El pantano olvidado y seco de Almería cumple 176 años: costó 10 millones y fue un fracaso
En la cara sur de Sierra Alhamilla descansa una gran obra que nunca llegó a cumplir su función

La presa consta de 44 metros de longitud y 35 de alto. Fue inaugurada el 8 de mayo de 1850 tras una gran obra.
Es el pantano olvidado de Almería. Una obra que costó 10 millones de reales (alrededor también de 10 millones de euros), se convirtió en un absoluto fracaso por la falta de estudio y conocimiento de la zona. Ahora que se habla de la mejor época en años de Benínar y la reanudación del trasvase del Negratín a Cuevas del Almanzora, en la provincia descansa, a los pies de Sierra Alhamilla un embalse, el de Isabel II, que nunca cumpliría con su verdadera función.
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Carlos Miralles
Situado a unos 6 kilómetros de Níjar, fue una de las mayores obras hidráulicas de Almería en el siglo XIX. Comenzaron en 1842 gracias a la financiación de una sociedad en la que participaron más de un millar de accionistas y cuya inversión ascendió a 10 millones de reales.

Lo que debería ser un embalse lleno de agua, terminó siendo un lugar con vegetación.
El objetivo era que regase 18.000 hectáreas de terreno
En encargado de dirigir todo fue el arquitecto Jerónimo Ros. La inauguración se llevó a cabo el 8 de mayo 1850 y la capacidad de embalsamiento ascendía a 5 hectómetros cúbicos, cuya expectativa era regar alrededor de 18.000 hectáreas de terreno.

Los aliviaderos de la presa, que nunca llegaron a ejercer su función.
La falta de estudios condenó al embalse
Sin embargo, el desconocimiento pluviométrico de la zona, así como la falta de estudios hidrológicos en profundidad y la ubicación en una cuenca con escasa extensión, condenaron al embalse Isabel II desde el primer momento. De hecho, una vez terminada la obra, tuvieron que afrontarse remodelaciones que garantizasen la conducción de aguas desde el embalse a la los nuevos regadíos, así como la dotación de aguas fijas y continuas que lo alimentasen cuando los aluviones de la rambla del Carrizal escasearan por el efecto de la sequía.

El edificio que servía como punto de reunión para los accionistas del embalse Isabel II.
Todo esfuerzo sería en vano, porque las ramblas iban acumulando demasiado lodo en el fondo y en el año 1861 el embalse Isabel II ya estaba parcialmente colmatado. Y una década más tarde, cegado prácticamente en su totalidad.

Los canales que se construyeron en la parte inferior de la presa.
Querían sacar muchos beneficios con la venta del agua
En cuanto a datos técnicos, el muro del embalse se construyó aprovechando la cerrada de Los Tristanes, junto a la rambla, un emplazamiento situado sobre los extensos llanos de Campohermoso. Pretendían poner en marcha nuevas tierras de regadío con lo que sacaran de la venta de agua del embalse.

La presa se mantiene impecable a pesar del paso del tiempo.
La presa tiene 44 metros de longitud y 35 de altura en forma de talud arqueado, que desciende hasta el exterior, primero en tres anchos escalonados y luego otros tres de escaso grosor.
Un lugar de fácil acceso y perfecto para los senderistas
LA VOZ y Cadena SER han visitado el embalse Isabel II. El camino hasta llegar a la parte alta de la presa está en buen estado, aunque se recomienda precaución cuando llueve por acumulación de barro, precisamente lo que condenó al pantano a fracasar. Se toma la AL-102 y se toma el desvío -bien señalizado- hacia el pantano, recorriendo un camino de tierra hasta la presa.

El embalse se encuentra prácticamente colmatado.
La presa se mantiene y hay varias indicaciones
Allí, la vegetación se ha adueñado del terreno. Prácticamente el nivel de la tierra está a la altura de lo que en su momento era el aliviadero, lo que da a entender la cantidad de fango que se ha ido acumulando con el paso de las décadas. También quedan los restos de la escalera de caracol dentro de la propia presa, aunque cerrada por seguridad.

El camino que lleva a la presa es de tierra, pero en buen estado.
Un edificio ruinas que era el punto de reunión
También se puede disfrutar de las magníficas vistas desde el edificio en ruinas que sirvió de vivienda y lugar de reunión para los accionistas del embalse. El canal de distribución permanece en pie, con alrededor de 2,5 kilómetros en dirección al Campo de Níjar, así como a Los Tristanes, desde donde se hacía el reparto de aguas hacia Campohermoso.

La zona más baja del embalse Isabel II.