La Voz de Almeria

Obituarios

José Antonio Belda, el locutor de la voz colocada

Pedía un café en ‘El Paso’ como el que dedica una canción o presenta a un líder en el mitin

José Antonio Belda, Aurea Martínez y José Ángel Pérez

José Antonio Belda, Aurea Martínez y José Ángel PérezJ. A. P.

Tony Fernández
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Su voz nunca dejará de sonar por el patio de Radio Juventud de Almería (antes que en el micrófono llamando a Antonio Sánchez ‘Marconi’) en ese tránsito obligado de la redacción a los estudios. Siempre corriendo con el guion en la mano. Locutor por naturaleza, nacido para la radio y con una voz inconfundible. Belda era mucho Belda. Un locutor todoterreno. Siempre tuve claro que era mejor como persona (ya es difícil) que como locutor, porque lo conocía al otro lado del receptor y tenerlo delante para mí era el no va más. Yo lo relacionaba con informativos y ‘Discos Dedicados’, y desde el primero de mis días me trató como a un hijo y me ayudó en todo. Luego, cuando su hijo entró en la radio, ya tenía dos.

Maestros, padrinos y la escuela de la radio

Lo de la voz colocada creo que me lo dijo Antonio Sánchez ‘El Pajarero’, porque decía: “Chaval, eres uno en el estadio y otro en la pecera (locutorio)”, y me ponía a Belda como ejemplo de una voz inalterable y rotunda, “de andar por casa y por las ondas”. Yo llegué para aprender y me dieron una enorme responsabilidad: sustituir a mi maestro, José Miguel Fernández. Pasé de ser el ‘niño del barco’ a tener un programa propio y a ser la voz de Almería en Andalucía y en España. Me temblaban las piernas porque cualquiera de los compañeros me superaba con creces. Estaba rodeado de voces inconfundibles para toda Almería. Me tocaba beber de ellos y ‘El Pajarero’ (lo digo con respeto y cariño) me daba caña. Cuando salía del despacho del director, Belda me guiñaba el ojo y me preguntaba, cómo lo hacían José Miguel o José Ángel, que eran mis dos padrinos en la radio. Con Belda la relación no era igual: era más paternal y utilizaba siempre una frase: “Antonio, tú tranquilo, que eres muy joven”.

José Antonio Belda está en el Tanatorio Sol de PortocarreroLa Misa será en la Capilla del Tanatorio este jueves a las 11: 30 horas

Cafés, consejos y el piloto rojo

Yo quería mucho a todos; era como su niño y me trataron de maravilla. Yo les correspondía desde mi faceta de maestro industrial en Electrónica y les ayudaba, si no había técnico, en el manejo de los aparatos. Se fiaban de mis habilidades con el Revox (magnetófono). Cuando el hijo de Belda salió a escena me sentí aliviado, porque llegó junto al hijo de Antonio Sánchez ‘Marconi’ y formamos, con Antonio Cortés (que llegó de Málaga) o el mítico Juanma Cidrón, una nueva oleada.

Con Belda compartí muchos cafés en ‘El Paso’, y su voz sobresalía sobre todas. Belda, María Rosa Granados, Encarni González y Lola Benavides eran para mí los más grandes, porque a los que faltan los tenía siempre a mi lado. José Miguel, como maestro, y José Ángel, como padrino, me lo dieron todo. Se me hace imposible hablar de José Antonio Belda sin hacerlo de todos aquellos que llegaron y llenaron mi vida de radio.

El sofá antes del directo: Belda y el respeto al oyente

Lo dejo para el final: los dos sentados en el sofá a ras de suelo (era bajísimo), en el rellano que separaba los estudios (Directo y Grabaciones). Él saliendo del informativo, esperando para grabar una crónica para Sevilla, y yo haciendo tiempo para Deportes. Belda no paraba y me preguntaba por los Mercedes (yo trabajaba en Saveres) y llegaba con la hora justa. Me relajaba mucho ese espacio común de dos locutores separados por un abismo. Sabía tranquilizarme y coincidía con José Miguel y José Ángel sobre el piloto rojo: “Nunca le pierdas el respeto a los oyentes”. Yo le hacía caso a todos sus sabios consejos y, a medida que iba creciendo, me apuntaban a sus cenas y lo pasaba en grande. Nos reíamos mucho. Conectábamos por naturaleza y coincidía con Encarni González y con ‘El Pajarero’: “Tienes voz de radio, pero colócala”. No sabe Belda que lo intentaba, pero no le llegaba, porque era el locutor de la voz colocada. Pero me ayudó mucho a superarme y a liberarme de esos minutos ‘matadores’ previos al directo que dominaba como nadie, porque José Antonio Belda tenía la radio en en el bolsillo.

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