Tres años, 180 kilómetros diarios y una emotiva despedida para el conserje del IES El Palmeral de Vera
Borja López de Ahumada ha hecho cada día el trayecto Almería-Vera ida y vuelta y deja una profunda huella en el instituto

Despedida de Borja como conserje tras tres años en el IES El Palmeral de Vera.
Cada día, sin excepción, Borja López de Ahumada Agüera ha recorrido el mismo trayecto como parte de una rutina que terminó convirtiéndose en símbolo de compromiso: casi 90 kilómetros separan Almería capital de Vera, una distancia que ha hecho ida y vuelta durante tres años para cumplir con su puesto de conserje en el IES El Palmeral de Vera.
Esa constancia inquebrantable, el no haber fallado nunca a su puesto a pesar de los kilómetros de asfalto que había de por medio, es solo una pequeña muestra de lo que Borja representa para el centro educativo. Y ahora, tras tres años de entrega absoluta, la comunidad educativa del instituto se ha volcado en una despedida muy especial con “un día de esos que se quedan en el corazón”.
Tres años de entrega
La trayectoria de Borja en el IES El Palmeral de Vera comenzó un 28 de mayo de 2023. Entró, según recuerda el propio centro, “quizá algo tímido, comenzado una nueva etapa entre pasillos, timbres, llaves y alumnado”. En aquellos primeros pasos en el instituto veratense tuvo la suerte de contar con el apoyo de Joaquín, quien “le enseñó las primeras claves de la conserjería”, y de la recordada Puri, quien sigue muy presente en la comunidad. A partir de ahí, su día a día fue consolidándose entre las rutinas propias del centro y una relación cada vez más cercana con quienes lo integran.

Despedida de Borja como conserje tras tres años en el IES El Palmeral de Vera.
Más allá del trabajo diario, en los pasillos de El Palmeral no tardó en llamar la atención “su imponente físico” que a muchos les recordaba a “ese aire de anuncio noventero de Coca-Cola” pero que, en realidad, “Borja siempre ha estado mucho más allá de eso” y lo definen como un “compañero trabajador, cercano, amable y siempre dispuesto a ayudar”.
Durante estos últimos años, además de contar con sus primeros referentes, Borja ha compartido la conserjería con Carmen y con Maribel. Juntos han formado un equipo que ha visto cómo este joven se ganaba, poco a poco, el cariño de todo el centro: desde el alumnado – que a veces encontraba “demasiadas excusas para pasar por conserjería” – hasta el profesorado y todos sus compañeros.
Por todo ello, antes de cambiar de etapa, el claustro ha querido despedirlo como merece. En un emotivo encuentro “con abrazos, palabras bonitas, regalos y muchísimo cariño”, toda la comunidad educativa le ha devuelto una parte de lo que él ha sembrado bajo una premisa que todos compartes: “Cuando alguien deja huella, se nota. Y Borja la ha dejado”.