“Podrán oficializar mi ciudadanía en una ceremonia póstuma”: la lista de espera para la nacionalidad se va a 2023
La escasez de personal y la saturación de expedientes convierten la Jura de nacionalidad en un cuello de botella.

Cartel informativo en la puerta principal de la oficina del Registro Civil de Roquetas de Mar.
Toda una vida en Cuba dedicada a la revista Bohemia y a observar el Caribe desde el Malecón de La Habana. Néstor, tras jubilarse en la mayor de las islas de las Antillas, decidió cruzar el charco junto a su mujer para reunirse con su hija y sus nietos en Roquetas de Mar.
Una nueva etapa para este veterano analista internacional de 76 años, que ahora disfruta de su papel de abuelo, estudia para homologar su carnet de conducir y busca formalizar la nacionalidad española que le fue concedida el pasado 13 de abril. Sin embargo, más de cinco meses después, el DNI y el pasaporte aún no pueden llegar, porque la jura de la nacionalidad está a años, no luz, pero terráqueos.
Esta situación, que afecta a centenares de personas en la provincia, se debe a las largas listas de espera para realizar el proceso de Jura en las oficinas de Registro Civil, donde el elevado número de solicitudes supera con creces los recursos humanos disponibles.
Ya son varias las ocasiones en que Néstor, al acudir al Registro Civil de Roquetas de Mar, se ha encontrado con algo muy español: el clásico “vuelva usted mañana” que inmortalizó Larra. Un cartel en la puerta le indica que ese día aún se están procesando las nacionalidades otorgadas en 2023. “Es decir, una espera para los beneficiarios casi quintuplicada con respecto a lo que se espera según las normas vigentes”, comenta Néstor, señalando la lentitud del proceso que retrasa la entrega de documentos y mantiene a muchos en espera.
Néstor se pregunta, con cierto humor negro, si en medio de esta distorsión burocrática llegará a tiempo. No para la Jura, sino él mismo. “Me pregunto si no tendrán que oficializar mi ciudadanía en una ceremonia póstuma… y, lamentablemente, esta afirmación no es una broma macabra, podría ser una realidad”, explica el veterano periodista.
500 expedientes para una sola persona
La situación del Registro Civil de Roquetas de Mar no es un caso aislado. Desde la Oficina del Defensor del Pueblo Andaluz confirman que gestionan varios expedientes de quejas similares a la de Néstor. Según sus informes, estas oficinas de la ciudad roquetera tienen “su mayor problemática en las nacionalidades”, y la mayoría de las reclamaciones giran en torno a la lentitud en la Jura de nacionalidad.
No sorprende: Roquetas de Mar supera los 110.000 habitantes y, con ello, el volumen de solicitudes es elevado. Entre 2021 y 2024 se han tramitado 2.174 resoluciones de nacionalidad, quedando pendientes 472 expedientes, de acuerdo a las informes del Defensor del Pueblo Andaluz, a los que se suman nuevas solicitudes cada semana. Un goteo constante que mantiene a muchos en un limbo burocrático que retrasa su vida más allá del papel.
El alto flujo de solicitudes de nacionalidad parece estar gestionado, de manera efectiva pero solitaria, por una única funcionaria que tramita en torno a 500 expedientes al año, según explican desde el Defensor del Pueblo Andaluz. Día tras día, esta trabajadora se enfrenta a un monstruo que no deja de crecer. La propia oficina del Registro Civil de Roquetas ha señalado esta situación y solicitado refuerzos en varias ocasiones para aliviar la carga de trabajo, pero hasta ahora esas peticiones no han sido atendidas.
Aunque los ciudadanos pueden pedir cita todos los miércoles —día en que se abre la agenda a las 00:00 horas y se asignan turnos con un plazo máximo de un mes—, y las juras de nacionalidad se atienden dos días a la semana, pero el resultado acaba siendo un cuello de botella tan estrecho que bloquea el proceso y mantiene a muchos extranjeros atrapados en una espera interminable.
A la alta demanda de solicitudes y a la escasez de personal se suma ahora la implantación de nuevos sistemas digitales de gestión, diseñados para agilizar las citas y modernizar los trámites. La intención es buena, pero la realidad es que estos programas requieren un periodo de adaptación y formación y por ende tiempo.
A ello se añade otro obstáculo: las bajas y reincorporaciones del reducido equipo de funcionarios. Cada ausencia, por breve que sea, deja un hueco difícil de cubrir y provoca que el flujo de trámites avance a trompicones, con momentos de atasco seguidos de breves repuntes de actividad.
Muchas aguardando, pero habrá que esperar
Néstor asume la espera con la serenidad de quien ha vivido mucho. No exige privilegios ni pretende adelantar su turno; entiende que hay muchos en su misma situación, todos aguardando pacientemente para dar ese último paso. Pero cada vez que se acerca al Registro Civil y vuelve a ver el cartel que anuncia que aún se están tramitando las nacionalidades de 2023, no puede evitar sentir un pequeño golpe de desánimo.
“Yo puedo esperar —dice—, pero ojalá el sistema no me haga llegar demasiado tarde. Mientras tanto, el cartel del Registro sigue colgado, recordando que la espera, en Roquetas, también tiene nacionalidad propia.