El obispo de Almería defiende la regularización de migrantes y critica a los "sacerdotes que despotrican en redes"
El artículo publicado en 'Vida Nueva' argumenta que los migrantes "sostienen nuestra economía, pero les despreciamos"

Tres de los primeros habitantes de Casa Arrupe, en Níjar.
En su artículo semanal en el digital religioso Vida Nueva, el obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, se ha mostrado meridianamente claro a la hora de apoyar el proceso extraordinario de regularización de personas migrantes que viven y trabajan en España.
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Sus líneas han sido largamente comentadas por aquellos que, más allá de su postura respecto a la regularización de inmigrantes, han sido críticos con algunos de los argumentos del prelado almeriense. Gómez Cantero expone en sus líneas que la mayoría de los migrantes se encuentran aquí "con trabajo no suficientemente remunerado, no puede exigir, no tiene papeles, pero trabaja y mucho".
Destaca, entre otras cosas, que "es recurrente hablar de que cuidan de nuestros ancianos, de lo difícil que es encontrar albañiles en los pueblos, camareros en los restaurantes y bares, que las grandes zonas de invernaderos están llenas de extranjeros...". De hecho, llega a afirmar que "sostienen nuestra economía".
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Y, a cambio, plantea el obispo de Almería, "les despreciamos, algunos con insultos xenófobos y otros con la indiferencia y el menosprecio".
Especialmente duro se muestra Gómez Cantero con los sacerdotes, con una frase que da lugar precisamente al título de su artículo de opinión. Hablando de aquellos que defienden lo ortodoxo pero sin aplicarlo a sus vidas privadas, con ausencia de empatía, el obispo plantea que "entre estas personas, me duele en el alma que haya también sacerdotes que despotriquen en sus redes sin sensibilidad ni misericordia".
Pone como ejemplo opuesto a otros miembros de la Iglesia Católica: "Pienso en la cantidad de misioneros (laicos, religiosas, religiosos, sacerdotes...) sin papeles, que ha recalado en los países más lejanos; en los fieles que llenan nuestras iglesias, hace unos años casi vacías y que ahora son comunidades interraciales; en nuestros compañeros sacerdotes, religiosas y religiosos que han venido a misionar a nuestra tierra. ¿Qué pensarán ellos?".