El maestro de los niños pobres
Manuel Siles fue pedagogo y escritor, cuatro veces finalista del premio Nadal

Manuel Siles junto a su esposa Guadalupe Lucas. Formaron una pareja con grandes inquietudes intelectuales.
Nació el domingo 9 de enero de 1921 en la localidad de Santa Fe de Mondújar, donde sus padres, Juan y María, ocupaban las dos plazas de maestros que existían en la escuela. Manuel Siles Artés creció en una casa llena de libros, en medio de una atmósfera literaria y de un ambiente liberal que posiblemente marcó su carácter de por vida y fue el germen de su vocación como escritor.
Almería
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En 1930 su familia se tuvo que trasladar a Garrucha donde su padre, Juan Siles López, fue destinado como maestro de la escuela del Pósito de pescadores. Fueron años felices para el joven Manuel, que completó su formación académica en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Cuevas del Almanzora. Allí conoció al catedrático de Lengua y Literatura don Manuel Blecua Texeiro, una figura fundamental en aquellos tiempos de aprendizaje. Con él fue confirmando su vocación infantil por la literatura.
La guerra cortó sus esperanzas de hacer una carrera y le hizo perder tres años fundamentales. Cuando terminaron los tiros se vio obligado a tener que convalidar los estudios de bachillerato y junto a su familia se trasladó a Almería donde consiguió el título de maestro nacional tras completar dos años de formación, que entonces eran suficientes debido a la escasez de profesores.
Su primer destino le llegó en 1944, cuando lo nombraron maestro de una pequeña escuela de niños que existía en la Rambla de Alfareros, tan humilde que el colegio se reducía a una habitación donde no existía el material mínimo que exigía el proceso de enseñanza y aprendizaje. Allí, metidos todos en una clase, estaban los alumnos, apiñados como en un barracón de un campo de concentración, sin sillas suficientes para sentarse, por lo que la mitad tenían que encontrar acomodo en el suelo. Un año antes, mientras cumplía con el obligado servicio militar, Manuel Siles conoció a la mujer de su vida. El joven estaba destinado en el campamento de Viator y formaba parte del batallón que participaba en todos los desfiles que se organizaban en la ciudad. Varias tardes a las semanas, los soldados venían desde Viator desfilando hasta el Cuartel de la Misericordia, en una travesía maratoniana. Una de aquellas veces, cuando atravesaba la calle de Granada, Manuel se fijo en una muchacha que siempre estaba asomada a la puerta de la ferretería ‘La Llave’, una mujer que no le quitaba la mirada de encima, como queriendo decirle algo con los ojos. Ella era Guadalupe Lucas, la hija del dueño de la tienda, con la que se casó cinco años después.
Manuel Siles continuó con su labor pedagógica por los barrios deprimidos de la Almería de posguerra. Tras su etapa en el colegio pobre de la Rambla de Alfareros fue destinado a La Chanca, otra experiencia que dejó una profunda huella en su alma. De aquella época contaba la impresión que le causó encontrarse con niños que no tenían zapatos y tenían que ir descalzos al colegio, niños que vivían entre la miseria de los piojos y el miedo del hambre.
El contacto diario con niños que soñaban con un trozo de pan y un plato de comida, el contacto con esa mezcla de miseria y de ternura que encontró en aquel barrio dejó una huella tan profunda en el alma del maestro que fue el germen de una novela llamada ‘Las cuevas del cementerio’, que publicaría en 1960.
Los personajes marcados por el desarraigo familiar, los niños que apenas tenían infancia, la picaresca necesaria para poder salir adelante en un mundo que no era para pobres, todas aquellas realidades que el joven maestro fue descubriendo día a día en su primera época como docente, las reflejó después en una novela que situó en la otra esquina de la ciudad, en las cuevas de los cerros que rodeaban el cementerio, tal vez porque esa zona heredó toda la miseria que dos décadas antes había aflorado en los cerrillos de La Chanca.
Después de su experiencia en colegios pobres de la capital, su actividad docente a comienzos de los cincuenta se desarrolló durante tres años en la localidad de Villaricos, donde permaneció hasta que consiguió regresar a la ciudad, a la plaza que le concedieron en el colegio que regentaban los Jesuitas frente a Correos.
En 1961 se fue a Granada para estudiar la carrera de Pedagogía, gracias a una beca que le concedió el ayuntamiento de Almería. Dos años después tuvo que irse a Madrid para completar los tres últimos cursos.
Acompañado por su familia habitó un piso en el barrio de la Concepción y a base de esfuerzo fue progresando profesionalmente en la capital de España. Aunque sus primeras novelas las escribió en los años cincuenta, fue a comienzos de los sesenta cuando Manuel Siles se decidió a dar un salto cualitativo presentándose varias veces al prestigioso premio Nadal. Durante cuatro años, de 1961 a 1964, fue finalista, ganándose además los elogios de la crítica.