La sorprendente confesión de Marc Giró: "He trabajado alcoholizado"
El presentador reveló que llego a normalizar un consumo muy elevado: "Una noche cuando llegué a Madrid intenté abrir la puerta de mi casa y ni era la puerta ni era la calle ni era Lavapiés ni era nada".

Marc Giró durante la entrevista.
Marc Giró compartió en su charla con Jordi Évole uno de los capítulos más oscuros de su vida: su relación con el alcohol y cómo llegó a definirse como “alcohólico funcional”. Contó que, durante años, el alcohol “estaba por todas partes” en su día a día, entre eventos, fiestas y compromisos profesionales, hasta el punto de normalizar consumos muy elevados sin grandes estallidos visibles: ningún coche estampado ni accidentes graves, pero sí muchos tropiezos y resacas encadenadas.
El punto de inflexión llegó con la pandemia, cuando se contagió de Covid. Relató que empezó a ahogarse, entró por urgencias y pasó 20 días hospitalizado. Allí, intubado, vivió lo que describe como una sensación de “mono”: en realidad era el propio Covid, pero su cuerpo interpretaba ese malestar como una resaca interminable. En la cama del hospital se hizo una promesa: “Yo esto no lo voy a volver a pasar jamás”.

Jordi Évole entrevistó a Marc Giró en 'Lo de Évole'.
Fue entonces cuando entendió que el alcohol, en su caso, le alejaba tanto de la alegría como del dolor: anestesiaba todo, hasta el punto de no saber si estaba bien o mal, y tomó conciencia de lo valioso que es saber cómo se siente uno de verdad.
Ante Évole, volvió a subrayar que era un “alcohólico funcional”: alguien que bebía muchísimo, que podía encadenar dos botellas de vino y varios gin-tonics, que llegaba a desayunar tres veces con champán en un mismo día, pero que no se presentaba borracho al trabajo. Sí reconoce, sin embargo, que “trabajaba alcoholizado” entendiendo por eso todo el proceso: buscar alcohol, consumirlo, gestionar la resaca y disimular. Incluso recordó una noche recién llegado a Madrid en la que intentó abrir la puerta de lo que creía que era su casa… y ni era su portal, ni su calle, ni siquiera Lavapiés.

Marc Giró.
Hoy asegura que no bebe “nada” y que esa decisión ha sido determinante en su vida personal y profesional. Llegó a afirmar que cree que está donde está ahora, en la Sexta y al frente de sus nuevos proyectos, precisamente porque dejó el alcohol. Para él, convertirse en abstemio marcó la frontera entre una etapa en la que vivía con el ruido constante de la bebida alrededor y otra en la que, por fin, puede medir su alegría, su dolor y su éxito sin filtros de por medio.