El Almería impone su ofensiva total: Rubi no conoce el verbo amarrar
La vocación ofensiva del entrenador es invariable: prima el gol y el modelo no se toca

Se siguen encajando goles pero da gusto ver al equipo en ataque.
Unos lo llaman dibujo y otros el modelo. Cuando en Movistar aparecen las alineaciones de los equipos de Segunda y le toca al Almería: hay 5 atrás y 4 arriba. En el centro del campo solo hay 2 futbolistas por expreso deseo de su entrenador, que quiere llegar a la meta rival sometiendo a base de calidad, talento y número. Decía José Luis Oltra que la manta no da para más en fútbol, y para Rubi la idea es invariable porque disfruta cantando goles y ofreciendo cifras de antología. Prima el gol y el modelo no se toca. Lo de defender ya se arreglará. Cuenta con Rodrigo Ely.
Quitar a uno de los de arriba no entra en sus planes. Amarrar es un verbo que no suele utilizar el entrenador del Almería y, pasa que su equipo encaje muchos goles; porque el contrario tiene como mínimo uno más en el centro del campo y tras robo salen lanzados hacia la portería de Andrés. Un escudo humano. Hubo un tiempo la pasada temporada cuando realizó cambios defensivos, pero fue solo un espejismo. Sus equipos son valientes y descarados de cara a gol y Rubi no se mueve de su idea.
Con cuatro defensas y dos centrocampistas quedan cuatro hombres para buscar el gol. Arribas suele jugar detrás del ‘9’ con dos extremos claros que en las transiciones son letales. A la hora de contener nada es lo mismo, porque los jugadores que utiliza carecen de alma defensiva y poder físico, y todo el peso le cae a la defensa que se ve superada por los laterales, con esos temidos dos contra uno que tanto daño le hacen al Almería. La vocación ofensiva del entrenador es invariable y tocará asistir a partidos sin dueño hasta final de temporada.

Uno de los fijos en la medular es Dzodic con solo 20 años.
El entrenador no cambia su propuesta
“Estamos trabajando para corregir en defensa, pero llevamos 52 goles que son muchísimos”. Estas palabras lo resumen todo. Delatan el plan. La idea de un entrenador valiente y su propuesta clara para ganar partidos. Lo de poblar el centro del campo para que no le lleguen tanto no lo contempla, porque sabe que su equipo pasaría a generar menos. Le ha ido bien en todos los equipos que ha entrenado y su forma de entender este juego es invariable, además de innegociable. Hay que hacerse el cuerpo a ganar por más de un gol y olvidar lo de la portería a cero. Le gusta como a todos los entrenadores que su rival no perfore su portería, pero impone su ley ofensiva.
En el campo deciden los futbolistas
El Almería no encaja tantos goles por la idea del entrenador. Son los futbolistas los que deciden en el campo y cuando empiezan los partidos el trabajo de la semana queda en sus botas. Se ataca bien y se logran muchos goles. La media en contra es de dos tantos por partido, y así es imposible vivir un partido tranquilo. El equipo sale al campo dispuesto a disfrutar y por su calidad y pegada siempre está cerca del gol. El equilibrio no llega con un equipo partido en dos, donde van cuatro arriba más los dos laterales, y la hora de defender cuesta bajar y los dos de la medular bastante hacen con sostener la avalancha de contrarios que le llegan. Nadie duda que el Almería se divierte atacando.

Gui Guedes se multiplica para sostener a su equipo.
Un centro del campo más poblado
Para solucionar los problemas en defensa se apunta al centro del campo como causa de todo mal. Las matemáticas son exactas y los contrarios siempre superan en número al Almería en la zona ancha, y desde esta parcela lanzan sus ataques hacia una defensa de cuatro que no siempre se ve reforzada por unos extremos que bajen a defender. No hay en la plantilla jugadores férreos en la marca y todos tienen vocación ofensiva. Hay que hacerse el cuerpo, porque salvo en Leganés cuando el Almería salía con defensa de 5 o en Cádiz y ante el Córdoba cuando metía Rubi a Ely para salvar los muebles: todo lo demás es alegría ofensiva y un equipo feliz atacando y otro exigido en defensa y cosido a goles.

Mientras los partidos acaben en victoria mejor no tocar el modelo.
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Amarrar no es un verbo de Rubi
No es dado a echar el freno a un partido. El entrenador ha pedido a sus futbolistas que cuando vayan con ventaja en el marcador, que no descuiden la defensa. Siempre hay que buscar el gol, pero tapando y si arriesgar. Lo que pide Rubi no siempre se lo pueden dar sus jugadores, porque el sistema da más para atacar que para defender, y así seguirá hasta el final de la temporada, porque puesto a elegir, a Rubi le gusta más ganar 3-2 que 1-0, y a las pruebas hay que remitirse cuando elogia los goles que lleva su equipo y de los encajados prefiere hablar de corregir: van muchas jornadas de lo mismo. Toca hacerse a la idea de que nada va a cambiar porque el entrenador lo fía todo al ataque. Mientras se ganen los partidos. Toca disfrutar.