La Voz de Almeria

Educación

“No puedo dejar a mis hijos”: renuncia a una interinidad en Albox por la distancia y queda en paro

Una maestra granadina que ha trabajado los últimos nueve años en El Ejido critica el sistema de asignación de plazas en Andalucía y pide la comarcalización

La maestra que ha renunciado a su plaza de interina en Albox por la distancia, de espaldas en su casa de Granada.

La maestra que ha renunciado a su plaza de interina en Albox por la distancia, de espaldas en su casa de Granada.LA VOZ

Miguel Cabrera
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“Yo quiero trabajar, pero no puedo dejar a mis hijos y a mi marido para ir a Albox, a casi 200 kilómetros de casa en Granada, y alquilar un piso otra vez”. María ha tenido que tomar este curso la decisión más difícil de su carrera profesional: renunciar a una interinidad como maestra en Albox e ir al paro para proteger su vida personal y familiar.

Después de 13 años como interina, los últimos nueve en El Ejido, María -nombre ficticio, pues prefiere no identificarse-, maestra de Primaria Bilingüe, había decidido este año “dejar de normalizar” que trabajar lejos de su casa en un pueblo cercano a Granada era algo asumible personal y familiarmente. 

“Desde los 26 años he trabajado como interina, primero en Palomares, donde tuve que alquilar un piso porque también era demasiado lejos, y encima al mismo tiempo pagaba la hipoteca de mi casa en Granada; en Dehesas de Guadix, Cúllar de Baza, La Mamola y finalmente en El Ejido, siempre a más de una hora y media de mi domicilio”, explica.

De ahí a que cuando solicitó los 240 destinos posibles, optó por un mapa de localidades que quedaban siempre a menos de una hora de camino a su hogar. Lamentablemente, no pudo optar a ninguna de ellas al no existir vacantes suficientes, y la Administración en ese caso le asigna uno de oficio dentro de las provincias que había seleccionado, que en su caso eran Almería y Granada. 

“Resulta que me asignan por provincia, y empiezan por los pueblos por orden alfabético. Y me toca Albox, un pueblo que por supuesto no había solicitado, algo totalmente inviable para mí, con un niño de ocho años y una niña de tres. ¿Qué hago, los dejo en Granada junto a mi marido y alquilo un piso, o me llevo a la niña y separo a los hermanos, sería esto normal?”, se pregunta. 

La única respuesta posible

La respuesta fue complicada, pero finalmente está convencida de que no había otra posible: renunciar a la plaza y acabar en el paro, por mucho que le pesara, y que lo siga haciendo. “Luego dicen que los funcionarios abusan de las bajas, pero es que estas situaciones pueden acabar provocándolas, porque yo considero que en mi caso se trata de una baja forzosa”.

“A mí me gusta mi trabajo, me encanta, hasta tal punto de que a veces me he dejado a mi hijo malo porque he tenido con quién dejarlo y me he ido a trabajar”, añade.

María reclama visibilidad para un problema en el que, según dice, se encuentran muchos maestros y profesores interinos andaluces, que son ‘obligados’ por el actual sistema de adjudicación de plazas por provincias a aceptar destinos muy lejanos a sus casas porque si no lo hacen pueden quedar excluidos de la bolsa de empleo. En su caso, la enfermedad de su madre le ha permitido que al menos esto no haya sucedido, puesto que se ha considerado causa suficiente para renunciar al destino de forma justificada.

Ella también está de acuerdo con el sindicato Docentes por la Pública, que ha propuesto recientemente que los llamamientos de interinos se realicen por comarcas y los destinos sean voluntarios, “al igual que se está haciendo en otras comunidades autónomas y como sucede en Andalucía con el personal sanitario”, señala María. Sin embargo, la propuesta fue rechazada. 

Docentes por la Pública insiste en que se trata de una solución que resolvería muchos quebraderos de cabeza a un gran número de personas y además que tomar esta decisión no supondría ningún coste añadido para la Administración.

“Podemos ser cientos los afectados en Andalucía”, afirma María, quien según recuerda, durante sus cursos en El Ejido, solo en su grupo de Whatsapp se organizaban hasta cinco viajes en coche con cinco interinos en cada uno para dirigirse a diario desde Granada hasta sus centros educativos de destino: “Puede parecer que la distancia no es demasiada (unos 140 kilómetros), pero hay que ver también el estado de la carretera, por unas causas y por otras, por diferentes obras, desvíos, etc. hemos llegado a emplear hasta cuatro horas en llegar, y eso también te afecta a tu vida familiar”.

“A mí esto me está costando mucho”, concluye, al borde de las lágrimas, para reconocer luego que más de un día ha “llorado”, con las distancias que ha tenido que recorrer, sobre todo esos días que ha llegado muy tarde a casa, totalmente exhausta, y se ha encontrado a sus hijos, “que necesitaban a una madre que les atendiera, que les acompañara en sus actividades extraescolares y en su vida”.

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