Bernabé Navarro sube a la Alsina del cielo
Un tabernense que ha dejado un legado imborrable en el mundo empresarial, deportivo y gastronómico

Bernabé en casa leyendo su último libro donde cuenta el nacimiento del Tabernas.
Bernabé José Navarro Góngora “Me pones el nombre completo en mi obituario”, decía y yo le repicaba que ¿Y si me muero antes que tú, Tito? Nunca quiso irse. Pasados los noventa (94) seguía llamando para preguntar cómo estábamos en LA VOZ y en la Cadena SER, nos invitaba por Navidad y seguía hablando de proyectos con la misma ilusión de aquel muchacho de Tabernas que soñaba con parar balones y levantar empresas. La muerte le ha sorprendido con deberes hechos, dejando escritos los recuerdos de su familia, las recetas de toda una vida y la historia del club que llevó siempre cosido al corazón. Tenía una mente prodigiosa y se ha marchado en plenas facultades.
A mí me llamaba “sobrino Tony” y yo le decía tito. Así fue durante décadas. Desde aquellos años en los que me abría las puertas de su casa para concederme entrevistas hasta las últimas conversaciones, siempre mantuvo la misma sinceridad, la misma cercanía y una condición innegociable para disfrutar de su amistad: con Bernabé había que ir siempre de frente. Ahora ha tomado la Alsina en su Tabernas eterno y ha emprendido el viaje al cielo dejando una huella imposible de borrar.
Tanatorio El Centro
- A las 23 horas de este miércoles llega al Tanatorio
- Ha fallecido en Torrecárdenas esta tarde
- Tenía 94 años y una mente prodigiosa
- La Misa será este jueves a las 18: 00 en Tanatorio El Centro
- Almería despide a un señor de la empresa y el deporte
El hombre de Tabernas
Por encima de cargos, empresas o éxitos deportivos y sociales, Bernabé Navarro fue un hombre orgulloso de sus raíces. Nunca dejó de ser aquel niño que creció en Tabernas y que convirtió el amor por su pueblo en una forma de entender la vida. Padre de tres hijos, ejerció también como guía de miles de personas que encontraron en él consejo, ayuda y una puerta abierta. Le gustaba compartir, escuchar y celebrar la amistad alrededor de una mesa. Quienes tuvieron la fortuna de sentarse junto a él saben que disfrutaba tanto cocinando como contando historias. Su legado humano es tan grande como el afecto que sembró durante más de nueve décadas.

La última imagen en vida de Bernabé Navarro en el archivo de LA VOZ.
El empresario que abrió caminos
Su nombre quedó ligado para siempre al desarrollo empresarial de Almería. Desde Alsina Graells Sur construyó una trayectoria ejemplar basada en el trabajo, la visión y la cercanía. Pese a los éxitos alcanzados, nunca perdió la sencillez ni la capacidad de recibir a cualquiera en su despacho. Allí seguía viviendo el muchacho de Tabernas que soñaba en grande. Su impulso fue decisivo para numerosos proyectos y su capacidad para generar oportunidades dejó escuela en varias generaciones. Siempre encontraba tiempo para ayudar, orientar o tender una mano a quien llamara a su puerta.

Bernabé jugaba de portero y era un líder desde la infancia.
La vida al otro lado de una portería
El fútbol fue la gran pasión de Bernabé. De adolescente fundó el Tabernas, el club de su vida. Su padre no quería que siguiera aquel camino, pero él persiguió el balón hasta triunfar en el Almería antes de marcharse a Burgos y regresar para defender la portería del Adra. Como entrenador alcanzó una dimensión extraordinaria porque entendía el deporte como una búsqueda permanente de objetivos. No era hombre de amistosos ni de medias tintas: trabajaba para ganar. Además, movió cielo y tierra en los despachos para ayudar al fútbol almeriense. Dio vida al Polideportivo Almería y abrió las puertas del Franco Navarro para que el equipo de Pepe Meca encontrara allí un hogar. Su influencia trascendió los terrenos de juego y ayudó a construir parte de la historia deportiva de la provincia.

La contraportada de su último libro con un Bernabé en su esplendor.
Maestro de la cocina
Bernabé Navarro deja también un tesoro gastronómico. Su libro de recetas familiares será para siempre una ventana a su mundo, a sus sabores y a su forma de entender la vida. Pero el mejor legado no está en las páginas que escribió, ni en las empresas que levantó, ni en los clubes que ayudó a crecer, ni siquiera en los libros que escribió. Está en las personas que tuvieron la suerte de cruzarse con él. Porque hombres como Bernabé no se marchan del todo. Simplemente toman la Alsina con destino al cielo porque le ha llamado Dios. No tiene que volver: va en nuestros corazones. El Señor lo tiene feliz a su lado. Te quiero tito. Nunca podré pagarte todo lo que me has ayudado. Que Dios te bendiga.