ALMERÍA
No es un médico ni un policía, pero ayuda a salvar vidas cada verano en el Puerto de Almería
Es voluntario de Cruz Roja y lleva participando en la Operación Paso del Estrecho (OPE) desde hace casi una década

José Emilio Aguilera, voluntario de Cruz Roja en la OPE desde hace casi una década.
Cada verano, el Puerto de Almería se convierte en un punto neurálgico de tránsito para miles de personas que regresan a sus hogares, hacia el norte de África. Pero más allá de las cifras y la logística, está el trabajo silencioso y constante de quienes hacen posible una atención humanitaria digna.
José Emilio Aguilera es uno de ellos. Lleva casi una década como voluntario de Cruz Roja y ha vivido la Operación Paso del Estrecho desde dentro, en veranos interminables, junto a usuarios que llegan agotados, desorientados y, a veces, con necesidades sanitarias urgentes. En esta entrevista nos ofrece una mirada personal, de esas que no caben en las notas de prensa.

Un operativo de Cruz Roja atiende a usuarios durante la OPE en el Puerto de Almería.
¿Cuál es tu vinculación con Cruz Roja y desde cuándo participas en la OPE?
Llevo entre nueve y diez años como voluntario. Empecé en distintos proyectos, luego pasé a ser trabajador de la casa, y tras jubilarme, seguí vinculado como voluntario. En la OPE he estado muchos años, aunque ya no participo con la misma intensidad que antes. Ahora colaboro sobre todo en el turno de mañana o tarde, según las necesidades.
Almería
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¿En qué consiste vuestra labor durante la OPE?
Principalmente damos apoyo a la enfermería. Atendemos a los usuarios que llegan al puerto, les acompañamos a la farmacia si lo necesitan o incluso al centro de salud u hospital, si lo indica la enfermera del SAS, que es quien coordina la atención sanitaria. Nosotros somos apoyo logístico y social: si hay que hacer un traslado leve, lo hacemos con nuestro vehículo; si es algo más grave, se llama una ambulancia.
¿Qué tipo de atenciones suelen requerir las personas que pasan por aquí?
Sobre todo llegan muy cansadas. A veces hay caídas o golpes que requieren una radiografía o puntos. Lo habitual es que descansen un poco tras el viaje, y cuando se acerca la hora del embarque, es cuando más nos requieren.

En 2024, la Operación Paso del Estrecho contabilizó 674.561 pasajeros y 166.450 vehículos en Almería.
¿Ha cambiado mucho el operativo desde tus primeros años como voluntario?
Muchísimo. Antes llegaba mucha gente sin billete ni documentación, las colas eran interminables y algunos usuarios pasaban hasta cuatro días en el puerto. Ahora casi todos llegan con su billete o lo sacan rápidamente en la estación marítima, y además hay más barcos. Eso ha reducido muchísimo los tiempos de espera.
"Antes algunos usuarios pasaban hasta cuatro días en el puerto"
¿También han cambiado los turnos de los voluntarios?
Sí. Hace años Cruz Roja estaba en el puerto las 24 horas, con tres turnos diarios y mucha más logística. Ahora se ha recortado porque no es necesario tanto despliegue. Este año, por ejemplo, trabajamos de 10.00 a 14.00 horas y de 18.00 a 23.00 horas, porque es cuando coincidimos con las salidas de los barcos y se concentran más atenciones.
Después de tantos años de servicio, ¿recuerdas algún caso que te marcase especialmente durante la OPE?
Muchos. En concreto se me viene a la cabeza el de una niña que hace dos años se cayó mientras jugaba durante el tiempo de espera para embarcar. Se dio en la cabeza con una valla de hormigón y se le hinchó muchísimo. Era terrorífico. Actuamos muy rápido: la llevamos a la enfermería y ella la trasladó de inmediato al hospital.
Estuvo ingresada un día y no pudieron embarcar hasta el día siguiente. Ayudamos a la familia con el alojamiento de esa noche y les gestionamos los billetes para el día siguiente con la oficina del consulado de Marruecos. Cuando los vi partir, me sentí muy satisfecho por el trabajo que habíamos realizado. El año pasado volvió a la OPE la misma familia y se acercó a saludar y a darnos las gracias.

El dispositivo de bicicletas de Cruz Roja, momentos antes de iniciar su recorrido por la OPE.
¿Los niños podrían ser los que más esfuerzo requieren durante la OPE?
Podría ser, sí. También los ancianos. Recuerdo en concreto varios casos de extravíos. El primer día de la OPE hace varios años, aún no habíamos empezado, y ya se había perdido una señora mayor. Había entrado al baño y no la habían visto salir. Se despistó y se salió incluso de la zona portuaria. Era increíble. Tuvo a la unidad ciclista dando vueltas por ahí, nosotros los voluntarios también. Y eso era el primer día, una hora antes de empezar.
También tuvimos que buscar a una cría que se perdió durante la operación. Estuvimos casi tres horas buscando a la niña y al final la encontró un compañero que se ocupa de los billetes.
¿Cómo es ese primer contacto con una persona en situación de vulnerabilidad?
Para ese primer contacto tenemos un equipo multidisciplinar formado por un conductor de furgón, un sanitario y un mediador, que habla árabe y francés. Durante el tiempo que hacemos las rondas por el recinto (cada 20-30 minutos), vamos mirando por si hay alguna persona que necesita alguna cosa. Nos acercamos y el mediador se comunica a la perfección con ellos. Si es algo grave, los atiende la enfermera del SAR. Siempre hay una durante la OPE.
¿Cuántos voluntarios formáis parte del operativo este año?
Por turno, solemos ser tres o cuatro personas. A lo largo de todo el operativo, desde el 23 de junio hasta principios de agosto, pasaremos por aquí unos 8 voluntarios al día, durante más de 40 días, aunque el calendario se divide en fases: del 23 al 30 de junio, del 10 al 28 de julio, y del 1 al 5 de agosto, aproximadamente. En 2024 acabamos colaborando más de 100 personas voluntarias, este año rondarán las mismas cifras. En total, prestamos 1062 asistencias durante la última OPE.
Y entre todos esas cifras, te encuentras tú. ¿Por qué decidiste hacerte voluntario?
Era algo que siempre había querido, pero el trabajo no me lo permitía. Trabajé como encargado de almacén en una agencia de transportes, y cuando cerró, vine a Cruz Roja a dejar el currículum. Me ofrecieron ser voluntario y dije que sí. Empecé en la nave de logística y luego pasé a otros proyectos: primeros auxilios, infancia, mujeres, albergue... He estado en casi todos. También soy jefe de equipo en el dispositivo de pateras.
¿Qué te ha aportado el voluntariado todos estos años?
Muchísimo. Me ha dado más de lo que yo he podido dar. Sientes que formas parte de algo útil, de algo que mejora la vida de otras personas. Incluso cuando estuve casi un año fuera por una fractura de pierna, tenía claro que volvería.
Durante la entrevista, también estuvo presente Salvador Gálvez, responsable del dispositivo de pateras y participante de la OPE, muestra de que el trabajo de un voluntario se enmarca en un equipo multidisciplinar que cada verano hace posible una atención humana y eficaz.