Se partió las dos piernas y creó Maldita Rita: la bisutería que llega de Almería a Puerto Rico
“Si el país fuera como los autónomos, seríamos potencia mundial”, dice la creadora de bisutería

Gema Palacín Waissen, propietaria de Maldita Rita.
Los 13 metros cuadrados mejor aprovechados del centro de Almería tienen nombre propio: Maldita Rita. Una pequeña tienda situada en la esquina de la puerta trasera del Mercado Central, que da nombre a una marca de bisutería 100 % almeriense y fabricada en España.
Detrás del proyecto está Gema Palacín Waissen, su propietaria, que a los 41 años se vio obligada a reinventarse tras romperse ambas piernas al caer por las escaleras de su casa. Hasta entonces había trabajado siempre como autónoma y gestionaba dos tiendas de ropa. Durante la larga convalecencia, incapaz de quedarse quieta, empezó a crear bisutería de forma artesanal. Así nació su marca, cuyo nombre rinde homenaje a Rita, su terrier: una perrita abandonada en dos ocasiones y rescatada por Gema, gran amante de los animales y casa de acogida durante 13 años.
¿Cómo pasas de ese momento de verte discapacitada a crear tus propias piezas?
Pues casi por supervivencia mental. Estuve cinco meses encerrada en casa y tenía que hacer algo con las manos. Necesitaba que me asistieran para todo. En aquel momento mi marido y mi madre se ocuparon de las tiendas, ahí me di cuenta de que no hay nadie imprescindible en este mundo. Entonces descubrí una tienda de fornituras, empecé a comprar piezas sencillas, cueros, cierres… y aprendí sola viendo vídeos en YouTube. Empecé a hacer cosas muy simples, a anudar perlas, a montar pulseras. Luego las llevaba a mi tienda y se vendían muy bien. La gente notaba que eran diferentes, que tenían algo especial.
¿Cuándo te das cuenta de que eso podía convertirse en una marca?
Al principio no quería. Yo lo hacía solo para mi tienda. Pero empecé a subir fotos a Instagram y otras tiendas comenzaron a pedirme piezas. Yo decía que no, que no me dedicaba a eso, hasta que una mujer me pidió cuarenta pulseras. Resultó ser una distribuidora que vendía bisutería en Puerto Rico. Insistió muchísimo y al final acepté. Ahí fue cuando pensé: “igual tengo que tomármelo en serio”.
De una marca para mantener la mente ocupa a exportar a Puerto Rico.
Sï, bastante surrealista. De Almería a Puerto Rico, como Bad Bunny. Empecé a vender allí gracias a esa distribuidora y luego me animé a ir a Bisutex, la feria de bisutería de IFEMA en Madrid. Fui con muchísimos nervios, pensando “¿qué hago yo aquí?”. Pero gustó mucho y empecé a vender al por mayor. Y así sigo, también tengo un punto de venta en Roquetas y este en la puerta del mercado central. Durante varios años estuve yendo a ferias hasta que llegó el confinamiento.
El confinamiento fue especialmente duro para los autónomos. ¿Cómo lo viviste tú?
Fue un desastre. Se me paró todo de golpe. Yo vivía de mis tiendas y de la bisutería, y de repente nada. Tuve que pedir un préstamo ICO para sobrevivir. A día de hoy aún estoy pagando parte de eso. Los autónomos no tenemos red. No puedes permitirte enfermar, ni tener una depresión, ni parar. Es muy duro, pero es la realidad.
Aun así, seguiste adelante y te reinventaste otra vez.
Sí, no te queda otra. Además, tuve otro problema grande: me destrozaron la página web con el tema del Kit Digital. La empresa que se encargaba de renovar me dejó la parte de la distribución rota, no funcionaba nada, dejé de vender online. Mi caso no es aislado a muchos autónomos mas les pasó, la empresa iba por cobrar la subvención y poco más. Ahora mi marido y yo nos hemos puesto a aprender y montar una web por nuestra cuenta. Todo lo que no hagas tú…Ahora la estoy poniendo en marcha y aprendiendo marketing. Al final, o lo haces tú o se lleva el dinero otro.
Hablemos de tu proceso creativo. ¿Cómo nace una colección?
Primero me paso días pensando. Qué se lleva, qué me apetece, qué no he hecho todavía. Luego dibujo, aunque dibujo fatal. Pero me sirve para pensar medidas, grosores, formas. Hago un prototipo y, a partir de ahí, trabajamos en tiradas muy pequeñas. A lo mejor saco 30 o 50 piezas. Me gusta mucho la exclusividad. Las piezas las montas dos chicas, también tengo una dependienta que me ayuda con esta tienda.
¿Dónde se fabrican tus piezas?
Todo en España. Trabajo con fundiciones en Málaga, Barcelona y Menorca. Las piedras las compro en ferias como Bisutex: perlas, piezas de Bali… Vengo agotada, pero me encanta. Luego hay cosas como los bolsos, que son de marcas muy concretas de Inglaterra o Estados Unidos, muy especiales.
Te has tenido que reinventar muchas veces.
Así es la vida del autónomo. Si el país fuera como somos los autónomos, seríamos potencia mundial.
¿Cómo te imaginas en cinco años?
Quiero vender tranquila online, con poca producción, mantener esta tienda y seguir creando mientras las manos me respondan. Con eso soy feliz.
Una cosa me ha llamado la atención tu segundo apellido, Waissen.
Es alemán. Mi abuelo materno llegó a Almería huyendo de la Segunda Guerra Mundial, nos da para otra historia.