Una barca rescatada, un carro de las salinas y una máquina de cine: los tesoros del nuevo museo de Roquetas
El espacio museográfico Gabriel Cara reunirá más de 2.000 años de historia y abrirá sus puertas en marzo de 2027

Maqueta virtual del Futuro espacio museográfico Gabriel Cara.
Un capitel romano que durante años sirvió para amarrar una pequeña embarcación, una barca que se daba prácticamente por desaparecida y que ha terminado siendo donada al museo o la puerta del primer negocio que abrió el abuelo de la familia después de regresar de Cuba. Son algunas de las historias que se esconden detrás de las piezas del futuro Espacio Museográfico Gabriel Cara, que abrirá sus puertas en marzo de 2027.
Las instalaciones, todavía en obras, empiezan a mostrar cómo será este recorrido por más de 2.000 años de historia de Roquetas de Mar. Dos hijos del historiador explican dónde irá cada objeto y recuerdan las anécdotas que hay detrás de una colección que su padre comenzó a reunir en 1979 y que nunca dejó de crecer.
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En imágenes: así será la transformación del museo Gabriel Cara de Roquetas de Mar
Marina Ginés
La familia ha creado la Fundación Gabriel Cara. Historia de Roquetas y ha cedido unos 400 metros cuadrados de un local familiar para dar continuidad a aquella labor. Durante décadas, Gabriel Cara recogió herramientas, documentos y objetos que vecinos, pescadores y agricultores ya no utilizaban, pero que él consideraba parte de la memoria del municipio. Muchos terminaron en el pequeño museo y archivo que llegó a montar en el garaje de su propia casa.
La sal, el hilo conductor de la historia de Roquetas
Una de las primeras salas estará dedicada a las antiguas salinas. "Entendemos que el elemento que une un poco toda la historia de Roquetas es la sal", explica su hijo mientras señala el espacio donde se instalarán las piezas.
Entre ellas estará el laboratorio original de las salinas, donado por el farmacéutico Ignacio Bueso, que lo conservaba en su sótano. El conjunto incluye pipetas y diferentes instrumentos utilizados en esos trabajos. También se expondrá un antiguo carro que transportaba la sal desde las Salinas Viejas hasta el puerto.
Su historia permite conocer hasta qué punto era importante aquella actividad. "La sal se iba derritiendo y cayendo durante el trayecto, así que estaba calculada la pérdida. Cuando te pasabas de esa medida, decían: ese tío se ha llevado sal", relata.
La pesca tendrá igualmente un espacio destacado con 'La Santa', la primera embarcación auxiliar que hubo en el puerto roquetero. La familia pensaba que había desaparecido hasta que una conversación permitió localizarla en un cortijo. Su propietario decidió donarla, aunque puso una condición: "Me dijo que me la regalaba, pero que no pagaba el transporte. Le contesté que no se preocupara, que ya buscaríamos cómo traerla".
La barca espera ahora su traslado para ser limpiada y acondicionada. Junto a ella se expondrán numerosos útiles marineros y herramientas de pesca.
Un capitel romano que acabó sujetando una barca
La arqueología será otro de los grandes atractivos del museo. La familia prepara una sala que considera el "santuario" del espacio, con diferentes piezas romanas vinculadas a Turaniana: ánforas, un ancla original, un cepo de plomo y un capitel recuperado del yacimiento.
Precisamente este último guarda una historia curiosa. Durante años estuvo en manos de un pescador, que lo utilizaba para amarrar la cuerda de una pequeña embarcación. "Nos lo pasó porque lo tenían para sujetar un barquillo. Por lo menos hemos salvado un capitel de Turaniana para la posteridad", explica su hijo.
El recorrido continuará por las etapas medieval y morisca y dará paso a la agricultura tradicional. El museo mostrará cómo se vivía del campo antes de la expansión del regadío, cuando los higos, las chumberas y los cultivos de secano eran fundamentales. También habrá herramientas agrícolas, elementos de ganadería y piezas tan singulares como una colmena del siglo XIX fabricada con caña y recubierta de cal.
La intención es que los objetos permitan entender cómo ha cambiado la economía local. "Había huertos de chumberas aquí en Roquetas. La gente vivía y comía de eso", recuerda el hijo del historiador.
La puerta del primer negocio familiar y el cine de los Cara
La vida cotidiana tendrá también su protagonismo. Entre máquinas de coser, hornillos, herramientas de carpintería y pupitres escolares habrá una pieza especialmente querida por la familia: la puerta del primer negocio que abrió el abuelo de Gabriel Cara.
"Se fue con 16 años a Cuba, a trabajar en la caña de azúcar. Con lo que trajo de allí montó una tienda y una panadería", recuerda su nieto.
También se recreará el espacio de trabajo del propio Gabriel Cara, donde conservaba sus libros, documentos y su pequeña biblioteca. Era un lugar de encuentro al que acudían vecinos y amigos para conversar con él. En sus últimos años, cuando perdió la visión, siguió trabajando con ayuda de sus allegados y utilizando un rotulador grueso para poder escribir.
La familia quiere que esa vocación divulgativa continúe en el museo. Por eso instalará una veintena de ordenadores para consultar materiales históricos y organizar actividades educativas.
Otra de las salas recordará la vinculación de los Cara con el cine. La familia tuvo dos salas en Roquetas, una de invierno y otra de verano, y conserva una colección de entre 3.000 y 4.000 carteles originales. También expondrá una máquina de proyección de los años cuarenta.
El cine de invierno abrió en 1963 y la familia conserva incluso fotografías de aquella inauguración. Además, prepara un montaje audiovisual de unos cinco minutos con fragmentos de siete películas rodadas en Roquetas, para que los visitantes puedan reconocer los paisajes y lugares del municipio en la gran pantalla.
Un museo abierto a los vecinos y a las nuevas generaciones
La intención es que el espacio no sea únicamente una exposición de objetos antiguos. La familia quiere organizar talleres, encuentros y actividades con centros educativos y asociaciones. También habrá una sala para conferencias, con capacidad para unas 40 personas, y espacios destinados a exposiciones temporales.
La financiación sigue siendo uno de los retos. La familia ha aportado los locales y está asumiendo una parte importante de la inversión, mientras espera completar el proyecto con apoyo institucional. El objetivo es terminar las obras antes de finalizar 2026 y comenzar después la instalación de vitrinas, iluminación y piezas.
La apertura está prevista para marzo de 2027. El proyecto quiere cumplir así el deseo de Gabriel Cara, fallecido el 3 de enero de 2019, a los 88 años. En una entrevista publicada por La Voz de Almería en 2013, dejó a sus hijos una petición que hoy cobra especial significado: "No me gustaría nada que os desprendierais del archivo, al que he dedicado la vida y por el que he perdido la vista".
Sus hijos han recogido el testigo. Y aunque reconocen que echarán de menos seguir recopilando objetos, mantienen abierta la puerta a nuevas donaciones. Porque, como demuestra la historia del capitel romano o la de 'La Santa', a veces las piezas más valiosas son precisamente aquellas que alguien estuvo a punto de tirar o que llevaban décadas olvidadas.