El corazón de Cabo de Gata se llenará de flamenco en la última noche de 'Clásicos en el Parque'
La cantaora Esperanza Garrido y el guitarrista Juan Anguita llevarán el espectáculo 'Firmamento' hasta Rodalquilar este sábado a las 22:00 horas

Esperanza Garrido, junto a Paco Jarana, en una de sus actuaciones
Hay noches en las que la música se escucha. Y hay otras en las que la música parece formar parte del paisaje. En Rodalquilar, cuando el sol se esconde y el calor empieza a retirarse, el anfiteatro se llena de un silencio extraño. Detrás quedan las antiguas minas, las montañas volcánicas y el rumor del viento que llega desde el Mediterráneo. Bajo el cielo de Cabo de Gata, las luces se atenúan y el escenario deja de ser únicamente un escenario para convertirse en una experiencia compartida entre artistas y espectadores.
Será entonces cuando la guitarra de Juan Anguita y la voz de Esperanza Garrido pongan el punto final a la vigésimo tercera edición de 'Clásicos en el Parque' este sábado 1 de agosto a las 22:00 horas —las entradas pueden conseguirse en su página web—. La cantaora granadina, una de las jóvenes figuras con mayor proyección del flamenco actual, llegará a Rodalquilar con 'Firmamento', un espectáculo en el que recorre el legado de grandes maestros como Enrique Morente y Pepe Marchena y se adentra también en el folclore latinoamericano. Junto a ella estará Anguita, uno de los guitarristas más prometedores de su generación.
El último latido del festival
La clausura de un festival siempre tiene algo de despedida, pero también de celebración. Y para poner el broche final a esta edición, 'Clásicos en el Parque' ha confiado en dos jóvenes artistas que representan el equilibrio entre la tradición y la búsqueda constante de nuevos caminos dentro del flamenco.
Ambos comparten una formación marcada por la Fundación Cristina Heeren, uno de los grandes referentes del género, pero también una forma parecida de entender la música: desde el respeto a las raíces y la necesidad de seguir explorando nuevos horizontes. Mientras Garrido ha ido abriéndose paso como una de las voces jóvenes con mayor proyección del panorama nacional, Anguita ha construido una sólida trayectoria sobre los escenarios y en las aulas, donde compagina la interpretación con la docencia.
La conexión entre ambos será, precisamente, uno de los pilares de 'Firmamento'. "Él me aporta mucha confianza, seguridad y tranquilidad. Además, es un gran profesional", explica la cantaora a LA VOZ. Para Garrido, el concierto supone mucho más que una actuación. "Este festival es una nueva oportunidad para expresarle al mundo lo que quiero conseguir", afirma. Su objetivo, explica, es sencillo: disfrutar de la música y conseguir que el público la sienta con la misma intensidad.
Quizá por eso, cuando se le pregunta cómo definiría el espectáculo, la artista habla de "fuerza", "dulzura", "dinamismo" y "energía". Cuatro palabras con las que intenta resumir un proyecto concebido para emocionar, pero también para demostrar que la tradición y la innovación no tienen por qué recorrer caminos diferentes. En realidad, esa mezcla de sensibilidad, disciplina y búsqueda constante ha acompañado a Garrido desde mucho antes de que su nombre empezara a aparecer en carteles y escenarios de toda España.

Esperanza Garrido y Juan Anguita en otra actuación
La niña que no dejó de cantar
Porque la historia de Garrido no comenzó sobre un gran escenario ni delante de las cámaras. Comenzó en casa, el día de su comunión, cuando interpretó una canción junto a su madre. Aquel momento, que entonces parecía uno más, terminó convirtiéndose en el primer paso de un camino que aún continúa.
Nacida en Ogíjares (Granada), criada en Otura (Granada) y afincada actualmente en Sevilla, Garrido descubrió muy pronto que el flamenco era mucho más que un género musical. "Desde pequeña siempre estaba canturreando", recuerda la artista. Después llegaron las clases de canto, las primeras actuaciones y las oportunidades que, poco a poco, fueron transformando aquella afición en una forma de vida. Era una forma de expresarse, de entender el mundo y también de encontrarse a sí misma.
Su paso por 'La Voz Kids' la dio a conocer cuando apenas era una niña. Sin embargo, más de una década después, contempla aquella experiencia con la serenidad que proporciona el tiempo. Si pudiera hablar con la pequeña que se subió a aquel escenario, tiene muy clara la respuesta: "Le diría que estuviera tranquila, que siguiera trabajando y que todo iba a salir bien. Poco a poco estamos consiguiendo lo que siempre hemos soñado".
En ese recorrido, la Fundación Cristina Heeren desempeñó un papel fundamental. Allí encontró un lugar en el que seguir aprendiendo y crecer junto a algunos de los nombres más importantes del flamenco. Entre todos ellos, destaca especialmente a Eva Yerbabuena y a Paco Jarana, dos artistas a los que considera referentes y cuyo apoyo sigue siendo esencial.
A sus 21 años, la cantaora reconoce que atraviesa uno de los momentos más especiales de su carrera. El estreno de 'De luna a luna' —un espectáculo de cante flamenco y música que se despliega como un viaje nocturno a través del tiempo sentido—, el Premio Canal Sur de la Saeta de Oro de Granada y los proyectos que están por llegar son la prueba de ello. Sin embargo, la esencia continúa siendo la misma: la de aquella niña que un día descubrió, casi sin darse cuenta, que la música acabaría acompañándola para siempre.

Esperanza Garrido
La música como lenguaje universal
Garrido tiene claro que el flamenco es el lugar al que pertenece, pero también sabe que la música no entiende de fronteras. Quizá, por eso, a la hora de hablar de géneros, prefiere centrarse en aquello que los une antes que en lo que los separa. "La música es un lenguaje para todo el mundo y cada persona tiene su propia forma de entenderla", explica. Una idea que encaja a la perfección con la filosofía con la que ha construido su trayectoria y también con el espíritu de 'Firmamento', un espectáculo en el que el flamenco convive con el folclore latinoamericano sin perder nunca de vista sus raíces.
La joven cantaora reconoce que todavía le queda un largo camino por recorrer, pero tiene muy claro cuál es el lugar que le gustaría ocupar en el futuro. "Quiero seguir dedicándome a lo que hago ahora, siempre intentando darle mi esencia, mi color y encontrar mi propia identidad". No habla de grandes escenarios ni de metas concretas. Tampoco de fama o de reconocimiento. Prefiere hacerlo de emociones, de esfuerzo y de aprendizaje. De esa búsqueda constante que comenzó cuando apenas era una niña y que hoy la ha llevado hasta Rodalquilar para poner el broche final a la vigésimo tercera edición de Clásicos en el Parque.
Y, cuando se le pide que defina su relación con la música en una sola palabra, Garrido no duda: "Pasión". La misma que la impulsó a cantar junto a su madre cuando era apenas una niña. La misma que la llevó a subirse a un escenario por primera vez. La misma que este sábado volverá a sonar entre las montañas de Cabo de Gata. Porque hay personas que encuentran un camino y otras que nacen para recorrerlo. Y, mucho antes de los escenarios, los premios y los aplausos, Garrido ya había empezado el suyo.