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Ser madre en el verano almeriense es salir viva del caos con humor

Con el calor apretando, combinar el trabajo y el cuidado de los niños se convierte en una misión (casi) imposible

Hannah Addy junto a sus hijos disfrutando de un baño en la piscina.

Hannah Addy junto a sus hijos disfrutando de un baño en la piscina.Hannah Addy

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Cuando el sol de Almería empieza a apretar y los horarios escolares desaparecen, muchas familias encuentran en el verano no tanto un respiro sino un nuevo reto al que se tienen que enfrentar. Para Hannah Addy, madre almeriense de cuatro niñas, representa un auténtico desafío.

Con los niños en casa todo el día, el calor sofocante y la rutina colapsando, conciliar el cuidado, entretenimiento y un mínimo de paz se vuelve una hazaña diaria. 

“No sabes si meter a uno en un campamento, si apuntar al otro a natación, si salir a pasear o quedarte con el aire acondicionado puesto”, confiesa entre el humor y el agotamiento.

La maternidad en verano es, más que nunca, un ejercicio de malabarismo emocional y logístico. El reloj parece avanzar más rápido, los niños requieren más atención y el clima limita las opciones. Aun así, Hannah no lo percibe como una derrota. Al contrario: se trata de una época en la que, aunque el cansancio se acumula, también afloran aprendizajes valiosos

"Llámalo paciencia o supervivencia emocional, pero es la clave para no colapsar”Hannah Addy

Ser madre en verano demanda organización, gestión emocional y, sobre todo, una buena dosis de amabilidad consigo misma. “Aprendes a no exigirte tanto, a saber que si no llegas a todo hoy, habrá otro momento cuando sí puedas. Llámalo paciencia o supervivencia emocional, pero es la clave para no colapsar”.

En medio del bullicio, Hannah se aferra a los pequeños momentos que iluminan el día, como ese instante en que sus hijos despiertan y, todavía empapados de inocencia, la buscan para pedir el desayuno. “Es cuando les veo con esas caritas pequeñas y tranquilas… sé que el desorden vendrá después, pero ese despertar me recarga el alma”.

Las hijas de Hannah Addy al despertar.

Las hijas de Hannah Addy al despertar.Hannah Addy

Los infalibles para sobrevivir al verano almeriense

Para Hannah, el secreto es mirar el mundo desde el lugar de sus propios hijos. En lugar de imponer actividades estructuradas o forzarlas a entretenerse por su cuenta, prefiere sumarse a su mundo imaginativo. “Intento transformarme en una niña más. Me meto en su papel, observo qué les interesa y así descubro qué planes podrían ilusionarles. Ellos te muestran el camino, solo hay que saber leer las pistas”.

Sin embargo, hay días en los que la casa parece un campo de batalla, con juguetes por todas partes y niños al borde del motín. ¿Cómo se gestiona ese caos diario?

“Cuando ya no puedo más, me siento en el sofá, respiro y me digo: ‘Son niños, es normal’. Luego, cuando se duerman, ya recogeré. Sé que aunque limpie todo, en cinco minutos estará igual. Así que hay que tomárselo con calma”.

Encontrar tiempo para una misma en medio del torbellino veraniego es todo un reto. Hannah reconoce que la noche es el único momento que suele tener para sí, aunque también está lleno de tareas pendientes. “Cuando los niños ya se han bañado, cenado y acostado, podría descansar. Pero ser madre significa usar ese rato para recoger, lavar platos o simplemente ponernos al día con nuestros propios mensajes. Y claro, al final acabamos en TikTok hasta las tantas”. Dormir, por tanto, se convierte más en una pausa técnica que en un verdadero descanso.

El verano soñado para sus hijos estaría lleno de escapadas a destinos lejanos, pero la economía familiar impone sus propios límites. En lugar de lamentarse, Hannah reinventa la aventura en los alrededores. “No podremos irnos a Madrid o Barcelona, pero en los alrededores tenemos lugares como Vícar, el pueblo de los cuentos, con paredes pintadas de historias."

Hannah Addy con sus hijas en la playa.

Hannah Addy con sus hijas en la playa.Hannah Addy

"También vamos a Aguadulce o El Parador, donde hay parques muy chulos, además de la infinidad de playas que tenemos en la provincia, como en Cabo de Gata, o el Mariopark de Roquetas de Mar”.  De hecho, los propios almerienses puntúan de sobresaliente nuestra tierra repleta de playas vírgenes y puntos de encuentro donde podemos disfrutar de unas vacaciones perfectas sin salir de la provincia. 

Esa habilidad para convertir lo cotidiano en mágico se multiplica con ideas caseras, como transformar el salón en un campamento improvisado. “Una sábana sobre la mesa, gusanitos, algo de fruta y montamos nuestra tienda de campaña con cine incluido. Les encanta y es risa asegurada”.

Para alejar a los niños de las pantallas, Hannah recurre al remedio más clásico: el parque. Aunque cueste movilizarse, sabe que esos ratos de columpios, juegos y aventuras al aire libre resultan terapéuticos tanto para los pequeños como para las madres. “Ellos juegan, gastan energía y luego duermen mejor. Y nosotras, mientras tanto, desconectamos, compartimos entre madres nuestras preocupaciones, nos arropamos”.

Pero no todo sale siempre bien. Como todas las madres, también colecciona errores. Su mayor tropiezo fue olvidarse el protector solar en una visita a la playa. A pesar de la sombrilla y los intentos por mantener a su hija a salvo del sol, terminó con una quemadura que le hizo sentirse profundamente culpable. “Me sentí mala madre, muy responsable. Desde entonces, aprendo que el protector va en el bolso aunque solo vayamos a dar un paseo”.

La madre almeriense dando un paseo con sus hijas.

La madre almeriense dando un paseo con sus hijas.Hannah Addy

El verano, resume Hannah, es simplemente “intenso”. Todo se multiplica: el ruido, los cuidados, los pendientes domésticos y la autoexigencia. Y aunque en ocasiones sienta que sobrevive, más que vivir, sabe que dentro de ese caos hay belleza. Su 'kit de emergencia' es claro: "botellas de agua, gusanitos, un chupete y siempre, protector solar". 

A todas las madres que se sienten sobrepasadas en verano, les lanza un consejo claro: confíen en su intuición. “No os exijáis perfección. Haced lo que os funcione. Cada madre conoce mejor que nadie a sus hijos. A veces, basta con vivir el momento y no intentar controlarlo todo.”

Así, en el corazón del verano almeriense, entre las risas desordenadas, el sueño atrasado y la ternura infinita, Hannah Addy representa a tantas madres que, sin capas ni varitas mágicas, luchan por encontrar equilibrio en medio del caos. Y lo hacen guiadas por algo muy simple: el amor y la intuición. Porque, incluso entre el calor sofocante y las tareas infinitas, ellas saben que estos veranos imperfectos son los que, en el fondo, siempre se recordarán.

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