Un estudio de ADN desvelará el origen y modo de vida de los almerienses de hace casi 1.000 años
La universidad británica de Exeter se incorpora a la excavación de Mojácar para estudiar los restos

Vista general de Mojácar la Vieja con parte de las estructuras recuperadas visibles.
La nueva excavación que acaba de arrancan en el yacimiento arqueológico de Mojácar la Vieja, situado a escasa distancia del actual emplazamiento de la población, permitirá conocer en un futuro próximo el origen de sus habitantes e incluso algunos detalles acerca del modo de vida que tenían sus vecinos hace casi un milenio.
Al frente de este reto se sitúa una vez más el equipo del laboratorio Memolab (Laboratorio de Arqueología Biocultural de la Universidad de Granada), dirigido por el profesor José María Martín Civantos. Sin embargo, esta nueva temporada con una nueva marcada dimensión internacional: la incorporación de investigadores de la prestigiosa Universidad de Exeter (Reino Unido), desembarcados en la provincia con el objetivo específico de estudiar la huella genética de los antiguos mojaqueros.
Una ventana genética al pasado
La intervención de los científicos británicos se centrará principalmente en la zona de la necrópolis o cementerio del yacimiento. A través de análisis de ADN de los restos antiguos y el estudios de isótopos, la investigación busca arrojar luz sobre los movimientos migratorios así como determinar posibles pautas de alimentación, el desgaste físico y las patologías que padecían aquellos vecinos de hace casi un milenio, lo que puede dar mucha información sobre su día a día y costumbres.
"No son restos que vayan a ser musealizables ni visitables, pero ofrecerán una información trascendental para darle verdadero contenido al yacimiento", explica Martín Civantos sobre un trabajo de laboratorio resultado de la colaboración entre la institución británica y la propia Universidad de Granada.
En paralelo a la necrópolis, los trabajos en la zona residencial extramuros continúan con la ampliación de la superficie excavada, que ya deja al descubierto una trama urbana reconocible: calles, viviendas, espacios interpretados como un zoco (zona de mercado) e incluso un horno comunitario que, a falta de ese estudio de AND, ya dibuja en buena medida la vida cotidiana de la época. Todo ello respaldado por las imprescindibles labores de consolidación y conservación para proteger las estructuras que van apareciendo, tal y como subraya Martín Civantos.
Una excavación que vuelve a ser de puertas abiertas
Fiel a la filosofía que siempre ha caracterizado los proyectos de Memolab, el yacimiento no se convierte durante las tareas de excavación en un recinto cerrado y ajeno al vecino de a pie. Un equipo multicultural de 45 personas -con voluntarios y especialistas llegados de países como Reino Unido, Italia, Francia, Alemania o Colombia- convive en las labores diarias de campo y ya hay anunciadas diferentes propuestas y actividades para implicar a los actuales mojaqueros.
De hecho, pese a que las plazas para participar como voluntario se agotaron en tiempo récord, la campaña mantiene sus puertas abiertas a cualquier vecino o visitante que desee acercarse a conocer el trabajo en directo, recibir una explicación guiada o incluso sumarse a excavar durante unas horas.
El abanico de iniciativas de cara a la comunidad se completa con talleres divulgativos, el tradicional lavado de ropa en la fuente, la elaboración de jabón artesanal e innovadoras propuestas educativas como la recreación virtual del yacimiento a través de Minecraft, una herramienta idónea para atraer a los más jóvenes en el conocimiento del patrimonio histórico local.
Las excavaciones se prolongarán hasta el próximo 25 de septiembre, cuatro semanas de intenso trabajo de campo que prometen seguir desenterrando secretos y acortando distancias entre la Almería de hoy y aquella vieja Mojácar que con la colaboración del Ayuntamiento se niega a permanecer oculta. Este año, además, los resultados más interesantes quizás lleguen una vez finalizada la campaña y las conclusiones del estudio del ADN hable por sí solas.