La Voz de Almeria

Opinión

Cristóbal Cervantes Hernández 

Pregonero de la Virgen del Mar 2000 

La Virgen del Mar: 75 años coronando el corazón de Almería

Para los almerienses, la Virgen del Mar forma parte de la biografía sentimental de la ciudad

La Virgen del Mar, Patrona de Almería, en procesión.

La Virgen del Mar, Patrona de Almería, en procesión.Juanjo Leal

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Hay aniversarios que se celebran con cifras y otros que se celebran con memoria. El 75 aniversario de la coronación de la Virgen del Mar no es solo un número redondo en el calendario, sino un latido que atraviesa generaciones de almerienses.

En 1951, cuando la Patrona de Almería fue coronada canónicamente, la ciudad selló públicamente algo que ya era una verdad íntima desde hacía siglos: que la Virgen del Mar no es solo una imagen venerada, sino una presencia profundamente arraigada en el alma de esta tierra. Desde entonces, su corona no es únicamente de oro. Está hecha también de promesas, de lágrimas discretas, de agradecimientos susurrados y de esperanzas depositadas a sus pies.

Para los almerienses, la Virgen del Mar forma parte de la biografía sentimental de la ciudad.

Su advocación tiene algo profundamente simbólico para una tierra que ha vivido siempre mirando al Mediterráneo. El mar es horizonte, es promesa y también incertidumbre. Quizá por eso la Virgen del Mar se ha convertido en faro espiritual de los almerienses: una luz tranquila que acompaña el camino incluso cuando las aguas se agitan “en las borrascas de esta vida”.

A lo largo de estos setenta y cinco años, la devoción no ha dejado de crecer. Cada romería en enero, cada ofrenda floral, cada Feria en su honor es una reafirmación colectiva de cariño y pertenencia. No se trata solo de tradición: es identidad. La Virgen del Mar ha sido testigo silencioso de la transformación de Almería, desde aquella ciudad de posguerra hasta la capital abierta y dinámica que es hoy. Y, sin embargo, hay algo que no ha cambiado: el vínculo emocional entre la Patrona y su pueblo.

Quien ha tenido el privilegio de pregonarla sabe que hablar de la Virgen del Mar es hablar de sentimientos difíciles de explicar con palabras. Yo tuve ese honor en el año 2000, y todavía recuerdo la emoción de poner voz a lo que tantos almerienses llevamos dentro. Porque pregonar a la Virgen del Mar no es describir una devoción; es compartir una historia de amor entre una ciudad y su Madre.

Ahora, al cumplirse setenta y cinco años de aquella coronación histórica, Almería vuelve a mirarla con el mismo cariño de siempre. La corona que se colocó sobre sus sienes en 1951 sigue brillando, pero lo hace sobre todo porque miles de corazones la sostienen.

Y quizás ese sea el verdadero significado de este aniversario: recordar que la Virgen del Mar no solo fue coronada una vez.

Los almerienses la coronan cada día, con su fe, con su memoria y con ese cariño sencillo y profundo que solo se tiene ante quien forma parte de nosotros mismos.

Por eso, hoy vuelvo a decirle a la Patrona lo que le dije aquel 19 de agosto del año 2000.

“Ojalá seas siempre, Virgen del Mar, mi Señora de la Mar, ancla de esperanza en las tempestades de mi vida, sol cuando la oscuridad no me deje ver, faro cuando el corazón se llene de tristezas, red cuando la soledad duela.

Y tu, Almería, lonja para las pequeñas y las grandes celebraciones, muelle para todos los encuentros.

Que seas siempre, y por siempre, el puerto donde amarrar mi barca”.

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