De Adra a Madrid soñando con Singapur: la aventura de los alumnos que compiten como una escudería de Fórmula 1
Un equipo formado por seis estudiantes del IES Abdera representará a Andalucía en la final nacional de STEM Racing

El equipo Nitro Dash Racing.
Mientras muchos adolescentes cuentan los días que faltan para las vacaciones, un grupo de alumnos del IES Abdera de Adra lleva semanas mirando hacia otro destino mucho más lejano: Madrid y, quizá después, Singapur.
Lo que comenzó como un proyecto educativo se ha terminado convirtiendo en una aventura que mezcla ingeniería, emprendimiento, trabajo en equipo, muchos nervios y un sueño compartido. Bajo el nombre de Nitro Dash Racing, este equipo de seis estudiantes del centro han conseguido clasificarse para la final nacional de STEM Racing, una competición internacional avalada por la Fórmula 1 en la que los participantes no solo diseñan y fabrican un monoplaza a escala, sino que deben crear una auténtica escudería profesional.
Y es que aquí no basta solo con la velocidad, el reto va mucho más allá y también hay que buscar patrocinadores, gestionar presupuestos, diseñar estrategias de comunicación y defender el proyecto ante jueces especializados. En definitiva, aprender a desenvolverse en un entorno que se parece mucho más al mundo real que a un examen de clase.
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El premio al esfuerzo
Tras todo este trabajo y lograr el segundo puesto en la final andaluza celebrada en Jerez de la Frontera, el equipo representará a Andalucía en la cita nacional de Madrid. Un logro que todavía cuesta asimilar: "Tardamos un par de días en creérnoslo", reconoce Soledad Fernández, una de las profesoras responsables del proyecto. La emoción fue inmediata, pero también la sensación de responsabilidad. El camino hasta Madrid exige ahora un esfuerzo adicional: conseguir la financiación necesaria para afrontar el viaje y la estancia durante varios días.
Sin embargo, si algo han demostrado estos alumnos es que saben convertir los obstáculos en motivación. Apenas unas horas después de regresar de Jerez, tras una jornada que terminó de madrugada, ya estaban de nuevo buscando mejoras para ganar unas décimas con su coche y preparando nuevas ideas para la siguiente fase.

Parte del equipo Nitro Dash Racing.
En esta línea va una de las lecciones más valiosas que deja una experiencia así. Más allá de la tecnología, los diseños o las carreras, los estudiantes han aprendido a confiar unos en otros, a estar unidos, porque cada miembro desempeña un papel diferente, ya sea ingeniería, marketing, patrocinio, gestión económica o comunicación, pero todos son necesarios y todos suman.
Aprender fuera del aula
Uno de estos miembros que están viviendo toda la experiencia en primera persona es Isaac Sánchez, gerente de patrocinio de Nitro Dash Racing. Su trabajo consiste en llamar a empresas, enviar correos, concertar reuniones y buscar apoyos para que el proyecto siga avanzando. Una tarea que ha acabado enseñándole habilidades que difícilmente se aprenden entre cuatro paredes.
La experiencia también ha roto una idea preconcebida sobre la competición, y es que los rivales, a pesar de que pueda parecer contradictorio, terminan convirtiéndose en amigos. En Jerez compartieron consejos y momentos que no se borrarán fácilmente, y la rivalidad quedó reservada solo para la pista.

El encargado de realizar la carrera de Nitro Dash Racing en plena competición.
Y precisamente en la pista se esperan las mejores noticias. Tras muchas pruebas, los alumnos aseguran que están logrando tiempos incluso mejores que los obtenidos en la final andaluza, así que motivos para la ilusión no faltan.
Por eso, cuando se les pregunta por el futuro, la respuesta llega sin titubeos. El objetivo inmediato es Madrid pero, el sueño, si todo sale bien y consiguen mejorar su rendimiento como esperan, es la siguiente fase, en Singapur.
Y así se demuestra que la educación alcanza su mejor versión cuando consigue que un alumno descubre que es capaz de llegar más lejos de lo que nunca hubiera imaginado. En el IES Abdera, ese descubrimiento tiene forma de escudería, de horas de trabajo real y de un sueño que ya ha cruzado las fronteras de Andalucía.