La Voz de Almeria

Opinión

Francisco Balcázar Linares

Pregonero de la Virgen del Mar 2018

Guardo vivo el recuerdo de una ciudad entera volcada con su patrona

Con motivo del 75 aniversario de la Coronación de la Santísima Virgen del Mar

La Virgen del Mar, durante la romería a Torregarcía

La Virgen del Mar, durante la romería a Torregarcía

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Celebramos este año el 75 aniversario de la Coronación de Nuestra Patrona de Almería, la Santísima Virgen del Mar. Al hacerlo, acude a mi memoria el inmenso privilegio de haber asistido a aquel histórico momento, siendo apenas un niño de nueve años. Guardo vivo el recuerdo de una ciudad entera volcada con su patrona en una ceremonia en el puerto, unida en emoción y fervor, acompañando a sus autoridades civiles y religiosas en un acontecimiento que quedó grabado para siempre en el corazón de Almería.

Muchos años después, la vida volvió a regalarme otro honor inolvidable: ser su pregonero con motivo de la Feria de Almería en 2018. Fue entonces cuando conocí con mayor profundidad la milagrosa salvación de la imagen de la Virgen durante la guerra “incivil”, gracias al gesto valiente y generoso de una familia que, curiosamente, no destacaba por una especial religiosidad, según creo. Este hecho no hace sino engrandecer aún más su historia y su presencia entre nosotros.

Desde entonces, mi vínculo con la Virgen del Mar se ha fortalecido aún más. Visito con frecuencia su Santuario, donde elevo mis oraciones por la salud de todos, especialmente en estos tiempos tan complejos que vive el mundo. Le pido, con esperanza, por la paz, por el fin del sufrimiento y de los conflictos que asolan a tantos pueblos, y por todas aquellas personas que aún hoy, padecen el dolor del hambre y la necesidad.

Mi devoción nace en el seno de mi familia, profundamente vinculada a su Hermandad, que realiza una labor encomiable en la promoción y el amor hacia nuestra excelsa Patrona. Por ello, animo sinceramente a todos los almerienses que aún no forman parte de ella a unirse, como muestra de fe y como símbolo de identidad de nuestra ciudad.

Recordamos también, con emoción, aquella aparición en la playa de Torregarcía hace más de 500 años, origen de su nombre y de una devoción que ha atravesado siglos, arraigándose profundamente en el alma de los almerienses.

Que la Santísima Virgen del Mar nos siga protegiendo siempre. Así se lo ruego con estas palabras, que nacen desde lo más profundo de mi corazón en esta celebración tan especial. 

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