Se jubila Paco, un apreciado carnicero de barrio de Almería: "Conocí a clientes de niños y hoy vienen con sus hijos"
Empezó con 14 años en las barracas de El Zapillo y colgará los cuchillos en el Día de Oliveros, medio siglo después, para ganar en calidad de vida junto a su mujer

Francisco Hernández rodeado de parte de sus compañeras del supermercado Día de calle de los Picos.
Después de casi medio siglo detrás de un mostrador, prodigando experiencia, profesionalidad, cercanía, humildad y una bondad que se le nota nada más cruzar dos palabras con él, Francisco Hernández López ha decidido poner fin a una etapa de su vida, la laboral: el querido carnicero del supermercado Día de calle de los Picos se jubila tras 42 años en la empresa.
El próximo día 5 de noviembre hará sus últimos cortes sobre la tabla este currante almeriense que también formó parte de la plantilla de la tienda que había en Hermanos Machado, cuando la cadena de alimentación todavía se llamaba El Árbol.
Al acumular tantos años en la zona de Oliveros, considera que este barrio es como su casa: "A muchos de los clientes que conocí de niños ahora vienen con sus hijos. Aunque el supermercado pertenezca a una conocida cadena, es un negocio de barrio donde se ofrece un trato cercano y familiar".
De las míticas barracas al supermercado
Francisco, sin embargo, remanece de Las 500 Viviendas y empezó a coger los cuchillos con 14 años en El Zapillo, en la barraca de los hermanos del Águila, ubicada en el ya desaparecido mercado que había en la actual Plaza Benínar. Desde bien mozo supo que quiso ser carnicero, profesión con la que siempre estuvo familiarizado. Y es que su cuñado Esteban regentaba un mítico puesto de carnicería en su barrio de toda la vida.

Francisco Hernández durante una jornada de trabajo.
Ya han pasado casi cinco décadas desde que Francisco se enroló en el laborioso mundillo del corte y despacho de carne y siempre ha mantenido una premisa: una atención al cliente amable, atenta y campechana, pero siempre desde el máximo respeto.
Este principio le ha hecho ganarse el amor incondicional de gran parte de su clientela y, sobre todo, de unos compañeros y compañeras que le quieren con locura y que ya dejan caer alguna lágrima que otra por sus mejillas de pensar que en unas pocas semanas tendrán que despedirse de su Paco. "Aquí nos llevamos todos muy bien", asegura el carnicero, que también se emociona con cada abrazo que está recibiendo de sus colegas del 'súper' estos días.

Atendiendo a sus clientes.
Una jubilación anticipada para disfrutar con su mujer
Padre de tres hijos y abuelo de un nieto, Francisco tiene todavía poco más de 63 años pero ha decidido que es hora de soltar el cuchillo y colgar los guantes metálicos. Y no porque se note cansado. Lo hace para pasar más tiempo con su esposa: "Mi mujer, Soledad, está jubilada -ha sido cocinera en hostelería- y eso me llevó a tomar esta decisión, para poder aprovechar todo lo que pueda con ella. Aunque pierda algo de dinero lo ganaré en calidad de vida. El tiempo es oro".

Francisco Hernández, carnicero del supermercado Día de calle de los Picos.
Sin ninguna afición concreta, porque "este trabajo no te deja mucho tiempo para aficiones", tiene claro que le encantaría "viajar" cuando ya esté jubilado oficialmente. También "descansar y vivir la vida", además de estar con Ian, su nieto de solo 20 meses. Su familia, sin duda, agradecerá esta jubilación anticipada. Y él también. Pero los vecinos de Oliveros que llevan años acudiendo ante su mostrador, confiando en su profesionalidad y familiaridad, echarán mucho de menos a este carnicero de barrio que reside en 'Las 104', las históricas viviendas que dieron origen al barrio de Cortijo Grande.