurante de Almería con vistas únicas a la subasta de pescado fresco
Ya ha transcurrido más de una década desde que La Lonja decidió transformar un antiguo local, cerrado y traspasado en el Puerto de Almería

Bartolomé Gázquez, fundador del restaurante La Lonja, en el Puerto de Almería.
La oportunidad que hace ya once años se le presentó a Bartolomé Gázquez se asemejaba a una postal congelada en el tiempo: un antiguo restaurante, cubierto de polvo, con los cubiertos oxidados perfectamente colocados sobre las mesas... todo preparado para unos comensales que nunca llegaban. El restaurante La Lonja fue el resurgir de aquel lugar olvidado. Con vistas privilegiadas a la subasta de pescado fresco de cada mañana y al Puerto de Almería, el local se presentó como el lugar idóneo para el almeriense, quien ya tenía un importante legado familiar en hostelería.
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Como miembro de la familia Rodríguez del Alquián, lleva la restauración en la sangre, desde que en 1960 sus antecesores abrieron un primer y modesto establecimiento de comidas caseras y pescado fresco. Una experiencia que aplicó junto a su hijo, durante su paso por el Ejército, en la gestión del restaurante de la residencia militar. "Cuando surgió la idea de montar algo en el antiguo edificio de la lonja, no pudimos dejar escapar la oportunidad. El sitio estaba cerrado y se traspasaba, así que creamos una sociedad y nos metimos de lleno en esta aventura", recuerda con una sonrisa que roza la nostalgia.
Una apuesta por la calidad
Si bien la localización del lugar no podía ser más idónea, lo cierto es que el local necesitaba cambios. Tras una cocina renovada, paredes acristaladas y una transformación de la imagen general del espacio, La Lonja presume orgullosa de una experiencia culinaria que va más allá de la comida.

Vistas de las cristaleras de La Lonja al Puerto de Almería.
Y es que cuando un comensal cruza el umbral de la segunda planta del edificio de la lonja, lo primero con lo que se encuentra es un gran mirador que funciona como ventana a lo que cada día ocurre por duplicado y con puntualidad en el puerto pesquero de la capital: doradas, lubinas, pulpos aún húmedos o sardinas que brillan al sol se amontonan en cajas, recién sacadas del mar. Así, si alguien se aventurase a asomarse para ver qué ocurre más allá del cristal a la hora justa, podría ver cómo el murmullo se convierte en voces rápidas, manos que señalan y números que vuelan entre marineros, pescadores y compradores.
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Es esta cercanía al producto fresco y de calidad lo que hace de los platos servidos en el restaurante de Gázquez algo tan especial. "Nosotros compramos en la lonja a diario, utilizamos marisco y pescado de proximidad, no compramos productos que no sean autóctonos", afirma con rotundidad el almeriense. Especializados en arroces y pulpo confitado, su cocina casera se adapta a todas las edades, incluidos niños. Así, entre calamares, frituras y parrilladas, el equipo de La Lonja se esmera día tras día en seleccionar los mejores ingredientes para preparar con dedicación y meticulosidad sus platos estrella.

El producto de La Lonja es fresco y de proximidad.
Una clientela fiel con rostro conocido
Más allá de ser un referente local para los almerienses y los turistas, se ha convertido en un punto de encuentro para el mundo del cine y de la música. Claro reflejo de ello fue el pasado Festival Internacional de Cine de Almería (FICAL). Durante días, actores, directores y músicos cruzaron las puertas de La Lonja para disfrutar de la cocina de Almería con la discreción que solo un lugar como el Puerto podría brindarles.
Asimismo, entre los visitantes recientes se cuenta también la cantante Lola Índigo, quien cada vez que acude a la ciudad no falta a su cita con el restaurante. Como explica el propio propietario, "vienen cineastas, artistas, músicos...": "Nos adaptamos a eventos, menús y presupuestos. Somos flexibles", afirma. Es precisamente esa flexibilidad, sumada a la atención personalizada que ofrece el equipo de Bartolomé lo que hace que La Lonja acuda a la mente de aquellos visitantes de rostro conocido a nivel nacional o, incluso, internacional.
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De cara al futuro
"Hace poco logramos una concesión por diez años que nos va a permitir seguir mejorando y consolidar así el restaurante", comenta Bartolomé Gázquez, con un brillo especial en la mirada. Aunque no se ocupa de la gestión diaria, esa labor recae en su hijo, gerente del establecimiento, tiene muy clara su visión para el futuro de La Lonja: "Nuestra prioridad absoluta es el cliente, eso no va a cambiar. Al final, son ellos los que nos dan de comer". Con determinación, asegura además que seguirán trabajando cada día para mantener la calidad de la cocina y el servicio que los distingue.

La cocina de La Lonja se renovó para la apertura del 'nuevo' restaurante.
Con esa mezcla de experiencia, pasión y respeto por la tradición pesquera y culinaria, La Lonja continúa, día tras día, siendo un referente en el puerto de Almería. Mientras, se proyecta hacia el futuro como un lugar donde la buena gastronomía y la cercanía con los clientes se dan la mano, manteniendo viva la esencia y el histórico vínculo de la ciudad y el mar Mediterráneo.