La Voz de Almeria

Roquetas de Mar

Desahucio de dos ancianos en Roquetas: a él lo mandan a una residencia y ella se queda en la calle

Todo comenzó hace dos años, cuando la inmobiliaria que les alquilaba la vivienda decidió venderla. La realidad es que este lunes el matrimonio ha salido del alquiler

Dick y Gloria se despiden antes del fatídico 23 de febrero.

Dick y Gloria se despiden antes del fatídico 23 de febrero.La Voz

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Esta misma mañana se ha producido el desahucio de Dick Beekhus, de 77 años, y de Gloria Patricia Velásquez, de 63 años en Roquetas de Mar. Son pareja desde hace más de doce años. A él, de origen neerlandés, lo mandan a la residencia para mayores Fuentevicar con cáncer de próstata y Alzheimer. En el caso de ella, natural de Colombia, se queda desamparada y sin hogar. El motivo no es otro que no encuentran una vivienda de alquiler en la localidad almeriense.

Tras la finalización del acuerdo inicial, la mujer asegura que continuó abonando la renta, fijada en 450 euros, durante un periodo en el que ya no existía contrato. Posteriormente, la vivienda fue vendida a nuevos propietarios y, según relata, se les concedió un plazo de dos años para encontrar otra casa. 

El matrimonio solo disponen del ingreso de la pensión de vejez de él, un ingreso mensual de 1.160 euros mensuales. Una cantidad que, en principio, parece suficiente para vivir, pero que cada vez que la muestran a los arrendatarios como garantía, reciben la misma respuesta: no cuentan con solvencia suficiente.

La realidad es que este lunes, 23 de febrero, ambos han salido de su casa con lo puesto, sumado a unas cajas de cartón en las que han ido empaquetando sus pertencias. Los servicios sociales les han facilitado un taxi para que puedan trasladarse a las que serán sus nuevas residencias, sin embargo, a él se lo han tenido que llevar en ambulancia porque está empotrado a la cama y sujeto a una sonda debido a los cuidados paliativos que recibe a día de hoy.

La historia detrás del desalojo en Roquetas

“Alguien compró la dúplex y me dieron dos años para buscar una nueva vivienda. A todo el mundo le parece un tiempo más que razonable, sin embargo, el problema llegaba cada vez que mostraba nuestros únicos ingresos: la pensión de jubilación 1.160 euros de mi marido. Automáticamente era rechazada como inquilina en todas las puertas donde he tocado”, explica Gloria.

La colombiana asegura que ha pagado la luz y agua religiosamente, aunque ya no haya contrato de alquiler. Ante su situación de vulnerabilidad, los servicios sociales han decidido ofrecerles la única solución posible: meter a Dick en una residencia y ayudar a Gloria a encontrar una habitación en un piso compartido

Dick, de 70 años empotrado a una cama, desahuciado este lunes en Roquetas de Mar

Dick, de 70 años empotrado a una cama, desahuciado este lunes en Roquetas de MarLA VOZ

La resolución que fija el lanzamiento fue notificada el 28 de enero por el Juzgado de Primera Instancia número 5 de Roquetas de Mar, que rechazó la suspensión solicitada por la defensa al tratarse de un procedimiento por precario, al no existir contrato en vigor que ampare su permanencia en la vivienda. El intento de desahucio ya se produjo la pasada semana, cuando acudieron representantes judiciales y agentes policiales, aunque quedó aplazado durante siete días.

Llegaron a Almería procedentes de Holanda

Se enamoraron y se casaron, y Dick, que siempre había veraneado en España con sus padres, decidió pasar su jubilación en nuestro país, concretamente en Roquetas de Mar, en un lugar tranquilo y regado de sol, el sueño de todo holandés. Así lo hicieron: hace ya diez años llegaron a Las Marinas, alquilaron un apartamento y más tarde un dúplex en una urbanización. “Dick quería amueblar él mismo la vivienda, era muy meticuloso y quería tener sus propios enseres”, recuerda Gloria.

Dick, de 70 años empotrado a una cama, desahuciado este lunes en Roquetas de Mar

Dick, de 70 años empotrado a una cama, desahuciado este lunes en Roquetas de MarLA VOZ

Por desgracia, poco después el de Países Bajos fue diagnosticado con cáncer de próstata y comenzó un largo proceso de recuperación y un periplo de hospitales. En la actualidad, su estado es estable como paciente en cuidados paliativos, pero no se vale por sí mismo: no puede caminar ni incorporarse, está sondado y en cuidados paliativos actualmente. Desde hace seis años cuentan con un servicio municipal de ayuda a domicilio. “Viene un auxiliar tres horas al día para ayudarme con los cuidados de Dick”, explica Gloria.

“Yo no quiero nada que no sea mío, no quiero quedarme en esta casa sin contrato, pero no quiero separarme de mi marido. Él me quiere y yo a él. Quiero que pase sus últimos días a mi lado. Ha sido un marido estupendo, cariñoso, respetuoso, y ahora en sus últimos días tendremos que separarnos. No sé qué va a ser de mí. Tengo 63 años, puedo trabajar, pero evidentemente mi forma física no es la de una persona joven. Estar cuidando de mi marido tantos años me ha dejado tocada de los huesos, no camino bien…”

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