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El oasis acuático que es un punto de encuentro en el Poniente almeriense

Abierto desde 1999, Mario Park, en Roquetas de Mar, es todo un símbolo del verano en la zona

Vista aérea de Mario Park en Roquetas de Mar.

Vista aérea de Mario Park en Roquetas de Mar.CLV

César Lorente Venteo
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Hay lugares que, sin proponérselo, terminan por incrustarse en el imaginario colectivo de un territorio. Mario Park, el parque acuático de Roquetas de Mar, forma parte del acervo popular y se usa como símil para referirse a cosas relacionadas con el agua, la diversión o la emoción, por todo el Poniente almeriense.

Abierto en 1999, frente a las salinas de Roquetas, fue concebido como un oasis: un refugio verde y acuático entre la aridez del paisaje poniente almeriense. Hoy, más de dos décadas después, sigue siendo mucho más que un parque. Es un punto de encuentro, un lugar de las primeras veces, de risas al borde de una piscina de olas o toboganes compartidos entre padres e hijos.

"Con la última remodelación queríamos crear un sitio donde las familias pudieran encontrarse, vivir momentos y reforzar lazos", explica Miguel Ángel Morales, responsable del recinto desde 2016. "Y creo que lo hemos conseguido".

Vivir experiencias juntos

La clave de su vigencia ha sido, según su director, saber adaptarse. "Tuvimos que reinventarnos. Muchos parques acuáticos se estancaron, nosotros apostamos por nuevas atracciones pensadas especialmente para ser compartidas. Eso cambia todo", comenta.

Así han nacido atracciones como el Tornado o el Ciclón, diseñadas para ser disfrutadas a dúo, fomentando el juego intergeneracional. "Cuando ves a un padre y un hijo gritar juntos de emoción, sabes que has acertado".

Pero Mario Park no es solo adrenalina. Tiene su otra cara, más serena, pensada para quienes buscan un baño tranquilo, una bebida fría bajo una palmera, o una comida en familia sin prisas.

Una oferta variada

Zonas como el lago familiar con el Chiringuito Isla, las piscinas de olas o los espacios preferentes con hamacas y sombrillas privadas ofrecen un respiro entre la acción. "Hemos trabajado mucho en la comodidad. Rediseñamos el parque tras el COVID para garantizar distancias y zonas de confort y hemos seguido con ellas. Es algo que no encuentras en otros parques", apunta Morales.

La oferta se completa con actuaciones en directo —como los domingos con DJs en la isla del lago—, zonas de restauración con hamburguesas, pasta, repostería o menús infantiles, y espacios diseñados para que nadie se quede fuera. "Este año estamos viendo incluso parejas senior, algo que nos encanta".

Mario Park ha sabido resistir al paso del tiempo no solo por su oferta acuática, sino porque ha comprendido lo más importante: que las experiencias compartidas son las que se graban en la memoria. "Lo que más me gusta es cerrar las puertas y saber que la gente se va feliz. Que se llevan un buen recuerdo. Eso es impagable", concluye Miguel Ángel con alegría.

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