Almería vive el enero más ‘invernal’ de los últimos veinte años
Lluvia, viento y frío devuelven las sensaciones casi olvidadas por toda la provincia

Mapa con los mayores acumulados de lluvia en las distintas zonas de la provincia.
Hacía dos décadas que los almerienses no afrontaban un primer mes del año con una situación meteorológica tan propia del invierno como la vivida en este último mes. Tres fenómenos atmosféricos han permitido recuperar esas sensaciones invernales con alta intensidad, particularmente la lluvia y el viento.
También las temperaturas han alcanzado mínimas muy bajas; no se puede hablar de un frío que se pueda calificar como anormal para esta época del año. De hecho, con los números en la mano, en conjunto el mes ha sido normal o fresco según zonas, “aunque la percepción de la gente es que ha sido frío, seguramente debido a que las personas no somos termómetros, es decir, no captamos temperaturas, sino que experimentamos cierta sensación térmica, la cual es influida por la temperatura, el viento o la humedad” señala Eduardo Romayo, del colectivo almeriense de analistas climáticos Cazatormentas.
Enero invernal
El mes comenzó inestable debido al paso de una borrasca desde el Atlántico al Mediterráneo por el Mar de Alborán los días 4 y 5 que no dio lugar a vientos importantes pero si a precipitaciones abundantes. A destacar los 75 litros por metro cuadrado en Chercos (Sierra de Los Filabres), 70 en Ohanes (Sierra Nevada), Enix (Sierra de Gádor) y Macael (Almanzora). Los 65 de Turre y El Ejido, 60 en Turrillas, Alhama y Dalías y cantidades próximas a esos 60 litros en Pechina, Partaloa, Vélez Rubio o Abla.
Pocos días después (los días 6 y 7). Se estableció un régimen de viento del norte que dio lugar a las temperaturas más bajas del mes y de lo que va de invierno. En casi ningún lugar las máximas alcanzaron los 15º y en amplias zonas no pasaron de 5. Heló en muchos pueblos, con -6 grados en Serón, -5 en María o -4 en Chirivel o Fiñana, mientras en la costa se bajó con claridad de los diez grados, con mínimas próximas a los cinco en la capital, algo poco habitual en los últimos diez años.
Paréntesis
Tras estos episodios el tiempo se estabilizó y se templó algo durante un par de semanas, aunque se mantuvo típicamente invernal, con máximas contenidas en el litoral y frescas (o directamente frías) en el interior.
Pasado ese paréntesis, con el inicio de la tercera decena del mes, se reprodujeron las condiciones invernales con un giro radical en la situación meteorológica. El jet stream que circunvala el hemisferio norte, que conduce las borrascas en su camino hacia el este y que habitualmente discurre un poco al norte de la península ibérica, se dispuso más al sur debido a la dilatación sufrida por el vórtice polar merced a la presencia en latitudes altas de burbujas cálidas.
Recuperando lluvias
Según explica Romay, algo así tiene dos consecuencias inmediatas en nuestra provincia: el viento de poniente casi no para y la lluvia se hace frecuente, aunque sea en plan ‘chirimiri’. De hecho, salvo el 28, que llovió bastante, el resto de días las cantidades han sido modestas. En la última semana de enero han destacado los 90 litros recogidos en Adra, Enix o Chirivel, 75 en Ohanes o Pulpí, 65 en Canjáyar, o entre 55 y 50 litros en Vélez Blanco o en la capital.
El suroeste de la provincia, claramente expuesto al viento de poniente, ha sido la zona más beneficiada de estas últimas lluvias, seguida de Los Velez y los cursos altos de los ríos Nacimiento o Almanzora.
Los registros indican que en cuanto a las cantidades de lluvia acumulada han sido similares a las del mes de enero del año 2010, pero para encontrar un primer mes del año claramente más húmedo habría que remontarse veinte años al mismo mes de 2006. Uno de los efectos más positivos de esta situación es que buena parte de las sierras de la provincia, y en especial la de Los Filabres, han recibido este año cantidades de nieve sensiblemente superiores a las que se registraron en los años anteriores.
Las previsiones que maneja el colectivo almeriense Cazatormentas apunta a que la actual situación de fresco y lluvias se va a mantener durante la primera semana o los primeros diez días de febrero. El pronóstico señala que, más concretamente, las jornadas del 4 y el 5 (miércoles y jueves) van a ser las más lluviosas.