El negocio de Cristiano Ronaldo pasa de largo por Almería
La llegada del portugués al accionariado prometía una dimensión global que no ha llegado

Cristiano Ronaldo conoce bien el Mediterráneo donde ha regalado sus goles.
LA OPINIÓN DEL DÍA: Cristiano Ronaldo le dio al Almería algo que ningún fichaje podía comprar: visibilidad mundial. El día que se anunció su entrada en el accionariado del club rojiblanco, la noticia recorrió el planeta. El nombre del portugués vale más que muchas campañas de marketing y tiene una capacidad de influencia que trasciende al fútbol. Por eso la operación fue recibida como una declaración de intenciones. El Almería entraba en otra dimensión y se asociaba con uno de los deportistas más poderosos de todos los tiempos.
Sin embargo, con el paso de los meses la realidad ha sido bastante más discreta. Cristiano aparece en la estructura accionarial pero apenas en la vida pública del club. Alguna referencia en redes sociales, gestos contados y poco más. Para una afición que imaginó una relación más visible, la sensación es que el astro portugués habita en una órbita diferente a la del Estadio de los Juegos Mediterráneos.

Cristiano Ronaldo el pasado verano con Patrick Soko.
Un socio de valor incalculable
Nadie discute lo que representa Cristiano Ronaldo. Su sola presencia multiplica la repercusión internacional del Almería y convierte al club en una entidad mucho más atractiva para mercados donde antes apenas tenía presencia. Su nombre abre puertas, genera interés y ofrece una credibilidad inmediata en cualquier mesa de negociación. Pero una cosa es poseer un activo extraordinario y otra muy distinta convertirlo en una ventaja competitiva real. Ahí es donde aparecen las dudas. El Almería tiene a Cristiano en el accionariado, pero todavía no ha logrado trasladar esa fuerza mediática a un crecimiento visible en términos de negocio o influencia internacional.

Los dos grandes accionistas del Almería suelen estar en contacto.
Al-Khereiji lleva el volante
Mientras Cristiano permanece centrado en su carrera deportiva, Mohammed Al-Khereiji ejerce como verdadero conductor del proyecto. El empresario saudí asume el protagonismo institucional, toma decisiones y aparece como la cara visible de una propiedad que busca consolidar un nuevo modelo de club. La diferencia entre ambos socios resulta evidente. Uno aporta notoriedad planetaria. El otro sostiene la gestión cotidiana. Y en el fútbol moderno, donde las decisiones marcan el futuro de una entidad, el peso específico de quien gobierna acaba siendo mucho más determinante que el de quien simplemente acompaña desde la distancia.

Cristiano Ronaldo sigue expandiendo sus negocios por el mundo.
El Almería le queda lejos
También conviene ser justos con Cristiano. Sigue siendo futbolista en activo, compite al máximo nivel, acumula compromisos comerciales por todo el mundo y viene de un Mundial que ha centrado gran parte de sus energías. Su agenda apenas deja espacio para implicarse personalmente en otras aventuras empresariales. Quizá por eso el Almería aparece hoy como una inversión estratégica más que como una pasión cotidiana. La fotografía del verano con el amistoso frente al Al Nassr volverá a unir a los dos grandes accionistas del club y alimentará titulares. Pero la realidad sigue siendo la misma. Cristiano está dentro del Almería, aunque todavía parece lejos. Y entre ser accionista y convertirse en motor del proyecto existe una distancia que, por ahora, nadie ha conseguido acortar.