El flamenco regresará al Castillo de San Andrés de Carboneras de la mano de Cristo Heredia
El cantaor almeriense estará acompañado por Eduardo Aguilera, Moy Santiago y las bailaoras Jennifer Ruiz y Zaira Chacón en la segunda edición de 'Flamenco en el Castillo'

Cristo Heredia cantando con alma y cariño hacia el flamenco
Hay noches que se anuncian mucho antes de comenzar. No hace falta que suene la guitarra ni que el taconeo rompa el silencio. Basta con imaginar la brisa del Mediterráneo acariciando la piedra del Castillo de San Andrés, el murmullo del público ocupando sus asientos y ese instante en el que las luces se atenúan y el compás empieza a marcar el ritmo de la velada. Cuando la noche caiga sobre Carboneras y la piedra centenaria vuelva a iluminarse, el compás regresará para ocupar el lugar que nunca perdió del todo.
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Ese será el punto de partida de la segunda edición de 'Flamenco en el Castillo', una cita que el próximo 7 de agosto reunirá a artistas y aficionados en torno a una misma pasión —las entradas pueden comprarse en la web de Giglon por 15 euros o en taquilla por 18 euros—. Al frente del cartel estará el cantaor almeriense Cristo Heredia, acompañado por Eduardo Aguilera a la guitarra y Moy Santiago a la percusión. Sin embargo, este año el protagonismo no recaerá únicamente sobre el cante. El baile también ocupará un lugar destacado de la mano de Jennifer Ruiz y Zaira Chacón, dos jóvenes almerienses que han convertido la disciplina, el esfuerzo y el amor por este arte en su forma de vida.
Segunda edición
Heredia habla de Ruiz y Chacón con la satisfacción de quien observa cómo el testigo pasa de unas manos a otras. Este año quiso que el baile adquiriera un protagonismo especial y, para ello, ha reunido a dos jóvenes que ya forman parte del circuito flamenco español y almeriense y que representan el talento de una nueva generación.
Formadas en el Conservatorio de Danza Kina Jiménez y enriquecidas por el aprendizaje junto a numerosos profesionales, ambas subirán al escenario con la responsabilidad de demostrar que la tradición también sabe abrirse a nuevas miradas. El recital alternará distintos momentos de cante y baile, creando un diálogo constante entre la experiencia y la juventud.
Para Heredia, esta edición posee un significado especial. El cantaor fue el encargado de inaugurar el festival el pasado año y ahora regresa con el reto de consolidar una cita que aspira a crecer con el paso del tiempo. "Lo afronto con mucha ilusión y también con una enorme responsabilidad. Carboneras siempre responde porque es una tierra que siente el flamenco de una manera muy especial", explica.
Mirar al futuro del flamenco
A lo largo de su trayectoria, Heredia ha compartido cartel con artistas como Rocío Segura, Rafael Amador, José Mercé o Tomatito. Sin embargo, después de tantos años sobre las tablas, sigue defendiendo la misma idea: el flamenco solo tiene sentido cuando se comparte.
Quizá por eso habla de esta cita con un cariño especial. No se trata únicamente de cantar, bailar o tocar la guitarra. Se trata, sobre todo, de cuidar una herencia que ha pasado de generación en generación y de encontrar la manera de entregarla a quienes llegarán después.
El propio Heredia es un ejemplo de ello. Creció rodeado de cante y aprendió observando a quienes habían recorrido el camino antes que él. Ahora es él quien ocupa ese lugar, convencido de que el flamenco debe conservar su esencia sin dejar de abrirse a nuevas voces, nuevos acentos y nuevas formas de expresarse.
Porque el arte encierra una contradicción maravillosa: permanece intacto y, al mismo tiempo, nunca deja de transformarse. Quizá sea esa la razón por la que sigue emocionando siglos después. Cambian los escenarios, los rostros y las generaciones, pero la verdad que habita en cada quejío permanece inalterable. Y allí, entre la piedra del castillo y el rumor del Mediterráneo, el tiempo volverá a detenerse por unas horas. No para mirar hacia atrás, sino para recordar que el futuro del flamenco depende de quienes continúan escuchándolo, aprendiéndolo y sintiéndolo como propio.