La Voz de Almeria

La Foodineta

El precioso pueblo de la Alpujarra de Almería donde se come muy bien: comida casera entre montañas

Su gastronomía tradicional y bonitos paisajes lo convierten en un lugar perfecto para una escapada de fin de semana

Imagen de archivo de Padules, en la Alpujarra almeriense.

Imagen de archivo de Padules, en la Alpujarra almeriense.LA VOZ

Jaime Molero
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Almería no destaca solo por sus playas. Tiene mucho más. Su gastronomía, la Alpujarra y la diversidad y belleza de sus paisajes la convierten en un destino tan acogedor como sorprendente. Padules es uno de esos pueblos que resumen a la perfección esa esencia almeriense y que dan motivos de sobra para presumir de la provincia.

Enclavado en la Alpujarra almeriense y con menos de 10 mil habitantes, Padules es uno de los imprescindibles más auténticos de la provincia. Lo es por su comida, su gente, pero también por sus joyas naturales. En concreto, destacan los Canales de Padules; dos kilómetros en los que la erosión del agua del Río Andarax ha formado pequeños recovecos a modo de piscinas naturales.

La vegetación de la zona, marcada por las plantas de humedad que se alinean a ambos lados del río, y la fauna que abunda, convierten a este municipio almeriense en una escapada perfecta para los meses venideros.

El paisaje de Los Canales de Padules impacta por su majestuosa belleza.

El paisaje de Los Canales de Padules impacta por su majestuosa belleza.La Voz

La otra joya de Padules: la gastronomía

Padules –y la Alpujarra en general– significan volver a las raíces almerienses. Simbolizan la comida de antaño, las recetas caseras y la pasión por el comer. La cocina tradicional de Padules, tal y como detalla su propio Ayuntamiento, se distingue especialmente por los guisos artesanos y sus vinos de producción propia. Destacan, entre muchos otros platos, el potaje de hinojos, el potaje de trigo pelado, el potaje de acelgas, la fritada de conejo o el recuelto de collejas. 

Si ponemos nombre propio a los restaurantes que sacan adelante cada día la fama gastronómica de este pequeño municipio almeriense, hay que nombrar el Restaurante Abad; uno de los favoritos en portales como TripAdvisor. 

Con un acogedor salón, una terraza para el verano y "una buena barra para tapear", este sitio es un templo a la gastronomía de siempre. Combinan la cocina tradicional con la innovadora, y destacan por platos como las croquetas. Las hacen de diferentes sabores y su propietario detalla que cada mes producen alrededor de 9.000 kilos. También tienen otras muchas especialidades como el codillo, las chuletillas de cordero o platos de cuchara como los populares potajes de hinojos.

Croquetas del Restaurante Abad, en Padules.

Croquetas del Restaurante Abad, en Padules.LA VOZ

El 'Almeriño'

Otro de los 'imprescindibles' de Padules es a Bodega Barea Granados. Este lugar nace en 1967 dedicada a las labores de la uva y, ahora, han conseguido saltar a la fama gracias a la elaboración de su producción propia de 'Almeriño'; el albariño almeriense. No tienen solo vino, también destacan por ofrecer unos de los mejores platos de toda la comarca alpujarreña; tanto carnes, como platos de cuchara. 

Para aprovechar de un buen plato de comida rodeado de la naturaleza que caracteriza a Padules, El Molinillo de la Abuela, es el lugar perfecto. Este establecimiento ofrece comida típica de la zona alpujarreña y bebidas artesanales a escasos metros de Los Canales de Padules. Un auténtico oasis que, de hecho, recibió un Solete de la Guía Repsol en 2022. Desde la guía recomiendan "la ensalada de brócoli, dátiles y pistacho, y los huevos rotos con jamón".

Exterior de la Bodega Barea Granados.

Exterior de la Bodega Barea Granados.La Voz

Padules reúne todo lo que hace grande a la Alpujarra almeriense: paisajes de ensueño, aguas cristalinas, tradición y buena gastronomía. Sus rincones, sus canales, sus platos y su gente hacen de este pequeño municipio un lugar donde detenerse, saborear y reconectar con la esencia de la provincia. Para quienes buscan una escapada auténtica, Padules no es solo un destino: es una experiencia para los sentidos que invita a volver.

tracking